Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra regar

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra regar en el contexto de una oración.

Término regar: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "regar" aquí tienes una selección de 13 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra regar para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Yo voy a regar mis tiestos.
  • ¿No tiene usted agua para regar sus tierras?
  • Perseguir a las lagartijas y salamandras, subir al peral, regar las plantas.
  • Vida es lo uno y vida es lo otro dijo Iturrioz filosóficamente comenzando a regar sus plantas.
  • En seguida de regar, la tierra se secaba, y las plantas se doblaban tristemente sobre su tallo.
  • Te contestaré por partes repuso Iturrioz dejando el bote para regar, porque estas discusiones le apasionaban.
  • ¡A regar! ¡á regar! La mujer se asustó, adivinando instantáneamente todo el peligro de tan desesperada resolución.
  • Él, Pimentó, el atandador que representaba la autoridad de la acequia en su partida, había dado á Batiste la hora para regar su trigo.
  • ¡A regar! ¡á regar! Y Batistet, repitiendo alegremente las palabras de su padre, cogió los azadones y salió de la barraca seguido de su hermana y los pequeños.
  • Y Sor Marcela pasó repetidas veces por delante de la cárcel, volviendo de registrar los nidos de las gallinas, por ver si tenían huevos, o de regar los pensamientos y francesillas que cultivaba en un rincón de la huerta.
  • El órgano, como si hubiera oído llover, en cuanto terminó el presuntuoso Arcediano, soltó el trapo, abrió todos sus agujeros, y volvió a regar la catedral con chorritos de canciones alegres, el fuelle parecía soplar en una fragua de la que salían chispas de música retozona.
  • Porque no podrán pensar y sentir del mismo modo unos hombres alegres que disponen de aguas para regar sus campos y cultivan intensivamente sus tierras, y tienen comunicaciones fáciles y casas limpias y cómodas, y otros hombres melancólicos que viven en llanuras áridas, sin caminos, sin árboles, sin casas confortables, sin alimentación sana y copiosa.
  • Pero sin duda, el señor, no queriendo levantarse á tal hora, había dejado perder su turno, y á las cinco, cuando el agua era ya de otros, había alzado la compuerta sin permiso de nadie (primer delito), había robado el riego á los demás vecinos (segundo delito) é intentado regar sus campos, queriendo oponerse á viva fuerza á las órdenes del atandador, lo que constituía el tercero y último delito.