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Ejemplos de oraciones con la palabra río

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra río en el contexto de una oración.

Término río: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "río" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra río para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Me río de ti.
  • No, no me río.
  • Hermoso, el río.
  • Me río de la gracia.
  • Cuando el río suena.
  • Calle de Mira el Río.
  • ¿Sabes de qué me río?
  • Me río yo de Guelbenzu.
  • Se rió mucho la gracia.
  • Lulú se rió satisfecha.
  • El Arcediano rio sin ganas.
  • Mi amo se rió de la ocurrencia.
  • Hombre, no me río del moribundo.
  • No se ofenda porque me río así.
  • Pero en mi interior me río y digo.
  • Habrán atravesado el río, quizá.
  • El río, crecido, iba de color de ocre.
  • El hombretón rió después de hacer esto.
  • Obdulia meditó y al fin rió a carcajadas.
  • Rió la doncella y continuando la marcha, dijo.
  • El río se desliza ahocinado por su hondo cauce.
  • Lo que se rió con esto no hay para qué decirlo.
  • Entramos por el río Nun y exploramos sus orillas.
  • Que no me río, que estoy más seria que el Papamoscas.
  • De manera que con verdad puedo decir nacido en el río.
  • Al meternos en el río preparábamos las cuatro anclas.
  • La vida se me corre fuera, como el río que va a la mar.
  • En la primavera, el camino próximo al río era una delicia.
  • Sólo Edelmira río la gracia, que tenía para ella novedad.
  • Si me pongo a dar bromas, yo misma me río de mi poca gracia.
  • Las charcas del río se poblaban de inquietos peces de fuego.
  • Pronto el río de vino de Alcolea se convirtió en río de oro.
  • Con mi lógica me las arreglo admirablemente y me río del mundo.
  • Pero mi paseo constante no es hacia el río, sino hacia el muelle.
  • A quince millas de la costa, en el río Nun, Norte 7 grados Oeste.
  • Y ahora me río de ellos, y calculo cuánto se reirían los demás.
  • Nos metimos en la barca y remamos con furia hacia el centro del río.
  • Cruzamos el río, que estaba helado, y entramos en la zona del fango.
  • La corriente del río separaba las aguas del mar del terreno cenagoso.
  • No se veía más que la entrada de un río entre la niebla espesísima.
  • Pues el río Soto lleva truchas exquisitas, según me dijo el Marqués.
  • ¡Ah!, ¡cómo me río yo de estos imbéciles que creen que me engañan!
  • (Pausa.) ¡Vaya un siglo de las luces! (señalando al farol) me río yo.
  • Pero hay tres callejas que se cruzan y puede darse en el río en vez de.
  • Fortunata se rió un poco, y ausentándose un instante, trajo la costura.
  • La frescura que sintió siguiendo el pretil del río pareció reanimarle.
  • Fortunata no se rió más, ni Segunda dijo nada que excitase su hilaridad.
  • Porque me río yo de las virtudes que sólo están en el pico de la lengua.
  • Rió de todo corazón el disparate del académico y la gracia de su marido.
  • El Delfín se rió de aquel singular convenio, expresado con cierto donaire.
  • ¿Pues y la captura de las cuatro fragatas que venían del Río de la Plata?
  • Se veía una costa pantanosa verde, y la desembocadura de un río a lo lejos.
  • Echaba las redes en Ocin beltz, el agujero negro en donde el río se embalsa.
  • Ahora me río considerando cómo se me partía el corazón con aquellas cosas.
  • El río Soto, ya sabes, ese que está ahí en pasando la Pumarada de Chusquin.
  • A la hora de remontar el río nos detuvimos delante de una fortaleza arruinada.
  • Martín pasó por el puente del Azucarero contemplando el agua verdosa del río.
  • Me río recordando mis extravagantes ideas respecto a las cosas de aquel tiempo.
  • Luego, de pechos sobre el puente, han contemplado el río que se desliza turbio.
  • Aquí alquilamos una goleta, con tripulación y todo, y nos dirigimos al río Nun.
  • Usted no tiene hechizos colgados del cuello, ni tenemos ídolos que echar al río.
  • El río corre rumoroso, de escalón en escalón, entre dos ringlas de viejas casas.
  • Debíamos estar cerca, por lo que dijo el capitán, de la colonia española de Río de Oro.
  • Cuando le veía a Martín andar a caballo y entrar en el río, le deseaba un desliz peligroso.
  • Este trozo de camino, desde Iraeta a Cestona, pasa entre dos montes y tiene en el fondo el río.
  • Smiles y yo, saltando por encima de aquella arena movediza, llegamos a la desembocadura del río.
  • Mientras lo tomaba, hablaron de las visitas que tía y sobrina hacían a la calle de Mira el Río.
  • Apareció Alcira con los naranjos llenos de fruta, con el río Júcar profundo, de lenta corriente.
  • Necio, aprende que el mozo del ciego un punto ha de saber más que el diablo, y rió mucho la burla.
  • ¿qué había dejado ni a orillas del Ebro, el río del Trovador, ni a orillas del Genil y el Darro?
  • De la parte de Areo, cruzando sobre el río a mucha altura, vieron venir un bando de tordos de agua.
  • Esos patos que nadan en el río, ¡qué gordos que están, querido Azorín! Y Azorín ha contestado.
  • Mi nacimiento fue dentro del río Tormes, por la cual causa tomé el sobrenombre, y fue desta manera.
  • La muchacha de la risa aguda rió de nuevo y el campesino comenzó a contar otra anécdota, diciendo.
  • Se corría por el bosque, por la galería que rodeaba la casa, por la huerta, por la orilla del río.
  • Visual del ojo del elefante entre dos piedras a la peña afilada que hay a media milla cerca del río.
  • Llamó a Ryp y quedamos de acuerdo en ir todos a la orilla del río, escoltados por diez moros armados.
  • Sí, me río, porque eso que tú expones con palabras del día, está dicho nada menos que en la Biblia.
  • Discutiose si debían volver por la noche a la calle de Mira el Río o irse a Variedades a ver una pieza.
  • En efecto, la familia del corredor de obras (Mira el Río 12), merecía que alguien se interesara por ella.
  • Sus amigos los taberneros que no habían visto más río que el de su patria, le engañaban al segundo vaso.
  • Don Víctor hizo diabluras y se cayó al río, pretendiendo saltarlo de un brinco por cierto paraje estrecho.
  • Le nacía daño el canto infantil, y para no llorar salió rápidamente del paseo, siguiendo el pretil del río.
  • Estuvo un cuarto de hora, y después se encaminó hacia el río, y apoyándose en una piedra de la orilla, dijo.
  • Después pasó una mujer pequeña y enflaquecida, una pobre obrera de las que habitan en la otra orilla del río.
  • Y usted sabe que ella lo arrojó al río y el clérigo dejó su pecado y murió después libre de tan gran delito.
  • Fué lástima que no tuviéramos el cañón de la cueva del río para saludar con salvas nuestra primera conquista.
  • En la mañana del 27 recuerdo que atravesamos el río, y luego seguimos nuestro viaje a pie sin abandonar la costa.
  • Se fueron de paseo por las Delicias abajo, y sentados en solitario banco, vueltos de cara al río, charlaron un rato.
  • ¿que todo el río va a venir arrastrando monedas de cinco duros con la carita del rey y que todo va a ser para usted?
  • El Dragón entraba en el río despacio, navegando sólo con las velas triangulares del foque y alguna del palo de proa.
  • Los Ohandos eran dueños de un jardín próximo al río, con grandes magnolias y tilos y cercado por un seto de zarzas.
  • Mientras más consuelos le daba Belén, más inconsolable estaba la otra, y más caudaloso era el río de sus lágrimas.
  • El marqués andaba en extremo distraído, organizando una cazata a los lejanos montes de Castrodorna, más allá del río.
  • Pasamos por entre las islas Canarias y la costa de Africa, hasta que, al llegar a la desembocadura de un río, nos detuvimos.
  • Atravesó la Ronda, el Mundo Nuevo y entró en la calle de Mira el Río baja, cuya cuesta se echó a pechos sin tomar aliento.
  • El río, como dice el farmacéutico, fué, sin duda, el que abrió las tierras blandas hasta llegar al mar y hacer un boquete.
  • La primera impresión, al llegar Lúzaro, fué un gran asombro, al ver lo insignificante de los muelles, de la ciudad, del río.
  • Ryp, van Stein y los moros se pusieron a cavar furiosamente, mientras nosotros nos alejábamos corriendo por la orilla del río.
  • En las charcas del río, las ranas comenzaban a templar sus instrumentos de dos notas para la interminable sinfonía de la noche.