Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "reconoció" aquí tienes una selección de 25 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra reconoció para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Reconoció al tío Tomba.
- El Magistral la reconoció.
- Reconoció la pared por aquel lado.
- Mas a poco Julián reconoció su error.
- Reconoció a Obdulia y se inclinó sonriente.
- Reconoció la voz de Iturrioz, y la del médico.
- Abrió, entró y reconoció a la Regenta desmayada.
- Marcial reconoció en uno de éstos al San Ildefonso.
- El Magistral reconoció la voz de Visita que gritaba.
- Apenas reconoció á Batiste pareció comprender toda su desgracia.
- Al entrar la Regenta en la capilla, la reconoció a pesar del manto.
- Iv Juanito reconoció el número 11 en la puerta de una tienda de aves y huevos.
- Al mediodía llegó el médico, que reconoció a Martín la herida, le tomó el pulso y dijo.
- Santa Cruz reconoció aquella fuerza casi superior a la suya, y no tenía gran empeño en oponerse a ella.
- El general mandó un ayudante suyo, y media hora después estaba el capitán Briones, que reconoció a Martín.
- Una mujer bastante bonita, aunque estropeada, y un joven en quien al pronto reconoció Don Evaristo a Maximiliano.
- Cuando ya tenía las ideas más despejadas, reconoció imparcialmente que la pereza aquella mañana no se quejaba de vicio.
- Una noche la Regenta reconoció en aquel subterráneo las catacumbas, según las descripciones románticas de Chateaubriand y Wisseman.
- Se puso de pies sobre la silla, siempre sin poder ser visto desde la calle, y reconoció a Celedonio con una cruz de plata entre los brazos.
- La joven reconoció a Estupiñá, que había sido vecino suyo cuando ella vivía en la Cava, donde tuvieron principio sus interminables desgracias.
- Efectivamente, llegó un doctor que reconoció a Martín, le vendó, y redujo la dislocación del mandadero, que gritó y chilló como un condenado.
- Se asomó a ver quiénes eran los jinetes y reconoció a don Álvaro y a Paco que pasaron al galope de dos hermosos caballos blancos, de pura raza española.
- A eso de las diez reconoció Julián que sus rodillas hormigueaban con insufrible hormigueo, que se apoderaba de sus miembros dolorosa lasitud, que se le desvanecía la cabeza.
- Pero sí la reconoció, y aun la nombró, porque Guillermina era como los grandes capitanes, que tienen memoria felicísima de nombres y fisonomías, y soldado con quien hablan una vez, no se les despinta.
- La muchacha de los ojos negros, a quien al principio no reconoció Martín, era la señorita a quien habían hecho bajar del coche los de la partida del Cura y después se había fugado con ellos en compañía de su madre.