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Ejemplos de oraciones con la palabra rompeolas

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra rompeolas en el contexto de una oración.

Término rompeolas: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "rompeolas" aquí tienes una selección de 16 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra rompeolas para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • El Rompeolas es hermoso.
  • Estaba solo en el Rompeolas.
  • Salí de la atalaya, crucé el Rompeolas.
  • Yo me equivoqué y en vez de ir hacia casa fuí al Rompeolas.
  • Va paralelamente al barrio de pescadores, y termina en el Rompeolas.
  • Llegamos al Rompeolas, y Quenoveva y Mary besaron la cruz por el lado del mar.
  • Nos sentábamos en el Rompeolas y veíamos cómo el mar se agitaba entre las peñas.
  • Desde donde estábamos, a veces, se oían las conversaciones de la gente en el Rompeolas.
  • El viejo campanario, las casas, el puerto, la punta del Rompeolas iban apareciendo ante mi vista.
  • Tenía una pequeña muralla, y en vez de terminar en el Rompeolas, concluía en las mismas peñas.
  • Al llegar a la cruz del Rompeolas, los hombres suelen poner en ella la mano y las mujeres los labios.
  • Recorrí el muelle luchando con las ráfagas de aire y subí al cobertizo del atalayero en el Rompeolas.
  • Había en la explanada del Rompeolas dos grandes redes puestas a secar, y para no estropearlas pisando encima, me fui hacia el borde del malecón.
  • La Cashilda dejó a su niño, el futuro antropólogo, en casa, y fuimos luego Quenoveva con Agapito, la Cashilda, Mary y yo a dar un último paseo al Rompeolas.
  • Las mujeres y chicos de los pescadores que habían salido al mar estaban en el Rompeolas y en el muelle contemplando el horizonte en actitud de trágica desesperación.
  • Yo necesitaba estar solo para saborear mi felicidad, y en vez de ir al casino o a mi casa, me marchaba al Rompeolas, me sentaba en el pretil con las piernas para afuera y miraba el mar a la luz de la luna o a la luz de las estrellas, retorciéndose en torbellinos furiosos.