Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra ruidos

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra ruidos en el contexto de una oración.

Término ruidos: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "ruidos" aquí tienes una selección de 27 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra ruidos para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Quería saber algo, espiar los ruidos.
  • El silencio era enjambre de ruidos interiores.
  • Doña Paula había prohibido los ruidos, todos los ruidos.
  • Cuando calló, se oyeron nada más los ruidos apagados de la calle.
  • Ana oía ruidos confusos de la ciudad con resonancias prolongadas, melancólicas.
  • Los ruidos de la ciudad alta llegaban apagados y con intermitencias de silencio profundo.
  • A su lecho llegaban los ruidos lejanos de la calle apagados, como aprensión de los sentidos.
  • Esperó algunos minutos, con la cabeza tendida en dirección del Vivero, espiando todos los ruidos.
  • Barbarita se había acostumbrado a los ruidos de la vecindad, cual si fueran amigos, y no podía vivir sin ellos.
  • Ana oía vagamente los ruidos de la cocina donde Pedro disponía con voces de mando los preparativos de la comida.
  • Aquellos ruidos apagados por la distancia subían por el hueco de la escalera, en el silencio profundo de toda la casa.
  • Sonaba en el interior de las barracas el arrastre de la escoba, el chocar de la loza, todos los ruidos de la limpieza matinal.
  • A dos metros más allá del foque dominaban las tinieblas y las olas obscuras, en su concierto continuo de ruidos y de murmullos.
  • Brillaban las estrellas, y en la inmensa huerta sonaban los mil ruidos de la vida campestre antes de extinguirse con la llegada de la noche.
  • De repente un espantoso estruendo, formado por los más discordantes y fieros ruidos que pueden desgarrar el tímpano humano, asordó la estancia.
  • Pavorosos acantilados a la derecha caían a pico sobre el mar, que deshacía su cólera en espuma con bramidos que llegaban a lo alto como ruidos subterráneos.
  • Está todo en silencio reflexivo, recordando los ruidos de la alegría y del placer que latieron aquí, o preparándose a retumbar con la algazara de fiestas venideras.
  • Las horas pasaban y pasaban, y no se oían más ruidos que el viento de la noche al gemir en los castaños, y el hondo sollozo del agua en la represa del cercano molino.
  • Los pasos de un monaguillo irreverente retumbaban sobre la tarima de un altar, y como un refuerzo del silencio llegaba a los oídos un rumor tenue de los ruidos de Vetusta.
  • Mas a la sazón no podía entender una sola línea del filósofo, y sólo oía los tristes ruidos exteriores, el quejido constante de la presa, el gemir del viento en los árboles.
  • Poco después, hallándose en el gabinete sentada junto al balcón, por donde entraba el sol, sintió en los pasillos ruidos de voces que al pronto no se podía saber si eran de gozo o de ira.
  • Aquel silencio matizado por los ruidos propios de la noche hacía imaginarse a Juanito que se hallaba en un tranquilo pueblo, lejos de una vida en la que sólo había encontrado hondos pesares.
  • Un alegre cascabeleo dominaba los ruidos de la plaza y las voces enérgicas del postillón en traje de la huerta, que gritaba ¡ arre ! ¡ arre ! manejando con rara maestría una docena de ramales.
  • ¡Cómo se ríe cuando está en el ataque! Tiene los ojos llenos de lágrimas, y en la boca unos pliegues tentadores, y dentro de la remonísima garganta suenan unos ruidos, unos ayes, unas quejas subterráneas.
  • Pero después caía en la huerta obscura, con sus ruidos misteriosos, sus bultos negros y alarmantes que pasaban saludándola con un ¡Bòna nit! lúgubre, y comenzaban para ella el miedo y el castañeteo de dientes.
  • En las carnicerías sonaban los machetazos con sorda trepidación, y los platillos de las pesas, subiendo y bajando sin cesar, hacían contra el mármol del mostrador los ruidos más extraños, notas de misteriosa alegría.
  • Y los ruidos de la plaza, el reír de las gentes, los gritos que se cruzaban entre los corrillos y la música popular, entraban con el fresco de la noche en el salón de las de Pajares, sirviendo de sordo acompañamiento a la conversación de la tertulia.