Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra rompe

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra rompe en el contexto de una oración.

Término rompe: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "rompe" aquí tienes una selección de 17 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra rompe para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Parece que no rompe un plato.
  • Si rompe, que rompa de una vez.
  • Me parece que la piedad no es un rompe cabezas.
  • Y de pronto rompe en una larga risa cristalina.
  • Paréceme que se rompe todo lo que la ata a una.
  • ¿No tiene usted quién la ampare si rompe con mi hermano?
  • Un hilo de agua rompe esta barrera de dunas y corre por el fondo del barranco.
  • En otros se rompe irregularmente, dejando un boquete que por días se ve agrandarse.
  • Por eso, cuando veo que rompe a hablar con personas que no son de confianza, me escamo mucho.
  • El hombre, cuya necesidad es conocer, es como la mariposa que rompe la crisálida para morir.
  • El desarrollo contenido, la crítica y misteriosa metamorfosis, la crisálida que se rompe, todo eso estaba bien.
  • Él mismo notaba que algo se había abierto dentro de sí, como arca sellada que se rompe, soltando un mundo de cosas, antes comprimidas y ahogadas.
  • Pero entre mujeres se rompe más pronto aún que entre colegiales ese hielo de las primeras horas, y palabra tras palabra fueron brotando las simpatías, echando el cimiento de futuras amistades.
  • Don Horacio llama a los de Orden Público, y la tarasca se mete en la capilla, rompe el púlpito, vuelca el tintero, hace pedazos todos los libros, arma una barricada con las sillas, y coge la copa en que ellos comulgan, y.
  • Creer en los átomos como Demócrito o Epicuro, señal de estupidez! Un aissaua de Marruecos que se rompe la cabeza con un hacha y traga cristales en honor de la divinidad, o un buen mandingo con su taparabos, son seres refinados y cultos.
  • El ama, viejecilla llorona, estorbosa e inútil, que andaba dando vueltas como un palomino atontado, y otra ama bien distinta, de rompe y rasga, la del cura de Cebre, que en sus mocedades había servido a un canónigo compostelano, y era célebre en el país por su destreza en batir mantequillas y asar capones.
  • Lope de Vega, el más furibundo, el más brutal, el más enorme de todos los modernistas, puesto que rompe con una abrumadora tradición clásica, será, sin duda, aplaudido por los viejos cuando se representa una obra suya, ¡una obra que es un insulto a Aristóteles, a Vida, a López Pinciano y a la multitud de gentes que creían en ellos, es decir, a los viejos de aquel entonces! Imitad a los clásicos se dice a los jóvenes no intentéis innovar.