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Ejemplos de oraciones con la palabra reja

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra reja en el contexto de una oración.

Término reja: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "reja" aquí tienes una selección de 46 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra reja para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Me esperaría en la reja.
  • Hay que ver la solidez de la reja murmuró.
  • Varias veces hablé por la reja con Dolores.
  • A las diez en punto se oyó ruido detrás de la reja.
  • Se abrió la reja y el dueño salió a recibir al viajero.
  • La calle obscura, estrecha, la esquina, la reja de doña Ana.
  • Le escribí a Dolorcitas y le hablé varias veces por la reja.
  • La reja, era alta, pequeña, con tres barrotes sin travesaño.
  • Contaba así con una especie de plano inclinado para llegar a la reja.
  • Se hallaba la reja empotrada en la pared, pero no tenía gran resistencia.
  • Tenía sobre el portal un ancho balcón y una reja labrada a una callejuela.
  • Vicenta, la vieja criada del tío, fue quien abrió la reja que obstruía la escalera.
  • En esto, Don León Pintado había abierto con no poco trabajo la reja de la sacristía.
  • Y estaba allí cerca, detrás de aquella reja, ¡si daba tres pasos podía tocarla a ella!
  • El gabinetito que ella había de ocupar tenía, como la sala, una gran reja para la Plaza Mayor.
  • Me dan tentaciones de ahorcarme colgándome de esta reja con un cordón hecho de tiras del refajo.
  • ¡Scratch Poll! ¡Scratch poor Polly! y ponía la cabeza entre la reja de la jaula para que se le rascara.
  • Tiene una iglesia con filigranas del Renacimiento, con una soberbia reja dorada, con una torre puntiaguda.
  • Ya cerca de la noche, como he dicho, Mauricia no se quitaba de la reja para hablar a la monja cuando pasaba.
  • Sobre el dintel, una ventanilla aparece cerrada por diminuta reja, formada con una redonda cruz santiaguesa.
  • Iii La faz napoleónica, lívida y con la melena suelta, volvió a asomar en la reja a la caída de la tarde.
  • El sacristán se había asomado varias veces por la reja de la sacristía que da al vestíbulo diciendo sucesivamente.
  • Por una reja de la sacristía que da al patio, asomó la cara del sacristán, y poco después la de Don León Pintado.
  • La mujer del sereno se disponía a encender el farol de su marido y a ponerlo colgado del chuzo en la reja de la cocina.
  • La mujer abrió una sala antigua y sin muebles con una reja afiligranada a la callejuela que se llamaba de los Carretones.
  • Vio que la reja daba a un balconcillo o terraza, y al punto determinó poner allí todos los tiestos de flores que cupiesen.
  • Arrimó el banco a la pared, se subió a él, se agarró a los barrotes y a pulso se levantó hasta poder mirar por la reja.
  • Supe que no era yo el único que hablaba con Dolorcitas por la reja y que un joven guardia marina iba muchas noches a charlar con ella.
  • No lejos de donde estaba Ido había un rescoldo dentro de enorme braserón, y encima una parrilla casi tan grande como la reja de una ventana.
  • Después llegar bajo el balcón, trepar por la reja del piso bajo y encaramarse en la barandilla de hierro era cosa fácil para tan buen mozo.
  • Entre la puerta y la sala primera había un pasillo, en el cual se veía la artesa de lavar y la entrada de la cocina, cuya reja daba al corredor.
  • A la derecha, en el fondo del despacho, se abre una espaciosa alcoba, y frente a la puerta de entrada una gran reja movediza que da paso a un patio.
  • Contempló el bulto con una sonrisa, luego subió a la reja, ató un cabo de la cuerda a los dos barrotes y el otro extremo lo echó fuera poco a poco.
  • De la reja para adentro, el piso estaba cubierto de hule, y a los costados de lo que bien podremos llamar nave había dos filas de sillas reclinatorios.
  • Cerca de la puerta había una reja de madera que separaba el público de las monjas los días en que el público entraba, que eran los jueves y domingos.
  • Siguieron por una calle ancha, de caserones blancos, con su balcón central lleno de geranios, y su reja afiligranada, con una cruz de Calatrava en lo alto.
  • El tío Miserias, el personaje más importante del barrio, vivía en una casa suya de la calle de la Verónica, una casa pequeña, de un piso solo, como de pueblo, con dos balcones llenos de tiestos y una reja en el piso bajo.
  • Y cada cual se imaginaba ver á su amo, al panzudo y meticuloso rentista ó á la señora vieja y altiva, enganchados á la reja, tirando y tirando para abrir el surco, mientras ellos, los de abajo, los labradores, chasqueaban el látigo.
  • Según costumbre de la tierra, iba el de artillería a hablar con Paula a media noche, no por la reja, que no las hay en Matalerejo, sino en el corredor de la panera, una casa de tablas sostenida por anchos pilares a dos o tres varas del suelo.
  • Pararon en una habitación relativamente chica, con ventana de reja, donde las negras vigas del techo semejaban remotísimas, y asombraban la vista grandes estanterías de castaño sin barnizar, que en vez de cristales tenían enrejado de alambre grueso.
  • El patio, que era pequeño y se comunicaba con la huerta por una reja de madera casi siempre abierta, estaba muy mal empedrado, resultando tan irregular el paso de la coja, que los balanceos de su cuerpo semejaban los de una pequeña embarcación en un mar muy agitado.
  • III Estupiñá i En la tienda de Arnaiz, junto a la reja que da a la calle de San Cristóbal, hay actualmente tres sillas de madera curva de Viena, las cuales sucedieron hace años a un banco sin respaldo forrado de hule negro, y este banco tuvo por antecesor a un arcón o caja vacía.
  • Si ella viera los originales, ¡qué desilusión! Esta pareja del andaluz a caballo y la maja en la reja pelando la pava, para la sentimental y romancesca mistress Mitchell, que pone los ojos en blanco al hablar de España, el país del amor, del naranjo y de las aventuras increíbles.
  • Y después de hacer un poco de ejercicio corporal colgándose de la reja, porque sus miembros apetecían estirarse, se puso a rezar con toda la devoción de que era capaz, luchando con las varias distracciones que llevaban su mente de un lado para otro, y por fin se quedó dormida sobre el duro lecho de tablas.
  • Dio dos pasos más entre los troncos que le impedían saber qué era aquello, y al fin vio que cerraban un balcón de su casa y que un hombre que parecía muy largo se descolgaba, sujeto a las barras y buscando con los pies la reja de una ventana del piso bajo para apoyarse en ella y después saltar sobre un montón de tierra.
  • Cinco ó seis generaciones de Barrets habían pasado su vida labrando la misma tierra, volviéndola al revés, medicinando sus entrañas con ardoroso estiércol, cuidando que no decreciera su jugo vital, acariciando y peinando con el azadón y la reja todos aquellos terrones, de los cuales no había uno que no estuviera regado con el sudor y la sangre de la familia.