Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra reír

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra reír en el contexto de una oración.

Término reír: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "reír" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra reír para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Y reír.
  • Quiere reír?
  • (rompiendo a reír).
  • Yo me eché a reír.
  • Te vas a reír de mí.
  • Moreno se echó a reír.
  • Andrés se echó a reir.
  • Todos se echaron a reír.
  • Todos se echaron a reír.
  • Hace reír a las piedras.
  • Es que me haces reír tú.
  • Y Martín se echaba a reir.
  • Pero al freír será el reír.
  • Ya veo que te vuelves a reír.
  • Dijo al fin echándose a reír.
  • Moreno se echó a reír con gana.
  • ¿por qué no reír y disparatar?
  • Viéndola reír, se expresó así.
  • De pronto se echó a reír Aurora.
  • ¡Usted! clamó sin cesar de reír.
  • ¡Y luego no se la oye reir nunca.
  • Yo no lo entendía y me eché a reír.
  • Rosario empezó á reir de ella misma.
  • Ella se echó a reír con incredulidad.
  • (no sabiendo si reír o ponerse seria).
  • Barbarita se echó a reír con donaire.
  • Vamos, lo mejor es que me eche a reír.
  • Ah, ¿queréis que os diga cosas de reir?
  • Máximo se echó a reír, saboreando el ron.
  • Y como el capellán se echase a reír, añadió.
  • Juncal rompió a reír, secándose con la toalla.
  • ¡Bendito Dios! exclamó Rafaela rompiendo a reír.
  • Yo por disimular di en reír, como que no hacía caso.
  • Se va usted a reír replicó Fortunata incorporándose.
  • La primera contestación de Santa Cruz fue romper a reír.
  • Ahora sí que se van a reir decía Cacochipi en su interior.
  • No puedo decir si su aspecto hacía reír o imponía respeto.
  • Juanito miró fijamente a su mujer, y después se echó a reír.
  • Ganas de llorar, de reír, y aun de hacer el tonto delante de ella.
  • , y de pronto te echabas a reír, ¡y se te escapaban unas palabritas.
  • Echose él a reír, y metió mano al bolsillo interior de su americana.
  • Segunda la volvió a mirar, echándose a reír con descarada grosería.
  • Me dan ganas de reír porque me hace gracia verle a usted tan sofocado.
  • 14 preguntó con una voz temblona que hizo reir á todas las de la fuente.
  • Replicó el Pituso con brío, y se echó a reír, alabando su propia gracia.
  • Después se permitió echarse a reír, cosa en él extrañísima y desusada.
  • Preguntó Fortunata mirándola con sorpresa, y casi casi echándose a reír.
  • La nena cogió el tenedor, y después de comerse la pechuga, volvió a reír.
  • Y era lo bueno que ella pensaba que todo era artificio y no acababa de reír.
  • Podían reir sus amigos hasta reventar, pero tales risas serían las últimas.
  • Y después fue ya más harto de reír que de comer, el bueno de mi amo díjome.
  • Exclamó Guillermina echándose a reír cual si hubiera oído un inocente chiste.
  • Cuando comunicaba sus temores a Don Baldomero, este se echaba a reír y le decía.
  • ¡Vaya un acomodo! Y las treinta bocas crueles empezaron á reir como si mordieran.
  • Pero Guillermina se echó a reír, agradeciendo la flor, pero no queriéndola tomar.
  • ¡Cuán estúpida había sido al reir de su madre siempre que la llamaba desgarbada!
  • Bien venida, y si entraba para gozarse en su desgracia, podía reir cuanto quisiera.
  • ¡Oh! Cómo se va a reír Paca cuando yo vuelva a casa después de esta gran derrota.
  • Y hasta procuré reír ridiculizando su facha, para ver si de este modo le reanimaba.
  • En parte me dio gana de reír, pero por no detenerme, que se me hacía tarde, le dije.
  • Moreno fue allá, y Guillermina, que aún no había acabado de reír, decía a sus amigas.
  • Como Ballester se acercara a la puerta de la alcoba cuando oía reír a la santa, esta le dijo.
  • Y como su tía se maravillase de aquel tino aritmético, el joven se echó a reír, diciéndole.
  • Entré en casa, y el morisco que me vio comenzóse a reír y a hacer como que quería escupirme.
  • Este y otros términos que se dicen a los niños les hacían reír cada vez que los pronunciaban.
  • Ella contempló durante un momento a Andrés, con una mirada enigmática, y luego se echó a reir.
  • Estas y otras tonterías no tenían consecuencias, y al cuarto de hora se echaban a reír, y en paz.
  • Esto, aunque dicho muy quedamente, fue oído de Izquierdo, que rompiendo a reír, soltó esta andanada.
  • Tuviéronla ellos por persona de poco más o menos y se echaron a reír delante de su cara napoleónica.
  • Cada uno de estos hurtos los amenizaba con carcajadas, explicaciones humorísticas que ya no hacían reír.
  • Tornó don Eugenio a reír hasta el extremo de tener que limpiarse los lagrimales con el pañuelo de cuadros.
  • El falso gozo que la hacía reír a cada instante no era buena señal, y hubiera él deseado que hablase menos.
  • Es bueno el avisillo para beber, y se lo chocló en la boca, comencé a reír por una parte y a rabiar por otra.
  • Ved, pues, por qué pienso que se han de reír los que lean aquí ahora que Sor Marcela tenía miedo a los ratones.
  • El huésped, que me vio reír y le vio, preguntóme que si era indio aquel caballero, que hablaba de aquella suerte.
  • En la blanca y sana dentadura, tan hermosa, tan brillante, que al reír parecía iluminar la morena cara de la joven.
  • Ya había conseguido que Tónica le llamase Juanito, y no señor Peña, con aquel acento ceremonioso que hacía reír.
  • El santo decía que los niños son por instinto malos, que su perversión innata hace gozar y reír a los que los aman.
  • Pero Maximiliano, fuerte en su idea y en su conciencia, como dentro de un doble baluarte inexpugnable, se echó a reír.
  • Mauricia se echó a reír con aquel desparpajo que a su amiga le parecía el humorismo de un hermoso y tentador demonio.
  • Te juro que si es verdad, esa mujer, esa hipócrita, esa sinvergüenza que me vendía amistad, no se ha de reír de mí.
  • Una muchacha que estaba en la cocina, al oir la anécdota, se echó a reir con una risa aguda y comunicó su risa a todos.
  • Puedo reír, llorar, cantar, hablar con Dios, con los pájaros, con la sangre sana y fresca que siento correr dentro de mí.
  • Rompió a reír, a reír, y el Delfín tuvo que preguntarle muchas veces la causa de su hilaridad para obtener esta respuesta.
  • Los que estaban al lado del recitador irrespetuoso se echaron a reir, y los demás estudiantes miraron al grupo de los alborotadores.
  • Niñas de catorce años, con rostro de ángel, oían sin turbarse blasfemias y obscenidades que a veces las hacían reír como locas.
  • Y el rey a despertar y a llorar, llorar, llorar (imitación de llanto) por su ojo, y el pagarito a se reír muy puesto en el árbole.
  • Volvió al lado de él, y le fue dando los menudillos con el tenedor, y él se los comía con gana, sin cesar de hablar y aun de reír.
  • ¡Volver con su marido! ¡Ser otra vez la señora de Rubín! Si un mes antes le hubieran hablado de tal cosa, se habría echado a reír.
  • La bruja, empleando el tono humilde y servil de siempre, se apresuró a explicarle que aquello era mero pasatiempo, por se reír un poco.
  • Todos los individuos de la familia, cuando se encontraban uno frente a otro, se echaban a reír, y el más risueño era Don José, porque.
  • Hacía una cosa muy indecente, ¡vaya!, que era levantarse el vestido por detrás, dar media vuelta echándose a reír y enseñar el culito.
  • Era el primer amor, la expansión de la juventud apenas despierta, que se contenta con verse, con hablar y reir, sin sombra alguna de deseo.
  • Y como no hemos de buscarle un amante para que desahogue con él aquí volvió a reír don Cayetano lo mejor será que ustedes se entiendan.
  • Corneta tenga bien provistos los pañoles de la pólvora contestó Marcial señalando al corazón, ya se van a reír esos señores casacones.
  • Ama y criada rompieron a reír, y Juanín lanzó una carcajada graciosísima, repitiendo la expresión, y dando palmadas como para aplaudirse.
  • Iv A la siguiente mañana, Jacinta se levantó muy gozosa, con los espíritus avispados, y muchas ganitas de hablar y de reír sin motivo aparente.
  • Pepinito, el patrón, se echó a reir con un gesto de pedantería y de superioridad del hombre que se encuentra por encima de todo sentimentalismo.
  • Y rompió a reír de nuevo con aquella franqueza insolente que a Fortunata le agradaba, cosa extraña, despertando en su alma instintos de dulce perversidad.
  • Tenía los ojos desnivelados, uno más alto que otro, y al reir los entornaba hasta convertirlos en dos rayitas, lo que le daba una gran expresión de malicia.