Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra representar

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra representar en el contexto de una oración.

Término representar: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "representar" aquí tienes una selección de 22 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra representar para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Y con esto y la farsanta y representar pasaba la vida.
  • Y si yo salgo con hacerla representar, será cosa famosa.
  • ¿Cómo se podrá representar le dije yo, si han de entrar los mismos animales y ellos no hablan?
  • A ella le era muy difícil representar y fingir, por lo que su tormento se crecía considerablemente.
  • Total, que cuando la vi representar, pensé que me tragaba todos los eméticos que hay en mi farmacia.
  • De Pez que deseaba conocer las publicaciones de las casas de Barcelona que tengo el honor de representar.
  • (Recostaba la cabeza en las espigas de maíz y roncaba estrepitosamente para representar el sueño del rey).
  • Siempre había sido muy aficionado a representar comedias, y le deleitaba especialmente el teatro del siglo diecisiete.
  • Este símbolo podía representar la situación espiritual mía en aquella época lejana en que estudiaba en San Fernando.
  • Luego vino la terminación del tratado, y como nadie sentía la responsabilidad de representar el pueblo, a nadie se le ocurrió decir.
  • Yo, acaso, comencé a representar un pedazo de la comedia de San Alejo, que me acordaba de cuando muchacho, y representélo de suerte que les di codicia.
  • Pero con las amigas tenía que representar otros papeles, pues era vanidosa fuera de casa, y no gustaba nunca de aparecer en situación desairada o ridícula.
  • Anuncios de funciones de teatro impresos en seda, rezando que la dama de música había de cantar una chistosa tonadilla, y el gracioso representar una divertida pitipieza.
  • Tuve ocasión para dar en esto porque una a cuya petición había yo hecho muchos villancicos se aficionó en un auto del Corpus de mí viéndome representar un San Juan Evangelista (que lo era ella).
  • En aquella ocasión Trampeta, encargado de representar las ideas dominantes y oficiales, se creía seguro de la impunidad, aunque quemase a medio Cebre y apalease, encausase y embargase al otro medio.
  • ¡Resistencia!, y dos criados suyos, entre corchetes y ganapanes, pisaron las capas, deshiciéronse los cuellos, como lo suelen hacer para representar las puñadas que no ha habido, y pedían favor al Rey.
  • Mientras Guimarán estrechaba la mano enguantada del Provisor, este, sin poder traer su pensamiento a la realidad presente, seguía saboreando la escena de dulcísima reconciliación en que acababa de representar papel tan importante.
  • Quiso la suerte, y quisieron las buenas relaciones de los suyos, que Quintanar fuera ascendiendo con rapidez, y se vio magistrado y se vio regente de la Audiencia de Granada, a una edad en que todavía se sentía capaz de representar el Alcalde de Zalamea con toda la energía que el papel exige.
  • Si le hubiese sido lícito representar comedias, quizás no hubiera hecho otra cosa en la vida, pero como le estaba prohibido por el decoro y otra porción de serias consideraciones, procuraba buscar otros caminos a la comezón de ser algo más que una rueda del poder judicial, complicada máquina.
  • ¿No iba a estar en ridículo aquel marido que tenía que ver a su esposa descalza, vestida de morado, pisando el lodo de todas las calles de la Encimada, dándose en espectáculo a la malicia, a la envidia, a todos los pecados capitales, que contemplarían desde aceras y balcones aquel cuadro vivo que ella iba a representar?
  • Cuando era aficionado a representar en los teatros caseros es decir cuando mi edad y posición social me permitían trabajar, porque la afición aún me dura comprendiendo que era muy ridículo batirse mal en las tablas, tomé maestro de esgrima y dio la casualidad de que demostré en seguida grandes facultades para el arma blanca.
  • Andaba yo tras de una perdiz agachadito, agachadito y el ratón se agachaba en efecto, siguiendo su inveterada costumbre de representar cuanto hablaba, porque no llevaba perro ni diaño que lo valiese, y estaba, con perdón de las barbas honradas que me escuchan, para montar a caballo de un vallado, cuando oigo ¡tras tris, tras tras!, ¡tipirí, tipirá!, el andar de una liebre.