Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "rostro" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra rostro para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Pero nada le salió al rostro.
- Era el rostro el de un anémico.
- Y volvió a verle todo el rostro.
- Y se le demudó el rostro sereno.
- Su aliento manchaba el rostro de Jesús.
- Quitóse el sombrero y mostróme el rostro.
- Ni un solo músculo de su rostro se movió.
- Su rostro congestionado revelaba inquietud.
- Y en su rostro se muestra un sosiego dulce.
- Una sonrisa angelical se dibujó en su rostro.
- Estaba excitadísimo y tenía el rostro encendido.
- Don Álvaro acercó su rostro al de la dama golosa.
- Una ola de púrpura inundó el rostro del clérigo.
- Ana preguntó esto encendido el rostro por el rubor.
- Ana creía ver en cada rostro la llama de la poesía.
- Alzó el candelabro para alumbrar el rostro de Nucha.
- Al terminar el peinado comenzó el arreglo del rostro.
- Entonces fue Visita quien sintió encendido el rostro.
- El rostro del señor de Ulloa derramaba satisfacción.
- Fortunata volvió el rostro para ocultar sus lágrimas.
- Su rostro se puso más encendido, más lleno, más tibio.
- Parecía doña Paula, por traje y rostro, una amortajada.
- Cerró los ojos, tapó el rostro cuanto pudo con una mano.
- , al notarle el rubor que le encendía el rostro, exclamó.
- La vergüenza y algo de cólera encendían el rostro de Ana.
- El rostro impasible de Primitivo no revelaba rencor ni enojo.
- A ratos se lo llevaba al rostro como para secar sus lágrimas.
- Guillermina se le puso al lado y acercó su rostro al de ella.
- Le faltaba la mano del mismo lado y tenía el rostro carcomido.
- La frente era estrecha y huesuda, pálida, como todo el rostro.
- Y se abalanzó al rostro del enfermo, besando la sudorosa frente.
- Teresa acercaba el rostro al amo, separando el cuerpo de la mesa.
- Su rostro se había revestido de repente de la expresión oficial.
- En cuanto me sintió, descargó tremendo bofetón sobre mi rostro.
- Miró a su esposa, que también volvió el rostro hacia su marido.
- Profundísima tristeza se revelaba en su rostro enjuto y granuloso.
- Ana sintió fuego en el rostro, pero le pareció absurdo alarmarse.
- Entre doña Camila y don Carlos habían ajado las rosas de su rostro.
- Don Víctor, con el rostro entre las manos hacía signos de protesta.
- Ya sé quién es dijo entre dientes don Pedro, cuyo rostro se anubló.
- Sintió que palidecía, por un frío de muerte que le subió al rostro.
- Doña Manuela gritó horrorizada, cubriéndose el rostro con las manos.
- Su rostro, tan parecido a una máscara japonesa, continuaba imperturbable.
- Entonces Mesía pudo ver el rostro de la Regenta, que sonreía y saludaba.
- Y poco a poco, sosegado de nuevo, su rostro se distiende como en un sueño.
- ¡Qué cosas tienes! respondió la muchacha destapando el rostro y sonriendo.
- En tales casos era cuando la virtud le mostraba su rostro apacible y seductor.
- Su descompuesto rostro daba miedo, y su ahilada voz excitaba la mayor extrañeza.
- Cuando subió a acostarse no tenía ya el rostro encendido, sino de color de cola.
- Enrojecióse el rostro de Juanito al ver que su tío adivinaba en parte la verdad.
- Una lágrima de las pocas que tenía rodó por el rostro de la señora de la casa.
- Un rostro pálido, avellanado, todo huesos y pellejo que parecía pergamino claro.
- Pero en esto engañaba aquel rostro como otros muchos que hacen creer lo que no es.
- Fortunata sintió que toda la sangre se le subía al rostro, y se puso muy sofocada.
- Jacinta no podía advertir en su rostro la expresión de incredulidad, casi de burla.
- Los ojos de Lulú estaban velados, en su rostro se notaban señales de haber llorado.
- La fiebre daba luz y lumbre a los ojos de la Regenta, y a su rostro rosas encarnadas.
- Miró a don Víctor a la luz del farol de la escalera y le vio desencajado el rostro.
- Acercó la Regenta el rostro a la raya de luz y vio a don Víctor sentado en su lecho.
- La ola de la indignación subió al rostro de la Regenta y lo cubrió de llamas rojas.
- Mi criada tiene a su molinero que le dice al oído palabras que le encienden el rostro.
- En aquel momento don Juan Tenorio arrancaba la careta del rostro de su venerable padre.
- Carecía de costumbre en el fingimiento, y la expresión de su rostro le haría traición.
- Aquel tono alegre era más picante por el contraste con el rostro de Dolorosa de la joven.
- ¡Vesten! dijo con imperio á Batiste, avanzando una mano amenazante hasta rozar su rostro.
- Se detuvo el buen mozo, miró a la Regenta inclinando el rostro y vio que estaba desmayada.
- Don Evaristo, en tanto, miraba a Refugio, examinándole el rostro, la boca, el diente menos.
- Y miraba a Fortunata como para buscar en su rostro la aseveración o apoyo de lo que decía.
- Aquellos latigazos los hubiera descargado el canónigo de buen grado sobre el rostro de Mesía.
- El Marquesito lo sintió, y vio en el rostro de su amigo grandes esfuerzos por ocultar alegría.
- Mal afeitados los dos, peor el sacerdote, que mostraba el rostro lleno de púas negras ásperas.
- Petra, después de observar la expresión de susto que se pintó en el rostro del ama, añadió.
- Pegó el rostro a la verja y miró hacia el fondo de la capilla, escudriñando en la obscuridad.
- Una sonrisa seráfica iluminó su rostro de repente, y volviéndose a Petra, señaló a la galería.
- Al entrar en la alcoba, Martín levantó el brazo, con lo que iluminó el rostro del enfermo y el suyo.
- Le preguntó cualquier cosa, haciendo en su rostro excavaciones con la mirada, como quien anda a minas.
- Se encontraban a menudo cavando cada cual con los ojos en el rostro del otro para encontrar el secreto.
- En cuantas personas encontraba al paso veía un rostro amigo, y todo era para mí simpático y risueño.
- Era este un anciano de rostro simpático, de voz dulce, hablaba con el acento del país muy pronunciado.
- Aquél con su cara de metal, enigmática y dura, éste con el rostro dilatado por afectuosísima sonrisa.
- No, niña de mi alma replicó él sentado en el suelo sin descubrir el rostro, que tenía entre las manos.
- En sus ojos había un brillo seco, destellos de alegría que se difundían en reflejos por todo el rostro.
- Su tez finísima y sus ojos que despedían alegría y sentimiento componían un rostro sumamente agradable.
- Su rostro, a la claridad de la luna, tenía una belleza grandiosa que las circunstantes no supieron apreciar.
- Cantaba, y de repente, por no se sabe qué asociación de ideas, calló, volvió el rostro a su madre y dijo.
- Barbarita interrumpía un Padrenuestro para decir, todavía con la expresión de la religiosidad en el rostro.
- Te lo devolveré pronto dijo la arrogante señora abrazando a Juanito y mojándole el rostro con sus lágrimas.
- El viejo jefe de la patrulla abrió la portezuela del coche y echó la luz del farol al rostro de las viajeras.
- Mas la amarillez biliosa de su rostro, la lividez y secura de sus delgados labios, no prometían salud robusta.
- En aquel rostro consumido por la larga enfermedad, y bajo cuya piel fina se traslucía la ramificación venosa.
- Había sido en su mocedad frescachona de cuerpo y enjuta de rostro, y tenía cierto parecido remoto con Juan Pablo.
- Y como notase en el rostro de su sobrino señales de desasosiego, se apresuró a entablar conversación más amena.
- Pero pronto quedó su rostro envuelto otra vez en seriedad sombría, señal de la duda horrible que agitaba su alma.
- ¡a un lado! Juanito saltó hacia atrás instintivamente, al sentir en su rostro el bufido ardoroso de dos caballos.
- La barba espesa y crespa se le comía gran parte del rostro, dándole un aspecto terrorífico de bandido de melodrama.
- Su prima, haciendo mimos con la boca, fingió cierta hilaridad que le afeaba el rostro amojamado, y consintió al fin.
- Quería observar en el rostro de Ana la huella de una emoción, al decirle que se marchaba sin saber cuándo volvería.
- Conocía yo cuando le hablaba de estas cosas, que él, a pesar de su rostro impasible, me estaba aprendiendo de memoria.
- Yo estaba cubierto el rostro con la capa, y tan blanco, que todos tiraban a mí, y era de ver cómo tomaban la puntería.
- Al referirlos, el rostro exangüe de Nucha se animaba, sus ojos brillaban, y la risa dilató sus labios dos o tres veces.