Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra recobrar

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra recobrar en el contexto de una oración.

Término recobrar: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "recobrar" aquí tienes una selección de 13 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra recobrar para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • La altivez le hacía recobrar su puesto.
  • Al ponerse en pie pareció recobrar parte de su furor.
  • Después procuró recobrar la razón, se pasó las manos por la frente.
  • Mesía para recobrar fuerzas perdidas y que esperaba le hiciesen mucha falta dentro de poco.
  • Sus facciones se serenaron un tanto, sin recobrar su habitual compostura y apacibilidad encantadora.
  • Fortunata parecía recobrar la calma con esta exhortación de su amiga, expresada de una manera cariñosa y fraternal.
  • Esto amansó al profesor y le hizo recobrar su perdida majestad, mientras el apaleado auditorio se tapaba las narices.
  • Pero lo que predominaba era el ansia de recobrar su categoría de señoras de coche, sin la cual se creían deshonradas.
  • Al recobrar esta conciencia de sí, se sentía padeciendo mucho, pero casi gozaba con tal dolor, que al fin era la vida, prueba de que ella era quien era.
  • El ánimo de aquellos honrados sacerdotes estaba gastado por el roce continuo de los cánticos canónicos, como la mayor parte de los roquetes, mucetas y capas de que se despojaban para recobrar el manteo.
  • Tardó aún cosa de dos minutos en recobrar la expedición de la lengua y en poder escupir al ventarrón, cada vez más desencadenado y furioso, una retahíla de injurias contra los infames calumniadores del partido de Trampeta.
  • ¡Ay, hija, qué malo es estar loco! Cuánto mejor es estar cuerdo, aunque uno, al recobrar el juicio, se encuentre apagado el hornillo de los afectos, toda la vida del corazón muerta, y limitado a hacer una vida de lógica, fría y algo triste.
  • El que llevaba el copón, bien abrigadito con un refajo atado al cuello, daba las zapatetas más atrevidas que se podrían imaginar, y hasta vueltas de carnero, poniendo todo su arte en recobrar la actitud reverente en el momento mismo de tomar la vertical.