Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra reírse

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra reírse en el contexto de una oración.

Término reírse: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "reírse" aquí tienes una selección de 23 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra reírse para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Es por reírse un poco.
  • Jacinta quería reírse.
  • y volvió a esforzarse a reirse.
  • Más allá del Banco volvió a reírse.
  • ¡Sí, yo! ¡Grave te pones, chica! y se esforzó en reirse.
  • ¡A callarse y a reírse ahora mismo! ¿En qué se conocen los valientes?
  • Mas no bastó, porque llegándose a mí ocho o nueve, comenzaron a reírse.
  • Pero al cabo de un rato más bien parecía reírse con contenida y satánica risa.
  • Lo que le conviene a usted ahora es reírse con las piececitas de Lara y Variedades.
  • A Bautista le dieron tal risa los piropos del andaluz, que comenzó a reirse con una risa contenida.
  • Bautista tuvo que ir a un rincón a reirse, y la superiora y el sargento siguieron su conversación.
  • Jacinta le observaba con atención recelosa, sin pestañear, queriendo reírse y sin poderlo conseguir.
  • La muchacha, que en realidad era tan tímida como él, sentía sin embargo deseos de reirse de su turbación.
  • Julián, por reacción natural del miedo disipado, que se trueca en inexplicable gozo, iba a reírse del suceso.
  • Aquel adefesio hace allí mil extravagancias para atraer a la gente, y en la calle se apelmazaban los chiquillos para verle y reírse de él.
  • Anda, anda, hazte millonario en la Bolsa, y si quedas en pordiosero, no vengas a buscarme, porque lo que hará tu tío es reírse al ver lo bruto que eres.
  • ¡Qué admirable paradoja para vestirse de galas retóricas y de sonidos nasales en la boca de un académico francés! Hay que reirse cuando dicen que la ciencia fracasa.
  • Pero aquel condenado Ulmus sylvestris le entretuvo a la fuerza, cogiéndole una mano y apretándosela con bárbaros alardes de vigor muscular, para reírse con los chillidos de dolor que daba el pobre Rubinius vulgaris.
  • Se abanicaba sin punto de reposo y tapaba la boca con el abanico cuando en medio de una situación culminante del drama se le antojaba a ella reírse a carcajadas con las ocurrencias del Marquesito, que tenía unas cosas.
  • Apenas logró verle un minuto la cara desviándole de ella los brazos, pudo convencerse de que el muy insolente no hacía sino reírse a más y a mejor, y también notar la extraordinaria lindeza del desharrapado chicuelo.
  • ¡Reírse de ellas! ¡Las muy cursis! Mejor harían en darse una vueltecita alrededor de ellas mismas, pues no es muy chic ir siempre a los bailes con el mismo dominó blanco, de modo que al entrar con la careta puesta, toda la pollería gritaba.
  • El pozo, después de una semana de descensos y penosos acarreos, quedó limpio de todas las piedras y la basura con que la pillería huertana lo había atiborrado durante diez años, y otra vez su agua limpia y fresca volvió á subir en musgoso pozal, con alegres chirridos de la garrucha, que parecía reirse de las gentes del contorno con una estridente carcajada de vieja maliciosa.
  • ¡Y a todas éstas, ni una sonrisa, ni un salto, ni una monada, ni una veloz carrera, ni un poco de olé, ni esconderse de mí para que la buscara, ni fingirse enfadada para reírse después, ni una disputilla, ni siquiera un pescozón con su blanda manecita! ¡Terribles crisis de la existencia! ¡Ella se había convertido en mujer, y yo continuaba siendo niño! No necesito decir que se acabaron los retozos y los juegos.