Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "respiro" aquí tienes una selección de 24 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra respiro para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Un respiro.
- Bismarck respiró.
- Fortunata respiró.
- Respiró con fuerza.
- El Magistral respiró.
- También respiró Somoza.
- ¡yo lo creo! El Magistral respiró.
- Respiró Quintanar cuando se vio solo.
- De Pas respiró con fuerza y dijo entre dientes.
- Después más regularmente, y la mujer respiró con relativa facilidad.
- ¡Oh placer! Quintanar respiró con fuerza de fuelle y abrazó a su amigo.
- Cuando se vio otra vez al aire libre, en la Corralada, De Pas respiró con fuerza.
- Respiró, quitóse el sombrero y recibió en la frente sudorosa el aire frío de la tarde.
- Cuando comenzó a amanecer sentí que mi corazón se aligeraba, y mi pecho respiró con desahogo.
- Respiró después con fuerza, parose mirando azorada a todos lados, como el toro cuando sale al redondel.
- Nucha respiró de nuevo, llevándose la diestra a la garganta, que sin duda le oprimía el consabido ahogo.
- Nucha respiró mejor, como si aquellos recuerdos de la infancia templasen sus nervios y el llanto le diese alivio.
- Cuando su tía tomó respiro dejándose caer sofocada en la silla próxima a la mesa, Maximiliano rompió a hablar a su vez.
- Rubín, sin comprender a qué podía referirse su tía, barruntó que nada tenía que ver aquello con sus amores clandestinos, y respiró.
- Las dos mujeres atajaron como pudieron la hemorragia, vendaron la herida, y Batiste respiró con satisfacción, como si ya estuviese curado.
- Cuando Ana volvió a dejar los quehaceres domésticos en la antigua marcha, don Víctor se lo agradeció en el alma también y respiro a sus anchas.
- Era Nicanora una infeliz mujer, de más bondad que entendimiento, probada en las luchas de la vida, que había sido para ella una batalla sin victorias ni respiro alguno.
- Quería, allá en el fondo de mis entrañas, sin saberlo, como respiro sin pensar en ello, quería poseerte, llegar a enseñarte que el amor, nuestro amor, debía ser lo primero.
- Pero estos nobles pensamientos me ocuparon muy poco tiempo, porque Marcial, cuya fatigada naturaleza comenzaba a rendirse después de su esfuerzo, respiro con ansia, se secó la sangre que afluía en abundancia de su cabeza, cerró los ojos, sus brazos se extendieron con desmayo, y dijo.