Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "reloj" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra reloj para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Mira mi reloj.
- Miro el reloj.
- Miró el reloj.
- Miró el reloj.
- ¿Anda ese reloj?
- Le habían adelantado el reloj.
- Yo le regalé un magnífico reloj.
- Si está usted como un reloj, hija.
- ¿Quién me ha adelantado el reloj?
- Ea, ya estoy como un muelle de reloj.
- El reloj de la catedral dio las doce.
- El tic tac del reloj suena monótono.
- El reloj del comedor ha dado las diez.
- El reloj de la catedral dio las siete.
- Asomé la jeta por la puerta del reloj.
- Oyó la campana de un reloj de la casa.
- En su camarote tenía un reloj de arena.
- El extranjero sacó un reloj y murmuró.
- El reloj de la Puerta del Sol dio la hora.
- ¿Se oye el reloj de la torre desde aquí?
- Y el viejo reloj da sus lentas campanadas.
- En esto estábamos, y dio un reloj las doce.
- El reloj de la catedral dio las siete y media.
- Caballeros, vean ustedes si les falta el reloj.
- El reloj de la Universidad dio tres campanadas.
- Un reloj suena con diez metálicas vibraciones.
- Desde el reloj vi una masa de gente, todos en pie.
- Y viendo entrar a Izquierdo, volvió a mirar su reloj.
- El reloj de la catedral dio la hora con golpes lentos.
- Figueras salió por la escalerilla del reloj, y me dijo.
- No anda la muestra del reloj, sino la máquina que no se ve.
- El alto reloj de pesas dio, con fatigado son, la medianoche.
- Suenan las campanadas lentas del reloj de la Puerta del Sol.
- Teresina miró al reloj que estaba sobre la cabeza del Magistral.
- Me sentía como una rueda de reloj suelta que no engrana con otra.
- El reloj de la consola no había sabido nunca lo que es dar la hora.
- ¿Por qué desconfiar del reloj si nadie había podido tocar en él?
- Maximiliano miró diferentes veces su reloj sin enterarse de la hora.
- En fin, estoy como un reloj, que es la expresión que usted prefiere.
- Llevaba chalecos de color, y en la cadena del reloj colgantes de plata.
- Debía de ser en efecto bastante más temprano de lo que decía el reloj.
- Y un viejo reloj lanza de hora en hora sus campanadas graves, monótonas.
- (Es media noche en el reloj del pueblo, en ninguna parte hay luz, en la tierra.
- En aquel momento el reloj de la catedral, como si bostezara dio tres campanadas.
- Una campanada del reloj del comedor la despertó de aquella somnolencia de fiebre.
- Oí en el reloj de la iglesia que daban las once de la noche, y me dirigí hacia casa.
- Nadie miraba el reloj del comedor, que seguía indiferente marcando el curso del tiempo.
- Gastaba levita negra, chaleco blanco, del que colgaba la cadena del reloj llena de dijes.
- Mejor todavía la triste sentencia podría estar escrita en el reloj de la torre de Zaro.
- Soplar y limpiar caldos y consultar el reloj para contar los minutos y hasta los segundos.
- Sonaron las tres en el reloj de la catedral de Bayona, y el patrón dio la orden de partir.
- Ninguna noche conciliaba el sueño antes de que diera las doce el reloj de la Casa Panadería.
- En el reloj de la torre de otro pueblo vasco, en Urruña, se lee escrita esta triste sentencia.
- En las paredes del cuartucho había unos mapas, un barómetro, un reloj de barco y una brújula.
- Cuando el reloj empezaba a darla, el viento la cogía en sus brazos y se la llevaba lejos, muy lejos.
- En su mejilla, un lunar negro y rizado trazaba tantas vueltas como el muelle de un reloj de bolsillo.
- Y mi reloj, este reloj pequeñito que tú conoces, va marchando sobre la mesilla en un tic tac suave.
- Miró el reloj muchas veces y preguntó a Joaquinito Orgaz, aparte, pero de modo que lo oyeran los demás.
- Charla que te charla, doña Lupe miraba al reloj del comedor, mas no expresaba su impaciencia con palabras.
- ¿Y la consola panzuda, antiquísima, de un dorado que fue, con su reloj de música sin música y sin cuerda?
- Quien no oyera las campanadas del reloj de la Casa de Correos tan claras como si estuvieran dentro de la casa.
- El médico volvió a ser un oráculo, los pormenores de alcoba negocios arduos, el reloj un dictador lacónico.
- Sacó su reloj, la hermosa pieza cincelada del siglo anterior, e interrumpiendo a la cantante dijo a doña Manuela.
- Quintanar preparaba su reloj despertador de suerte que le llamase con un estrépito horrísono a las ocho en punto.
- Maximiliano siguió hacia el café, y observando que Platón tomaba hacia la calle de Ciudad Rodrigo, miró su reloj.
- El reloj de la catedral, a media legua del Vivero, dio las diez, pausadas, vibrantes, llenando el aire de melancolía.
- En este tiempo dio el reloj la una después de mediodía, y llegamos a una casa ante la cual mi amo se paró, y yo con él.
- No podía consultar el reloj de bolsillo, porque el día anterior al darle cuerda le había encontrado roto el muelle real.
- Un reloj inglés que teníamos en la cámara nos acompañaba en nuestro encierro, dando las horas con campanadas muy agudas.
- Y mostraba su reloj, una joya rococó, que con sus esmaltes mitológicos hacía pensar en las fiestas pastoriles de Versalles.
- Otorgó testamento legando a tres hijos que tenía sus bienes y caudal, sin dejar al sobrino don Pedro ni el reloj en memoria.
- Yo no puedo consentir que una pindonga de esas te coja y te engañé para timarte tu nombre honrado, como otros timan el reloj.
- Cuando posaba para la hora del coro así se decía Bismarck sentía en sí algo de la dignidad y la responsabilidad de un reloj.
- Y si Petra no hubiera adelantado el reloj o si él no lo hubiese creído, tal vez ignoraría toda la vida la desgracia horrible.
- Los diputados y el presidente abandonaron el salón por la puerta del reloj y aguardaron en la biblioteca a que les dejaran salir.
- Concluido, absolutamente concluido! Soy un reloj que tocó su última campanada, y aunque anda un poco todavía, ya no da la hora.
- Es el mismo instinto que nos hace cobrar amor a un objeto que hemos usado durante años, un reloj, una petaca, una cartera, un bastón.
- Daban las ocho en el reloj de las iglesias de Estella, cuando Martín oyó dos golpecitos en la puerta, Martín contestó del mismo modo.
- De Pas, como si su voluntad dependiese de la máquina del reloj, se decidió de repente y tomó por la calle de la derecha, cuesta abajo.
- Yo creí que después de haberme oído, te convencerías de que mi razón está como un reloj y de que además me ha entrado un gran talento.
- Y, de cuando en cuando, se oye también el golpe del martillo del reloj, voz de muerte apagada, sombría, que tiene en el valle un triste eco.
- Rubín se alegró de aquella ocasión que se le presentaba de prestar un servicio a mujer tan hermosa, y sacando su reloj con mucha solemnidad, dijo.
- La torre del reloj, cuadrada, desnuda, monótona, partiendo el edificio en dos cuerpos, y éstos exhibiendo los ventanales con sus bordados pétreos.
- Y a mi compañero, con estas cosas, se le desconcertó el reloj de la cabeza y dijo, algo ronco, tomando un pan con las dos manos y mirando a la luz.
- ii No les duró mucho el regocijo, porque oyeron el reloj de la Puerta del Sol dando las diez, y ambas mudaron súbitamente la expresión de su rostro.
- ¡El arte es una religión! advirtió don Víctor consultando el reloj, temeroso de perder lo de Hipógrifo violento que corriste parejas con el viento.
- Se presentó Manolo el Chafandín, vestido de día de fiesta, muy elegante, muy empaquetado, con un sombrero ancho torero y una gran cadena de reloj de plata.
- Las luces de San Fernando comenzaban a reflejarse en el agua, y la esfera del reloj del Ayuntamiento de Cádiz se iluminaba y se destacaba en el cielo pálido.
- Y para recalcar más su facha americana, llevaba una joya en la corbata y una cadena de reloj interminable, que le daba muchas vueltas de una parte a otra del pecho.
- Más quiero, ¡voto a Cristo!, estar en un sitio, la nieve a la cinta, hecho un reloj, comiendo madera, que sufriendo las supercherías que se hacen a un hombre de bien.
- Según la consigna, yo salía a la plaza, y allí encontraba, más puntual que un reloj, al señorito Malespina, el cual me daba una esquela para entregarla a mi señorita.
- ¿Crees que han variado desde que estoy enfermo, y que los hombres piensan de un modo cuando tienen el estómago como un reloj, y de otro cuando la maquina principia a descomponerse?
- En Zaro hay siempre un silencio absoluto, casi únicamente interrumpido por la voz cascada del reloj de la iglesia, que da las horas de una manera melancólica, con un tañido de lloro.
- Había en ella un reloj de pared alto, con la caja llena de incrustaciones, muebles antiguos de estilo Imperio, varias cornucopias y un plano de Valencia de a principios del siglo XVIII.
- Para mayor seguridad don Víctor compró un reloj despertador que sonaba como un terremoto y con este aviso automático, como él decía, acudió en adelante a la hora señalada para la cita.
- Ii Echó a andar hacia Madrid por el polvoriento camino del antiguo Campo de Guardias, y volviendo a mirar su reloj por un movimiento maquinal, tampoco entonces se hizo cargo de la hora que era.
- Por lo que pudiera valer el reloj del Ayuntamiento, que no había podido secularizar el tiempo, vino a confirmar lo dicho lacónicamente por sus colegas, exponiendo su opinión con una voz aguda de esquilón cursi.
- La conciencia dicen los psicólogos que es un epifenómeno, es decir, una cosa que no es esencial para el proceso de la actividad psicológica, como no es esencial que un reloj se dé o no se dé cuenta de que anda.
- Pero éstas no eran muchas, y al fin, como un recurso de desesperación, metí en el ánima del cañón mis llaves, mi reloj, mi dinero, cuantas baratijas encontré en los bolsillos, y, por último, hasta mis cruces.
- Era un señor muy seco y estirado, con chupa de treinta colores, muchos colgajos en el reloj, gran coleto, y una nariz muy larga y afilada, con la cual parecía olfatear a las personas que le sostenían la conversación.