Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "recibimiento" aquí tienes una selección de 17 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra recibimiento para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Y fue hacia el recibimiento.
- Chilló doña Lupe, saliendo al recibimiento.
- Y salió al recibimiento, acompañado de doña Lupe.
- El recibimiento que me hizo Mary borró todas mis inquietudes.
- Mas aquel recibimiento franco le devolvió al punto su aplomo.
- Tal vez en otras circunstancias no hubiera tenido buen recibimiento.
- Pasaba Jacinta por el recibimiento, cuando el amigo de la casa entró.
- Avanzó algunos pasos dentro del recibimiento, y bajando la voz dijo a la señorita.
- Cogiendo de la percha del recibimiento la caña que usaba, salió dando un fuerte portazo.
- Cuando Severiana y su sobrinita salían, entraba Moreno Isla, y Jacinta que le vio subir, se detuvo en el recibimiento.
- Y una vez hallado, saldría de la alcoba, cogería el llavín que estaba colgado de un clavo en el recibimiento, y ¡aire!
- Una mañana, dos días después de la visita de Ido, Blas avisó que en el recibimiento estaba el hombre aquel de los pelos tiesos.
- Empujole hacia la puerta mirando a todos lados por si había en el recibimiento o en los pasillos alguien que tales despropósitos oyera.
- Como aún no habían encendido la luz del recibimiento, sólo columbró un bulto, una sobra y pudo oír dos o tres palabras que se dijeron, al despedirse, Jacinta y la rata eclesiástica.
- El desgraciado joven se dejó caer en un banco que en el recibimiento había, el cual semejaba banco de iglesia, y allí se transformó la máscara insana de su rostro, pasando de la furia a la consternación.
- Hízosele muy cortés recibimiento, y los que no pudieron agasajarle a él agasajaron a la Chula y al Turco, que iban apoyando la cabeza en todas las rodillas, lamiendo aquí un plato y zampándose un bizcocho allá.
- Nucha, a quien el recibimiento del juez y el tocado de su señora habían puesto de buen humor, volvió a sonreír disimuladamente, sobre todo al notar los quidproquos de la conversación, producidos por la sordera de los dos respetables hermanos.