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Ejemplos de oraciones con la palabra reían

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra reían en el contexto de una oración.

Término reían: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "reían" aquí tienes una selección de 56 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra reían para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Todos reían.
  • Ambos se reían.
  • Todas se reían.
  • Pero todos reían.
  • ¡Se reían de mí!
  • Se reían mucho los dos.
  • Reían y gritaban mucho.
  • Se reían por complacerle.
  • Se miraban, se reían, y nada más.
  • Los chiquillos se reían de nosotros.
  • En cambio los chinos y los negros se reían.
  • Viéndole correr, se reían Izquierdo y el Tartera.
  • Todos reían los chistes y las picardías de todos.
  • Las chalequeras no murmuraban ni reían al pasar Ana.
  • Estas gracias sólo las reían doña Silvia y doña Lupe.
  • Algunos se reían incrédulamente, pero de dientes afuera.
  • Y reían mucho los que me lavaban con esto, aunque yo renegaba.
  • Todos hablaban a gritos, todos reían, unos silbaban, otros cantaban.
  • Las criadas reían en la cocina, y a la media hora todos tan contentos.
  • él y sus criados se reían de la soledad en que les dejaban los vecinos.
  • Usted sí que tiene hoja replicó la santa con gracia, y los demás se reían.
  • Todos los labriegos reían, comentando la conducta de Pimentó para con su ama.
  • Y todos se guiñaban un ojo, reían, se daban palmadas para expresar su contento.
  • Se reían de la chifladura del padre, que creía que todo aquello era la vida artística.
  • Como al principio era su charla frívola y de gacetilla, todos se reían y el Pater estaba en sus glorias.
  • ¡Mirá, quién pensara de un muchacho tan pequeño tal ruindad!, y reían mucho el artificio, y decíanle.
  • Reían, gritaban ya, se obsequiaban, se alababan mutuamente con pullas discretas, por medio de antífrasis.
  • Se le había encajado en la cabeza una manía estrambótica, de que ambos se reían mucho, cuando ella la contaba.
  • Aurora y Fortunata se reían mirando a Ponce, que iba escapado por la calle arriba, como alma que lleva el diablo.
  • Y las correligionarias de don Pompeyo reían a carcajadas, demostrando así lo poco arraigado de sus convicciones.
  • Contemplar una maravilla del arte les entusiasmaba y de puro entusiasmo se reían, lo mismo que de cualquier contrariedad.
  • Algunos reían y otros lanzaban exclamaciones indecentes, chasqueando la lengua como si se tratara de una riña de perros.
  • Zalacaín y el vasco francés, dueños de la situación, guardaban una serenidad completa, corrían elásticamente y reían.
  • Recordaba que las delicias materiales, irremediables, la avergonzaban, y se reían de ella al mismo tiempo que la aturdían.
  • Las figuras de los cromos finos y provocativos de la Marquesa reían con sus posturas de falsa gracia violentas y amaneradas.
  • Y el pobre señor se azaró, creyendo observar que los rabillos de los ojazos tan serios de su sobrina se reían maliciosamente.
  • A todas horas reían fraternalmente con el primo y una ráfaga de alegría juvenil trocaba la vetusta casa en alborotada pajarera.
  • Las muchachas reían sin motivo, se pellizcaban, tropezaban unas con otras, se amontonaban, y al pasar los grupos de obreros crecía la algazara.
  • Algunos iban vueltos hacia atrás, mostrando la carita redonda dentro del círculo del gorro y los ojuelos vivos, y se reían con los transeúntes.
  • Al llegar, los dos se reían de la formalidad con que habían hecho aquel viaje, pues la presencia de personas extrañas no les dejó ponerse babosos.
  • En tanto Quintanar, un poco avergonzado en presencia de aquellos juguetes irónicos que se le reían en las barbas, esquivaba su despacho siempre que podía.
  • Dentro de las blancas barracas había ojos que atisbaban curiosos por las rendijas, tal vez bocas que reían con un gozo infernal, pero ni una voz que dijera.
  • De la puerta de la calle de los Estudios que daba a este patio, iban entrando muchachos jóvenes que, al encontrarse reunidos, se saludaban, reían y hablaban.
  • Todos, las baronesas inclusive, se reían de los plebeyos que allá fuera seguían bailando y tenían que contentarse con los helados que se servían sobre las mesas de billar.
  • En esta sociedad reinaba doña Nieves como en un salón, siendo ella la que pronunciaba las frases maliciosas y chispeantes sobre el suceso del día, y los otros los que las reían.
  • Soltáronse del brazo y saltaron la falla, uno tras otro, con una agilidad inesperada y ademanes tan grotescos, que los municipales reían y hasta el desconsolado poeta dejó de mirar al balcón.
  • Las traía Petra que llamaba a la puerta con seña particular, bajaba Teresa, en silencio se besaban como las señoritas, en ambas mejillas, cuchicheaban, reían sin ruido y se daban algún pellizco.
  • Desde que un ladrón muerto de hambre había logrado imponerse á todos ellos, los propietarios se reían, y para vengarse de diez años de forzada mansedumbre, se hacían más malos que el famoso don Salvador.
  • ¡Vaya un par de puntos alegres! Todos los parroquianos se reían, y hasta el mismo cafetinero desarrugaba el ceño, a pesar de que conocía el final de tales bromas y lo mucho que costaba ponerlos en la calle.
  • Las tres se reían viendo la sorpresa y confusión de Moreno, que era una excelente persona, como de cuarenta y cinco años, célibe y riquísimo, de aficiones tan inglesas que se pasaba en Londres la mayor parte del año.
  • Los muebles forrados de damasco amarillo, barnizados de blanco también, de un lujo anticuado, bonachón y simpático, reían a carcajadas, con sus contorsiones de madera retorcida, ora en curvas panzudas, ora en columnas salomónicas.
  • Como todo es relativo en el mundo, para la gente de escalera abajo de la casa solariega el ama representaba un salvaje muy gracioso y ridículo, y se reían tanto más con sus patochadas cuanto más fácilmente podían incurrir ellos en otras mayores.
  • Las dos hermanas reían contemplando las contorsiones del señor del tupé, que a cada movimiento de batuta parecía próximo a partirse por el talle, la rigidez automática y grotesca con que los bebés tocaban en sus instrumentos una muda sinfonía, que causaba gran algazara en el gentío.
  • Y cualquier día o cualquiera noche, en una merienda en el campo, después de la cena de Noche buena, mientras los demás de la familia reían alegres, descuidados, la pasión de Angelina llegaba al paroxismo, la ocasión echaba el resto y la deshonra entraba en la casa, y el amigo íntimo, el favorito de todos, salía para no volver nunca.
  • Doña Rufina vestida de azul eléctrico, empolvada la cabeza que adornaban flores naturales que parecían, sin que se supiera por qué, de trapo, doña Rufina reinaba y no gobernaba en aquella sociedad tan de su gusto, donde canónigos reían, aristócratas fatuos hacían el pavo real, muchachuelas coqueteaban, jamonas lucían carne blanca y fuerte, diputados provinciales salvaban la comarca, y elegantes de la legua imitaban las amaneradas formas de sus congéneres de Madrid.
  • Ella y don Álvaro no tomaban parte activa en la broma al principio, pero al fin le tocó a la Regenta algún pellizco, ninguno de Mesía, a este varios de Obdulia y Visita, y, sin pensarlo, Ana en la general contienda más de una vez sintió su espalda oprimida por la de Álvaro, y aunque huía el contacto delicioso, de un sabor especial, en cuanto lo notaba, el contacto volvía, y Ana iba sintiendo emociones extrañas, nuevas del todo, una inquietud alarmante, sofocaciones repentinas y una especie de sed de todo el cuerpo que hasta le quitaba la conciencia de cuanto no fuese aquel rincón obscuro, estrecho, donde cantaban, reían, saltaban.