Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra rendida

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra rendida en el contexto de una oración.

Término rendida: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "rendida" aquí tienes una selección de 16 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra rendida para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Yo estoy rendida.
  • ¿No ves que llego a casa rendida?
  • Ramona, ya rendida, se quejaba también.
  • Hasta que, rendida al combate, dió a luz un niño.
  • La debilidad la tenía aún más que rendida, exaltada y vidriosa.
  • Estaba rendida y no veía las santas horas de dar con sus fatigadas carnes en la cama.
  • El sueño abrumaba á la familia, rendida de cansancio por la vigilia de la noche anterior.
  • Cuando concluyó, estaba rendida, sudorosa, le dolían todos los huesos y apenas podía respirar.
  • Luchó Paula, luchó hasta caer rendida lo juraba ante un Cristo, rendida por la fuerza del artillero.
  • Los dependientes no tenían manos para enseñar, y Aurora estaba rendida de trabajo, porque los encargos de trousseaux y ajuares se sucedían sin interrupción.
  • Tras de la cólera y la confusión vino el abatimiento, y se sentía tan rendida físicamente como si hubiera estado toda la mañana ocupada en alguna faena penosa.
  • Por las noches, cuando llegaba a su casa, rendida, su madre gustaba de que estuvieran presentes doña Lupe, Fortunata o las demás amigas, para dar rienda suelta a su vanidad.
  • Porque ella estaba rendida a don Álvaro si no de hecho con el deseo esta era la verdad porque ella era pecadora ¿había de serlo también el hermano de su alma, el padre espiritual querido?
  • Rendida del trabajo, dedicaba las horas de la noche y los domingos enteros a la lectura de novelas, devorándolas, sin predilección, pues bastaba para su gusto que la hiciesen llorar mucho, pero mucho.
  • Loreto era una aldea, y como doña Camila refería la aventura a quien la quisiera oír, llorando la infeliz, rendida bajo el peso de la responsabilidad (y ella poco podía contra la naturaleza), el escándalo corrió de boca en boca, y hasta en el casino se supo lo de aquella confesión a que se obligó a la reo.
  • Gertrudis fué quien, viniendo con la pequeñita al pecho, cerró luego los ojos a su hermana, la compuso un poco y fuese después a cubrir y arropar mejor al niño dormido y a trasladarle en un beso la tibieza que con otro recojió de la vida que aún tendía sus últimos jirones sobre la frente de la rendida madre.