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Ejemplos de oraciones con la palabra retrato

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra retrato en el contexto de una oración.

Término retrato: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "retrato" aquí tienes una selección de 38 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra retrato para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Era el fiel retrato de su padre.
  • Nunca había visto aquel retrato.
  • Ni la conocía ni vio nunca su retrato.
  • ¿Es este el retrato de usted, sí o no?
  • Alejandro era un retrato degradado de don Pedro.
  • Dicen que era el retrato vivo de Bonaparte, y efectivamente.
  • Junto a él está el retrato en busto de Felipe IV, por Velázquez.
  • Para completar su retrato, sépase que no había estado en Cartagena.
  • ¡Qué guapo! Es el vivo retrato de su padre, el segundo marido de usted.
  • Solía encerrarme en mi camarote, teniendo su retrato delante de los ojos.
  • Señor Izquierdo, ¿tiene usted ahí por casualidad el retrato de su sobrina?
  • Pensaba fijando la vista en el retrato de Torquemada y su esposa, de bracete.
  • Es como enamorarse de un tordo en jaula, si habla, y si calla, de un retrato.
  • Y cuando vea que es su retrato vivo ¡Cristo! ¡Pues digo, si doña Bárbara le viera.
  • Lo que importa es descubrir algo y plantarle unas etiquetas muy chillonas con tu retrato.
  • Ya le llamará la sangre, y en cuantito que vea a este retrato suyo, se le caerá la baba.
  • Pues ellos te ponen vestido de santo, o de caballero, o de Padre Eterno, y te sacan el retrato.
  • Maximiliano, al oír esto, estaba profundamente embebecido, mirando el retrato de Rufinita Torquemada.
  • Los otros, los de Pajares, eran los legítimos vástagos de doña Manuela, su fiel retrato en lo moral.
  • Era el retrato de Ayún, de cuerpo entero y tamaño natural, dibujado y pintado con dureza, pero con gran expresión.
  • Sobre esta fotografía se eleva, surgiendo del marco e inclinándose sobre el retrato, una fina y dorada pluma de pavo real.
  • Es el vivo retrato afirmó la otra, queriendo cerrar la puerta, con una opinión absoluta, a todas las dudas que pudieran surgir.
  • El personaje de cera que yo creía mi perfecto retrato estaba allí colgado, y ocupaba su puesto con la gravedad de las cosas santas.
  • Si Izquierdo hubiera respondido que sí, ¡cómo se habría lanzado Jacinta sobre él! Pero no había tal retrato, y más valía así.
  • Y por último, en el techo, en la vertical del centro de mesa, en un medallón, el retrato de don Jaime Balmes, sin que se sepa por qué ni para qué.
  • III Doña Lupe la de los Pavos i Maximiliano no se sentó, doña Lupe sí, y en el centro del sofá debajo del retrato, como para dar más austeridad al juicio.
  • Sostenía, no obstante, doña Lupe que el retrato de Jáuregui era una obra maestra, y a cuantos lo contemplaban les hacía notar dos cosas sobresalientes en aquella pintura, a saber.
  • Y otras veces se quedaba contemplando el retrato de la que fué, de la que era todavía su hermana y como interrogándole si había querido, de veras, que ella, que Gertrudis, le sucediese en Ramiro.
  • No se les ocultaba que su tía sabía hacer guardar los respetos debidos a la entidad de Jáuregui, presente siempre en la casa por ficción mental, de que era símbolo el feo retrato que en el gabinete estaba.
  • En realidad, ella no entendía jota de política, y si era liberal, éralo por sentimiento, como tributo a la memoria de su Jáuregui y por respeto al uniforme de miliciano nacional que este tan gallardamente ostentaba en su retrato.
  • Nucha, corroborando el aserto, se inclinó y besó el retrato, con tan apasionada ternura, que allá en Segovia el pobre alumno, víctima quizá de los rigores de la cruel novatada, debió sentir en la mejilla y el corazón una cosa dulce y caliente.
  • Para que el progreso pusiera su mano en la obra de aquel hombre extraordinario, cuyo retrato, debido al pincel de Don Vicente López, hemos contemplado con satisfacción en la sala de sus ilustres descendientes, fue preciso que todo Madrid se transformase.
  • Por una preocupación extraña, doña Manuela creía preferible que Rafaelito y hasta sus mismas hijas tuviesen conocimiento cíe su deshonra, antes que aquel buenazo, vivo retrato de su padre, para el cual cualquier impresión extraordinaria era la muerte.
  • Que donde quiera que se pusiese el espectador los ojos del retrato miraban al que le miraba, y que la cadena del reloj, la gola, los botones, la carrillera y placa del morrión, en una palabra, toda la parte metálica estaba pintada de la manera más extraordinaria y magistral.
  • Y tan agradecido era el buen hombre al comercio español, que enviaba a los de acá su retrato y los de sus catorce mujeres, unas señoras tiesas y pálidas como las que se ven pintadas en las tazas, con los pies increíbles por lo chicos y las uñas increíbles también por lo largas.
  • Y que había estado en Madrid tan cerca de Lope de Vega como lo estaba de mí, y que había visto a don Alonso de Ercilla mil veces, y que tenía en su casa un retrato del divino Figueroa, y que había comprado los gregüescos que dejó Padilla cuando se metió fraile, y que hoy día los traía, y malos.
  • Caí gravemente enfermo de la fiebre amarilla, que entonces asolaba a Andalucía, y cuando me puse bueno me llevó como en procesión a oír misa a la Catedral vieja, por cuyo pavimento me hizo andar de rodillas más de una hora, y en el mismo retablo en que la oímos puso, en calidad de ex voto, un niño de cera que yo creí mi perfecto retrato.
  • Pero lo que daba cierto aspecto grandioso al gabinete era el retrato del difunto esposo de doña Lupe, colgado en el sitio presidencial, un cuadrángano al óleo, perverso, que representaba a Don Pedro Manuel de Jáuregui, alias el de los Pavos, vestido de comandante de la Milicia Nacional, con su morrión en una mano y en otra el bastón de mando.