Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra recordó

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra recordó en el contexto de una oración.

Término recordó: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "recordó" aquí tienes una selección de 50 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra recordó para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • ¡Ah!, sí recordó Fortunata.
  • Esto les recordó mejores días.
  • Andrés lo recordó en aquel momento.
  • La conciencia le recordó a Teresina.
  • También recordó un pasaje bíblico.
  • Recordó frases y actos, ató cabos, y.
  • Y recordó una a una todas las veces que le había sonreído.
  • Entre ellos recordó Ana que estaba Pascal en sus Provinciales.
  • Mesía recordó lo que Visitación le había dicho la tarde anterior.
  • Hasta que tuvo el café delante no recordó que él solía decir misa.
  • Recordó la romería de San Blas, en la carretera de la Fábrica Vieja.
  • De pronto el capellán recordó algo también y se dirigió a la cocina.
  • Y recordó la ira de Jesús cuando se aparecía a Teresa que le olvidaba.
  • Le recordó mil episodios de la vida conyugal siempre tranquila y armoniosa.
  • Ana recordó la impresión que aquella polka había causado en sus sentidos.
  • Recordó mil incidentes sin importancia ostensible que Ana recordaba también.
  • También recordó el nacimiento de Perucho, un día que Sabel estaba amasando.
  • El Magistral recordó la dulcísima hipótesis que había acariciado algún día.
  • Ni un minuto recordó al duro y bronceado abuelo tendido allá junto al paredón.
  • Nissen recordó que el doctor Cornelius tenía guardado en su armario un alambique.
  • Recordó vagamente lo pasado, la lucha en la carretera, y quiso saber dónde estaba.
  • Recordó que en Madrid dos estudiantes le habían escrito cartas a que ella no contestaba.
  • Al señor Soraberri se le había olvidado la especie, pero recordó pronto de qué se trataba.
  • Al fin recordó que era nieto del tío Tomba, el pastor ciego á quien respetaba toda la huerta.
  • Este Hamlet indiano me recordó esa canción vasca de un epicurismo algo grotesco, que dice así.
  • El niño entonces vio una cosa terrible, una cosa que recordó años después y aun toda su vida.
  • Andrés recordó a Iturrioz, cuando decía que sólo lo artificial es bueno, y pensó que tenía razón.
  • Y de repente recordó que ella también había escrito versos, y pensó que podían ser muy malos también.
  • Don Fermín, a las once, recordó que era día de conferencia en la Santa Obra del Catecismo de las Niñas.
  • Recordó que aquella piedad sólo le acudía en las enfermedades graves, en la soledad de su lecho de solterón.
  • Martín recordó el sitio por donde entró y empujando violentamente la lona la abrió y salió fuera de la barraca.
  • Melchor esperó con paciencia inquebrantable, y un día fue Manolita la que le recordó su declaración, aceptándola.
  • Recordó que era la joven que había visto días antes a los pies de don Custodio junto a un confesonario del trasaltar.
  • El niño recordó entonces escenas análogas, pero cuyo teatro era la cocina de los Pazos, y las víctimas su madre y él.
  • Y entonces recordó que su madre era quien le empujaba a todos aquellos actos de avaricia que ahora le sacaban los colores al rostro.
  • Julián recordó un detalle melancólico, la cruz a la cual iban a llegar en breve, que señalaba el teatro de un crimen, y preguntó.
  • Mesía recordó con tristeza, mezclada de remordimiento, la noche en que aquella mujer saltaba por un balcón, llena de fe y enamorada.
  • Recordó sus años de estudiante teólogo en San Marcos, de León, cuando se preparaba, lleno de pura fe, a entrar en la Compañía de Jesús.
  • Recordó de repente que él también quería hablar al Provisor, y como en casos tales no se mordía la lengua, cortó la conversación diciendo.
  • También recordó Ana la carta que pocas horas antes le había escrito, y este era otro lazo agradable, misterioso, que hacía cosquillas a su modo.
  • Entonces recordó habérsela partido él mismo, al aplastar con la culata de su escopeta el zarcillo de filigrana, en un arrebato de brutales celos.
  • Cuando llegó a los pastores que estaban en vela, cuidando sus rebaños, don Cayetano recordó su grandísima afición a la égloga y se enterneció muy de veras.
  • Con lucidez repentina, el capellán retrocedió dos años, escuchó de nuevo los quejidos de una mujer maltratada a culatazos, recordó la cocina, el hombre furioso.
  • Recordó sin duda algún detalle irritante de la vida de su hermana aferrado tenazmente a su memoria, y recobró el gesto de rudeza, mirando fijamente a doña Manuela.
  • La Regenta recordó las carracas de Semana Santa, cuando se apaga la luz del ángulo misterioso y se rompen las cataratas del entusiasmo infantil con estrépito horrísono.
  • Recordó entonces otros tiempos infelices, y la idea de tener que volver a ellos le produjo dolor muy vivo, despejándole la cabeza de las quimeras que se le habían metido en ella.
  • Joshé recordó a Arizmendi que tenía dentadura postiza, a su mujer que se ponía añadidos y a la hija mayor el novio con quien había reñido, y después de otra porción de cosas igualmente oportunas se marcharon las dos máscaras dando brincos.
  • El Magistral recordó que en aquella misma berlina u otro coche de la misma casa por lo menos, pocas semanas antes iba él llorando de alegría, llena el alma de esperanzas, de proyectos que le hacían cosquillas en los sentidos y en lo más profundo de las entrañas.
  • Recordó todo lo que se habían dicho y que había hablado como con nadie en el mundo con aquel hombre que le había halagado el oído y el alma con palabras de esperanza y consuelo, con promesas de luz y de poesía, de vida importante, empleada en algo bueno, grande y digno de lo que ella sentía dentro de sí, como siendo el fondo del alma.
  • Con este motivo, un muchacho joven, exseminarista, apellidado Dantchari y conocido también por el mote de el Estudiante, que formaba parte de la partida, recordó la canción de Vilinch, que se llama la Canción del Potaje, y, como en ella el autor se burla de un cura tragón, tuvo que cantarla en voz baja, para que no se enterara el cabecilla.