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Ejemplos de oraciones con la palabra reina

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra reina en el contexto de una oración.

Término reina: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "reina" aquí tienes una selección de 53 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra reina para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Era la reina mora.
  • ¡Reina Santísima!
  • Parecía una reina.
  • Reina un profundo silencio.
  • ¡de reina! ¡Muy bien! ¡Ni la Tía.
  • Era Sabel la reina de aquella pequeña corte.
  • La Reina tenía gran empeño en ello, y el Rey no dijo nada.
  • Sé lo que es la reina y sé también lo que son los zánganos.
  • ¡Si hicieras caso de mí, ahora que vas a ser la reina del mundo.
  • Los amores de un estudiante gallego con la reina de las cacatúas.
  • (Ya sea sargento, ya sea jefe, a costa de la reina, toma su café).
  • ¡Aquella era su casa, allí era ella la reina, aquella paz era suya!
  • Mi Jacinta nació cuando se casó la Reina, con pocos días de diferencia.
  • María, además de Reina de los Cielos, era una Madre, la de los afligidos.
  • ¡Este va a reina! exclamó clavando con los suyos los ojos del adversario.
  • Reina de los moros, como forzosamente han de serlo todas en los cuentos del campo.
  • Ya no se pensaba en la reina del baile, en el mejor traje, en las joyas más ricas.
  • Antes, el mar era nuestra divinidad, era la reina endiosada y caprichosa, altiva y cruel.
  • Decía que ganaba montes y montones en las romerías, y que yo iba a estar como una reina.
  • ¡Reina soberana! ¡Se habían propuesto arruinarles! ¡Qué disgusto á la hora de comer!
  • Nunca se le había aparecido la Reina del Cielo, pero consuelos se los daba a manos llenas.
  • Nosotros, marinos viejos, marinos galantes, la celebrábamos de reina y no la admiramos de esclava.
  • Y muchas veces le dice, muerto de risa (según cuentan los historiadores), a la reina doña Isabel.
  • Y el contrario, por instinto, retiró una pieza que estorbaba el paso del peón que debía ir a reina.
  • El grave silencio que reina en el camposanto, apenas lo turbian los débiles rumores de la vida del pueblo.
  • A reina va, y lo hago cuestión personal añadió envalentonado Trabuco, dándose un puñetazo en el pecho.
  • Era una en que salían unas mujeres que llevaban grandes carteras de ministro, y había otra que era reina.
  • Y por eso la reina le contesta a don Gutierre, no muerta de risa como él, pero sí sonriendo benévolamente.
  • El Magistral trataba a la de Rianzares como a una reina, según el Arcipreste, o como si fuera el obispo madre.
  • Poco a poco se fue apoderando de su ánimo aquella farsa inventada por ella y tomó la niña en serio su papel de reina Midas.
  • La fuente de la Reina era una balsa cuadrada, con muros de piedra roja, y teniendo su agua mucho más baja que el nivel del suelo.
  • Una tarde que jugaba en presencia de varios socios y llevaba perdidas muchas piezas, vio su salvación en convertir en reina un peoncillo.
  • Al Rey Luis XVI dijo, y a la Reina Doña María Antonieta les cortaron la cabeza, naturalmente, porque no querían darle libertad al pueblo.
  • Después de la famosa riña en la fuente de la Reina, la huerta entera estuvo varios días hablando de los amores de Roseta con el nieto del tío Tomba.
  • Y así, de una en otra, jugándose la vida en todas ellas, convirtió el peón en reina, y ganó el juego el enérgico diputado provincial de Pernueces.
  • La fuente de la Reina era el orgullo de toda aquella parte de la huerta, condenada al agua de los pozos y al líquido bermejo y fangoso que corría por las acequias.
  • La broma cesó al aparecer doña Manuela, vestida con una bata de seda negra, amplia, con larga cola y mangas perdidas que completaba su apostura de reina de teatro.
  • ¡Viva Espartero! ¡Viva erreguiña! ¡Ojalá de repente ilcobalizaque Bere ama ciquiña! (¡Viva Espartero! ¡Viva la reina! Ojalá de repente se muriese su sucia madre!).
  • Nada le decía de aquellas grandes batallas que le obligaba a ganar en el extremo Oriente, en las que ella le asistía haciendo el papel de reina consorte, con arranques de amazona.
  • Ahí está el meloe, que penetra subrepticiamente en los panales de las abejas, se introduce en el alvéolo en donde la reina pone su larva, se atraca de miel y luego se come a la larva.
  • Y aluego jui con el propio Don Pascual a Palacio, y Don Pascual subió a pleticar con la Reina, y pronto bajó con aquel papé firmado por la Reina en que les daba la gran patá a los moderaos.
  • Pero objetó Julián yo he oído que aquí, cuando no reina Barbacana, reina otro cacique peor, que le llaman Trampeta, por los enredos y diabluras que arma a los pobres paisanos chupándoles el tuétano.
  • En Matalerejo, y en todo su valle, reina la codicia, y los niños rubios de tez amarillenta que pululan a orillas del río negro que serpea por las faldas de los altos montes de castaños y helechos, parecen hijos de sueños de avaricia.
  • ¡Qué emoción! En la plaza de la Reina ya le temblaban las piernas a Micaela, pensando en el arrugado papel de estraza que contenía los billetes mugrientos, y más aún en que iba a verse ante aquel señor de quien todos se nacían lenguas.
  • ¡Fieles cristianos y devotos del Señor! ¡Por tan alta princesa como la Reina de los Ángeles, Madre de Dios, dalde una limosna al pobre tullido y lastimado de la mano del Señor! Y paraba un poco, que es de grande importancia, y luego añadía.
  • La marina se había sublevado, echando del trono a la reina, y ésta se encontraba ya en Francia, y se constituía un gobierno provisional, y se contaba de una batalla reñidísima en el puente de Alcolea, y el ejército se adhería, y el diablo y su madre.
  • En esto reina cierta oscuridad, que no se disipará mientras no venga uno de estos averiguadores fanáticos que son capaces de contarle a Noé los pelos que tenía en la cabeza y el número de eses que hizo cuando cogió la primera pítima de que la historia tiene noticia.
  • Pero unas generaciones picando la piedra para marcar mejor las figuras borradas por los años, y otras blanqueándola con escrúpulos de bárbara curiosidad, habían dejado la losa de tal modo que sólo se distinguía un bulto informe de mujer, la reina, que daba su nombre á la fuente.
  • Salieron todas corriendo en diversas direcciones, con los cántaros en la cabeza, y al poco rato no se veía en las cercanías de la fuente de la Reina mas que á la pobre Roseta, con el pelo suelto, las faldas desgarradas, la cara sucia de polvo y sangre, caminando llorosa hacia su casa.
  • , y una lindísima chaqueta de grana, con las insignias de coronel bordadas en plata por bocamangas y cuello, herencia de la abuela de don Manuel Pardo, que según costumbre de su época, autorizada por el ejemplo de la reina María Luisa, usaba el uniforme de su marido para montar diestramente a horcajadas.
  • Por la noche fueron todos a casa de doña Casta, quien tomó por su cuenta a Maxi, prodigándole mil cuidados, ofreciéndole golosinas, y tratando de refrescarle el cerebro con una plácida disertación sobre las aguas de Madrid, y sobre las propiedades por que se distinguen las de la Acubilla, Abroñigal, y fuente de la Reina, de las de Lozoya.
  • Pero este alejamiento no podía prolongarse para los novios impacientes, y un domingo por la tarde, Roseta, inactiva, cansada de pasear frente á la puerta de su barraca y creyendo ver á Tonet en todos los que pasaban por las sendas lejanas, agarró un cántaro barnizado de verde, y dijo á su madre que iba á traer agua de la fuente de la Reina.
  • Esta devoción no les impedía que riesen cantando, y por lo bajo, entre oración y oración, se insultasen y apalabrasen para darse cuatro arañazos á la salida, pues estas muchachas morenas, esclavizadas por la rígida tiranía que reina en la familia labriega y obligadas por preocupación hereditaria á estar siempre ante los hombres con los ojos bajos, eran allí verdaderos demonios al verse juntas y sin freno, complaciéndose sus lenguas en soltar todo lo oído en los caminos á carreteros y labradores.