Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra revelaban

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra revelaban en el contexto de una oración.

Término revelaban: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "revelaban" aquí tienes una selección de 11 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra revelaban para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Los síntomas de la derrota se revelaban en todo.
  • Sus ojos revelaban que había llorado, y también tenía un mantón negro por los hombros.
  • Joven aún, sólo revelaban su edad aquellos ojazos claros de virgen, inocentones y tímidos.
  • Nunca, nunca accedería ella a satisfacer las ansias que aquellas miradas le revelaban con muda elocuencia.
  • Desde luego me sirvió de consuelo el ver que los semblantes de toda aquella gente revelaban el temor de una próxima muerte.
  • Vio en el rostro de aquella mujer una amargura que revelaban ciertos músculos, mientras otros luchaban por borrar aquel gesto.
  • Sus labios, contraídos y palidecidos, revelaban la severidad del hombre acostumbrado a dominar todo arranque pasional, todo impulso esencialmente terrestre.
  • La máscara fría y estoica parecía deshacerse como la cera al calor, y sus ojos revelaban emoción que por instantes crecía, como una ola que avanza engrosando.
  • La cristiana caridad y la perfección de la rima revelaban el estilo de don Custodio el beneficiado, que era a tanto había llegado director de las Escuelas Dominicales de niñas pobres.
  • Revelaban estas interrogaciones tanto interés como curiosidad, y el joven, animado por la benevolencia que en su tía observaba, departió con ella, arrancándose a mostrarle algunas de las afiladas púas que le rasguñaban el corazón.
  • Ni la Purísima de sueltos tirabuzones y traje blanco y azul, ni el san Antonio que hacía fiestas a un niño Jesús regordete, ni el san Pedro con la tiara y las llaves, ni siquiera el arcángel san Miguel, el caballero de la ardiente espada, siempre dispuesto a rajar y hendir a Satanás, revelaban en sus rostros pintados de fresco el más leve enojo contra el capellán, ocupado en combinar los preliminares de un rapto en toda regla, arrebatando una hija a su padre y una mujer a su legítimo dueño.