Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "romántico" aquí tienes una selección de 36 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra romántico para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Pero a lo romántico.
- Usted es un romántico.
- Pero yo soy un romántico práctico.
- Visita era el papa de aquel dogma anti romántico.
- Es romántico, caballeresco, pundonoroso cuando conviene.
- Una vez allí ¿por qué no continuar el cerco romántico?
- El romántico Ozores era clásico después de su viaje por Italia.
- La de Páez no come garbanzos decía Visita porque eso no es romántico.
- Y en los hombres veía aire distinguido, ademanes resueltos, corte romántico.
- Y se llamaba romántico todo lo que no fuese vulgar, pedestre, prosaico, callejero.
- ¿Qué tenía él que ver con un monje romántico y fanático, místico y apasionado, de la Edad media.
- Aquel airecillo romántico le hacía en las entrañas sabrosas cosquillas, más punzantes por la falta de uso.
- En todas las combinaciones del amor romántico había dado la imaginación de Ana muchas veces, menos en aquélla.
- II LOS ESTUDIANTES EN esta época era todavía Madrid una de las pocas ciudades que conservaba espíritu romántico.
- Amaba la literatura con ardor y era, por entonces, todo lo romántico que se necesitaba para conspirar con progresistas.
- En estilo romántico que irritaba al Arcipreste y en estilo familiar con frases de cariño paternal, filial y fraternal.
- Y que perdonase don Víctor Quintanar, incapaz de ser escéptico, frío y prosaico por fuera, romántico y dulzón por dentro.
- Tendió las manos al cielo, corrió por los senderos del Parque, como si quisiera volar y torcer el curso del astro eternamente romántico.
- Llevamos el Ángel de la Guarda en la lona de nuestras velas, me decía don Ciriaco, un viejo capitán de fragata muy inteligente y muy romántico.
- El señor Ripamilán, canónigo, dijo que los versos eran regulares, acaso buenos, pero de una escuela romántico religiosa que a él le empalagaba.
- La misma idea que impulsa a un anarquista romántico a escribir unos versos ridículos y humanitarios, es la que hace a un dinamitero poner una bomba.
- Era un castillote feudal hecho y derecho, sin que le faltase ni el romántico aditamento del pendón de los Moscosos flotando en la torre del homenaje.
- A los dieciocho años se le ocurrió que quería ser desgraciada, como las heroínas de sus novelas, y acabó por inventar un tormento muy romántico y muy divertido.
- Un panteísmo vago, poético, bonachón y romántico, o mejor, un deísmo campestre, a lo Rousseau, sentimental y optimista a la larga, aunque tristón y un poco fosco.
- Quintanar había llegado a viejo sin saber cuál era su destino en la tierra, como él decía, usando el lenguaje del tiempo romántico, del que le quedaban algunos resabios.
- ¡Pero la buena señora se había sublimizado tanto! y como él, por no perderla de vista, y por agradarla, se había hecho el romántico también, el espiritual, el místico.
- Porque no ha habido princesa de cuento oriental ni dama del teatro romántico que se ofreciera a la mente de un caballero con atributos más ideales ni con rasgos más puros y nobles.
- Y 2.º A buscar para uso propio, un acomodo neo romántico, una pasión verdad, compatible con su afición a las formas amplias y a las turgencias hiperbólicas, que él no llamaba así por supuesto.
- Doña Paula y don Álvaro llegaron a Vetusta el mismo día, aquel en que voló al cielo un ángel más, en opinión de Trifoncito Cármenes, que seguía siendo romántico, contra los consejos de don Cayetano.
- ¡Oh! si la veía, la hablaba, le decía que sin ella ya no podía vivir, que venía a rondar su casa como un enamorado de veinte años platónico y romántico, que se contentaba con ver por fuera aquel paraíso.
- Al mismo tiempo que en su labio apuntaba el bigote, en su cerebro apuntó la tendencia a lo romántico, a lo desconocido, el anhelo de cosas extraordinarias, de aventuras gigantescas, y fue un rabioso lector de novelas.
- ¡Quién lo pensara! ¡Y qué bien casaban aquellos colores (aquellos matices delicados, quería decir Paco), aquel contraste de la aparente indiferencia, del elegante pesimismo con el oculto fervor erótico, un si es no es romántico!
- ¡Qué poéticas, qué nobles, qué espirituales le parecían ahora la virtud del otro, su elocuencia, su culto romántico de la Virgen! Y las propias habilidades ¡qué ruines, qué prosaicas! su carácter fuerte y dominante, ¡qué ridículo en el fondo! ¿A quién dominaba él?
- Se desparramaban por las capillas y rincones de San Isidro, y terciando la capa, el rostro con un tinte romántico o picaresco, según el carácter, se timaban, como decían ellos, con las niñas casaderas, más recatadas, mejores cristianas, pero no menos ganosas de tener lo que ellas llamaban relaciones.
- La torre de la catedral, poema romántico de piedra, delicado himno, de dulces líneas de belleza muda y perenne, era obra del siglo diez y seis, aunque antes comenzada, de estilo gótico, pero, cabe decir, moderado por un instinto de prudencia y armonía que modificaba las vulgares exageraciones de esta arquitectura.
- Crespo, satisfecho, tranquilo, apacible, en voz baja, como respetando el primer sueño del campo, su ídolo, dejaba caer sus palabras como un rocío en el alma de Ana, que entonces comprendía aquella adoración tranquila, aquel culto poético, nada romántico, que consagraba Frígilis a la naturaleza, sin llamarla así, por supuesto.