Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra respirar

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra respirar en el contexto de una oración.

Término respirar: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "respirar" aquí tienes una selección de 41 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra respirar para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Yo no podía respirar.
  • Juan la vio temblorosa y sin poder respirar.
  • Me era tan preciso vengarme como el respirar y el comer.
  • Voy al Vivero a hacer vida de aldeana, a correr, respirar, engordar.
  • Dijo Nicolás, que casi no podía respirar de tan sofocado como estaba.
  • Respirar con delicia el ambiente embalsamado del campo a la hora de la brisa.
  • Al anochecer, los vascos salimos a respirar sobre cubierta aquel aire tórrido.
  • Calculaba la cantidad de aire que necesitaban los negros para respirar en la bodega.
  • Otras tenían los pisos en declive, y en todas ellas oíase hasta el respirar de los vecinos.
  • Cazar, guerrear, digerir, respirar, son formas de creación y de destrucción al mismo tiempo.
  • Cuando concluyó, estaba rendida, sudorosa, le dolían todos los huesos y apenas podía respirar.
  • Caminaba sin prisa, tranquilamente, gozándose en respirar la frescura de aquella noche de verano.
  • A primera hora, en las puertas de las casas, algunos grupos de mujeres y chicos salían a respirar.
  • Subió el joven farmacéutico tan rápidamente la escalera, que al llegar arriba no podía respirar.
  • Don Álvaro sólo observó que el seno se le movía con más rapidez y se levantaba más al respirar.
  • ¡Ay, Cristo, qué remordimiento tan grande! Iré con este peso a todas partes, y no podré ni respirar.
  • En Vetusta llueve casi todo el año, y los pocos días buenos se aprovechan para respirar el aire libre.
  • Estaba dormida, y tenía la calma, el dulce e insensible respirar que hace sagrado el sueño de los niños.
  • En cuanto muevo un brazo decía con terror, me aumentan de tal modo las palpitaciones que no puedo respirar.
  • Después de vaciarse el líquido, Andrés pudo sondar la vejiga, y la enferma comenzó a respirar fácilmente.
  • El amor que respeta la honra, la pasión que se alimenta de ver y respirar el ambiente que rodea al ser amado.
  • Intenté respirar, la boca se me llenó de sangre y sentí el ruido del aire al entrar por el agujero de la herida.
  • Con la prisa que traía apenas podía respirar, y las primeras frases le salieron de la boca desmenuzadas por el enojo.
  • Se acercaba a la mesa, después de respirar fuerte, silbaba la marcha real, y fingía echar un vistazo a los periódicos.
  • Él se estaba quieto, inmóvil, con los ojos muy abiertos y fijos, sin osar respirar, tan hermoso, que daban ganas de comérselo.
  • Siempre que estaba en casa, no quitaba los ojos de su mujer, estudiándole los movimientos, las miradas, los pasos y hasta el respirar.
  • Pues de primera intención soltole a su enemigo un delirium tremens a boca de jarro, y después, sin darle tiempo de respirar, un mane tegel fare.
  • Oler hediondas emanaciones de sus podredumbres, respirar en la atmósfera fría, casi viscosa, de los subterráneos en que el delirio la aprisionaba.
  • Ni debajo del toldo espeso de los castaños de Indias, ahora cargados de anchas hojas y penachos blancos, podía Ana respirar una ráfaga de aire fresco.
  • Creyó que la emoción acusada por aquel respirar violento la causaba su gallarda y próxima presencia, creyó en un influjo puramente fisiológico y por poco se pierde.
  • Lo único que sentía era compasión por sus desgracias, y no era floja la de vivir con aquel bárbaro, un tiote grosero que la trataba muy mal y no la dejaba ni respirar.
  • La mancha se agrandaba, tenía una forma parecida á la puerta de su estudi, y salía por ella un humo denso, nauseabundo, un hedor de paja quemada que le impedía respirar.
  • Después de dos meses pasados debajo del agua, ¡era tan dulce ver el cielo azul, respirar aire y pasearse por prados verdes cubiertos de belloritas que parecen chispas del sol! Toda Vetusta paseaba.
  • Mas era porque el entusiasmo le hacía cosquillas en el epigastrio, atravesándole un bulto en el vértice de los pulmones, con lo que le pesaba el respirar, y además poníale candelas encendidas en el cerebro.
  • Y era como un consuelo, como respirar aire puro, sentir tierra bajo los pies, volver a la luz, el salir de este caos doloroso y volver a la evidencia de la vida, de la lógica, del orden y la consistencia del mundo.
  • Necesitaba respirar, tomar aire y salió de Tolosa y tomó el camino de Anoeta y pasó Anoeta y luego Irura y cruzó Villabona y fué andando, andando, hasta que se topó con la partida del Cura, que iba a conquistar, viribus et armís, la gloria.
  • Jaulones enormes había por todas partes, llenos de pollos y gallos, los cuales asomaban la cabeza roja por entre las cañas, sedientos y fatigados, para respirar un poco de aire, y aun allí los infelices presos se daban de picotazos por aquello de si tú sacaste más pico que yo.
  • Éste, conteniendo hasta el respirar, andando con paso furtivo, rápido y cauteloso el andar de la gata que lleva a sus cachorros entre los dientes, colgados de la piel del pescuezo, se dirigió a buscar la salida por el claustro, pues de cruzar la cocina era probable una sorpresa.
  • Perucho, cuyos pies descansaban en las anfractuosidades del muro, se quedó como incrustado en él, sin osar respirar, ni bajarse, ni moverse, porque aquel hombre desconocido, mal encarado y en acecho, le infundía el pavor irracional de los niños, que adivinan peligros cuya extensión ignoran.
  • El rocín del tío Barret, un animal sufrido que le seguía en todos sus desesperados esfuerzos, cansado de trabajar de día y de noche, de ir tirando del carro al Mercado de Valencia con carga de hortalizas, y á continuación, sin tiempo para respirar ni desudarse, verse enganchado al arado, tomó el partido de morir, antes que permitirse el menor intento de rebelión contra su pobre amo.
  • Y para colmo del escándalo, según don Pompeyo, so capa de celebrar una fiesta religiosa la juventud dorada del clero vetustense, todos aquellos licenciados de seminario como él los llamaba con pésima intención, ¡paseaban también por allí, apretados, prensados, con sus manteos y todo, en aquel embutido de carne lasciva, a obscuras, casi sin aire que respirar, sin más recreo que el poco honesto de sentir el roce de la especie, el instinto del rebaño, mejor, de la piara!