Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra sabemos

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra sabemos en el contexto de una oración.

Término sabemos: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "sabemos" aquí tienes una selección de 35 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra sabemos para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • No lo sabemos.
  • Ya lo sabemos.
  • Ya, ya sabemos.
  • Ya lo sabemos, hombre.
  • Lo que es usted, bien lo sabemos.
  • No sabemos lo que pasa a nuestro lado.
  • Creemos saberlo todo y no sabemos nada.
  • No sabemos cómo será por el otro lado.
  • No lo sabemos, no lo podemos saber jamás.
  • Y si no fuese por cosas que todos sabemos.
  • Ya sabemos que tiene usted un sin fin de perfecciones.
  • Nosotros los hombres no sabemos una palabra de esas cosas.
  • Que si sabemos aprovecharnos, de esta hecha vamos para marquesas.
  • Ya sabemos que te tratan muy bien dijo, para variar la conversación.
  • No debemos tener el orgullo de creer que sabemos más que los antiguos.
  • Sin embargo, las historias de las cosas que no sabemos son las mejores historias.
  • Y aunque nosotras poco sabemos del mundo, tenemos alguna experiencia, por lo que se observa.
  • Aquí sabemos todos lo que queremos decir y yo sé, además, lo que me digo, ¿me entiendes, Rosa?
  • Según todos sabemos, representa esa niña la poco meticulosa moralidad de su madre, de su infausta.
  • Sabemos que nuestro conocimiento es una relación imperfecta entre las cosas exteriores y nuestro yo.
  • Lo único que sabemos es que nuestro país padece alternativas o fiebres intermitentes de revolución y de paz.
  • Y como da la picarísima casualidad de que sabemos todos que hay comunicación por los sótanos, entre casa y casa.
  • Traemos gran cuenta en no andar los unos por las casas de los otros, si sabemos que alguno trata la misma gente que otro.
  • Fue cosa repentina, provocada por no sé qué, por esas misteriosas iniciativas de la memoria que no sabemos de dónde salen.
  • En hablando a uno media vez, sabemos su casa, vámosle a ver, y siempre a la hora de mascar, que se sepa que está en la mesa.
  • ¡hay que resignarse! Nunca sabemos cuáles son los designios de Dios, y muchas veces, del mal saca el bien para las criaturas.
  • ¡Te voy a desollar vivo, gran tunante! ¡Ya sabemos quién es el zorro que se come los huevos! Hoy te pongo el trasero en remojo, donde no lo veas.
  • Ii Ya sabemos que la madre de Don Baldomero Santa Cruz y la de Gumersindo y Barbarita Arnaiz eran parientes y venían del Trujillo extremeño y albardero.
  • Ya sabemos que la hija segunda de Gumersindo Arnaiz, hermana de Jacinta, casó con Pepe Samaniego, hijo de un droguista arruinado de la Concepción Jerónima.
  • Aparte, decía entre otras cosas, de que no sabemos si la monja profesa es el señor Carraspique o su hija, ¿quiere decirme el periodista cascaciruelas, etc., etc.
  • Toda eres mía, sobre todo porque te quiero como tu miserable vetustense y el aragonés no te pueden querer, ¿qué saben ellos, Anita, de estas cosas que sabemos tú y yo.
  • No sabemos a qué época fija se referirían estos párrafos sueltos que al vuelo cogía Barbarita cuando, ya casada, entraba en la tienda a descansar un ratito, de vuelta de paseo o de compras.
  • Quiero decir que Anita es muy cavilosa, como todos sabemos y seguía bajando la voz, y los demás acercándose, hasta formar un racimo de cabezas, dignas de otra Campana de Huesca es cavilosa y tal vez haya notado las miradas.
  • Gustamos de bañarnos en su luz, pero sabemos que es inhabitable, que en él nos quemaríamos, mientras que en la luna creemos que se podría vivir y en paz y crepúsculo eternos, sin tormentas, pues no la vemos cambiar, pero sentimos que no se puede llegar a ella.
  • Estuviste dos horas y media en el confesonario, y el señor Ronzal se cansó de esperar y no tuvo contestación que dar al señor Pablo, que se volvió al pueblo creyendo que tú y Ronzal y yo y todos somos unos mequetrefes sin palabra, que sabemos explotarlos cuando los necesitamos y cuando ellos nos necesitan los dejamos en la estacada.