Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra relato

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra relato en el contexto de una oración.

Término relato: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "relato" aquí tienes una selección de 26 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra relato para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Preguntaba el maestro al final del relato.
  • Iba a seguir espetando el relato de sus cuitas políticas.
  • Y Villalonga dio principio a su relato delante de Jacinta.
  • Indudablemente, su relato va adquiriendo aspecto trágico.
  • El coronel Iglesias dijo Barbarita, que deseaba terminase el relato.
  • La chica se asustaba al escuchar el relato de las fieras y no quiso ir.
  • Según su relato, no había pecado, todo había sido pura equivocación.
  • Maxi, que oyera desde la alcoba algunas palabras de este relato, llamó.
  • Ii Don Evaristo González Feijoo merece algo más que una mención en este relato.
  • Mi relato no será tan bello como debiera, pero haré todo lo posible para que sea verdadero.
  • Otras muchas tonterías de este jaez cuenta Villalonga, las cuales no copio por no alargar este relato.
  • Fortunata parecía que estaba oyendo leer el relato más novelesco, según el interés y asombro que mostraba.
  • Aquí terminó Malespina, el cual fue oído con viva atención durante el relato de lo que había presenciado.
  • Entonces dijo Ido, fatigado de aquel relato incoherente, y de aquel vocabulario grotesco, recogió usted a ese precioso niño.
  • No interesaba a Jacinta aquel triste relato tanto como creía Nicanora, y viendo que esta no ponía punto, tuvo la dama que ponerlo.
  • Se había librado de doña Clara, aquella posma que nunca terminaba relato alguno, saltando de una conversación a otra, lo que hacía sus visitas interminables.
  • Los dos bultos eran Mesía y Quintanar, que ebrio de confidencias perseguía a su amigo íntimo con el relato de las aventuras de su juventud, allá en la Almunia de don Godino.
  • Y aunque estos versos no tuvieran relación alguna con lo contado, por el tono solemne con que los recitaba mi tía Úrsula, me parecían un final muy oportuno para cualquier relato.
  • Seguía el relato de la mística noche nupcial, de la conversión de Valeriano, del ángel que velaba a Cecilia para guardar su pureza, con el desenlace glorioso y épico del martirio.
  • Aquellas culpas recordadas, que eran la vida, la realidad ordinaria, pasaban por el cerebro de Ana como un alimento, daban calor, fuerza al ánimo, y, sin que el remordimiento se extinguiera, el relato adquiría más y más interés.
  • ¡Eva murió huérfana de humanidad! Y Eva le trajo el recuerdo del relato del Génesis, que había leído poco antes, y cómo el Señor alentó al hombre por la nariz soplo de vida, y se imaginó que se la quitase por manera análoga.
  • Mi buena estrella me llevó a cierta casa, cuyos dueños se apiadaron de mí, mostrándome gran interés, sin duda por el relato que de rodillas, bañado en lágrimas y con ademán suplicante, hice de mi triste estado, de mi vida, y sobre todo de mis desgracias.
  • Y en tanto el ex regente, a quien aquellas sombras del salón y aquella discreta luz del farol de enfrente y del cuarto de luna parecían muy a propósito para confesar sus picardías eróticas, continuaba el relato, para decir de cuando en cuando, a manera de estribillo.
  • Poco a poco se fue adaptando a su nuevo domicilio, y cuando la sorprende de nuevo nuestro relato, sentada junto a la ventana y recapacitando, con la mano dentro de la media, en una fecha que debe caer allá por Marzo del 75, ya no se acordaba de la vivienda de Chamberí en que la conocimos.
  • Don Víctor llegó a creer que a Mesía ya no le importaban en el mundo más negocios que los de él, los de Quintanar, y sin miedo de aburrirle, tardes enteras le tenía amarrado a su brazo, dando vueltas por las tablas temblonas del salón, parándose a cada pasaje interesante del relato o siempre que había una duda que consultar con el amigo.
  • Mientras el Arcipreste profanaba los cuatro lados de la cruz latina, que era sacristía, con el relato mundano de la vida y milagros de Obdulia Fandiño, Glocester, sonriendo, pensaba en los motivos que podía tener el Magistral para oír a don Cayetano, en vez de correr al confesonario al pie del cual le esperaba la más codiciada penitente de Vetusta la noble.