Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "saben" aquí tienes una selección de 75 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra saben para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- ¿Ellos saben.
- Ya saben ellos.
- ¿No saben el camino?
- Además, todos ustedes saben.
- Ni mala intención saben tener.
- ¿saben ustedes lo que yo digo?
- Pero oficialmente no saben nada.
- Los santos no saben estas cosas.
- Aquí no saben poner escaparates.
- Porque estas truchas saben mucho.
- Saben adónde van, de dónde vienen.
- ¿Qué saben las mujeres de negocios?
- Ustedes, por ejemplo, no saben bailar.
- Ya saben tapar bien esas señoras ricas.
- Si lo saben aquí, me encerrarán con llave.
- ¿Saben ustedes lo que me llevé ayer a casa?
- ¿Qué saben de él los galeotos de las letras?
- Y saben que es hombre para hacerlo como lo dice.
- Pero ya saben ustedes que las naciones no mueren.
- Cállate, que ya saben todos lo avariento que eres.
- No saben manecar un grande equercito, amigo Asensio.
- ¿No saben ustedes que en Viana están los liberales?
- Pero dice textualmente que las de Mallorca saben mejor.
- Además, ella es de las pocas personas que saben perdonar.
- Malo muchas veces, porque no saben prepararlo, pero natural.
- Conocen al Obispo, saben que sólo por ahí pueden atacarte.
- Ya saben ustedes que no transijo con la patria dijo sonriendo.
- El chico está donde debe estar, y bien saben que yo no miento.
- En fin, ustedes saben por experiencia cómo guisa mi hermanita.
- Porque ustedes no saben lo mala que es y la inquina que me tiene.
- ¿No dicen que las grandes verdades las saben los niños y los locos.
- Estas señoras son las que lo saben todo, a veces aunque no haya nada.
- ¿A que no saben ustedes lo que me sucedió a mí en Madrid una noche?
- Buenos ojos pensó el Tenorio no sabía yo a lo que saben, hasta ahora.
- ¿Saben ustedes cuál es una de las cosas que me cargan más en España?
- ¡Ay, qué mujeres! Saben que es preciso vencer y desarraigar las pasiones.
- Son las que saben más y mejor, y quieren a uno por sus prendas personales.
- Ahí tenéis unas personas sin educación, pero que saben hacer bien las cosas.
- El mejor negocio que se podría hacer en estos tiempos, ¿a que no saben ustedes cuál es?
- Ya saben ustedes la opinión de mi ama y las mil picardías que dijo del marinero embaucador.
- Solía decir que aquí los tenderos no saben envolver en un papel una libra de cualquier cosa.
- Hay notabilidades de la tribuna o de la prensa, que han aprendido en los cafés todo lo que saben.
- Todos son personas decentes, todos saben lo que se debe a mi casa, y en cuestión de peccata minuta.
- Decía el anti patriota que los sirvientes españoles son tan torpes que no saben ni cerrar una puerta.
- Las bellas vetustenses, como dice el gacetillero de El Lábaro, no saben salir de las tiendas de modas.
- La casa, todos ustedes lo saben, es una cabaña limpia, es la casa de un verdadero sacerdote de Jesús.
- El forastero le contestó con la benevolencia un tanto fría que saben emplear los superiores bien educados.
- Esto es lo bueno y no las borracherías que enseñan estos bellacos maestros de esgrima, que no saben sino beber.
- Martín ha venido a darme noticias de la Ignacia, y como saben que no le quieren en la casa, por eso ha saltado la tapia.
- Pero yo no tengo agallas, como dice muy bien el señorito, y ellos pueden y saben más que yo, a pesar de ser unos brutos.
- ¿Qué saben de él todos esos escritores amatorios, que no amorosos, que de él hablan y quieren excitarlo en quien los lee?
- Algunas veces contestaba ella que sí con esa facilidad mecánica y rutinaria de los niños aplicados que se saben la lección.
- Los más de los cantores amatorios saben de amor lo que de oración los masculla jaculatorias, traga novenas y engulle rosarios.
- Y bien saben todos que a la vuelta lo venden tinto, y el chico en la cara trae la casta, y lo que es la pensión verás cómo te la dan.
- Ya saben ustedes que la columna mandada por Collingwood se dirigió a combatir la retaguardia, mientras Nelson marchó contra el centro.
- Todos ustedes saben que el local destinado en nuestro cementerio municipal y subrayó la palabra a los cadáveres no católicos, digámoslo así.
- Lo esencial del saber, lo que saben los niños y los paletos, ella lo ignoraba, como lo ignoran otras mujeres de su clase y aun de clase superior.
- ¿Saben decía medio llorando y salivando aún de risa un caso que pasó entre el canónigo Castrelo y un señor muy chistoso, Ramírez de Orense?
- Pero yo, cuando hago el bien, lo hago contra viento y marea, y se lo meto en los hocicos a las personas tercas e inútiles que no saben hacer nada por sí.
- Daría yo cualquier cosa exclamaba invocando al Cielo, por saber esa verdad que ahora no saben más que Dios y ella, pues el tercero que la sabía se ha muerto.
- Las personas a quienes interesa saben que hay un rincón de tierra donde existen aquellos restos, y pueden marcarlos con una losa, con una cruz o con una piedra.
- Desde muy niña acostumbraba a cantar el olé y las cañas, con la maestría de los ruiseñores, que lo saben todo en materia de música sin haber aprendido nada.
- Toda eres mía, sobre todo porque te quiero como tu miserable vetustense y el aragonés no te pueden querer, ¿qué saben ellos, Anita, de estas cosas que sabemos tú y yo.
- Entren sin espadas, y uno a uno, que ellos están en los aposentos y traen pistoletes, y en viendo entrar con espadas, como saben que no la puede traer sino la justicia, dispararán.
- Esto sí que tiene carácter pensaba Moreno oyéndola, y durante un rato tuviéronle encantado las cadencias graciosas, aquel amoroso gorjeo que no saben imitar las celebridades del teatro.
- Era, en fin, una hipocritona de las que saben que a los hombres no les gustan las mujeres beatas, pero tampoco descreídas, sino, así un término medio, que los hombres mismos no saben cómo ha de ser.
- Pero ya veras como al Provisor le saben a cuerno quemado (así hablaba Visitación con sus amigos íntimos.) Le consolará Obdulia, que le asedia y le prefiere a don Saturno, al mitrado y a mi amigo Joaquín.
- Pues entonces replicó Juanito revolviéndose entre las sábanas, yo quiero que me digan para qué sirven mamá y Estupiñá, que se pasan la vida mareando a los tenderos y se saben de memoria los puestos de Santa Cruz.
- Ya saben que Don Alonso insistía en poner en ejecución tan atrevido pensamiento, acompañado de su paje, y ahora me resta referir lo que todos dijeron cuando Marcial se presentó a defender la guerra contra el vergonzoso statu quo de Doña Francisca.
- Quería doña Lupe que Fortunata se prestase a reconocerla por directora de sus acciones en lo moral y en lo social, y mostraba desde los primeros momentos una severidad no exenta de tolerancia, como cumple a profesores que saben al pelo su obligación.
- Quedábase pasmada cuando veía los dedos de su mamá sacándolos de las perfumadas cajas y abriéndolos como saben abrirlos los que comercian en este artículo, es decir, con un desgaire rápido que no los estropea y que hace ver al público la ligereza de la prenda y el blando rasgueo de las varillas.
- ¡Cuántas veces sonreía el Magistral con cierta lástima al leer en un autor impío las aventuras ideales de un presbítero! ¡Qué de escrúpulos! ¡qué de sinuosidades! ¡cuántos rodeos para pecar! y después ¡qué de remordimientos! Estos liberales añadía para sí ni siquiera saben tener mala intención.
- Avistados los ingleses, Churruca vio con el mayor desagrado las primeras maniobras dispuestas por Villeneuve, y cuando éste hizo señales de que la escuadra virase en redondo, lo cual, como todos saben, desconcertó el orden de batalla, manifestó a su segundo que ya consideraba perdida la acción con tan torpe estrategia.
- Los preparativos diabólicos de la gran aventura, del asalto del convento, llegaron al alma de la Regenta con todo el vigor y frescura dramáticos que tienen y que muchos no saben apreciar o porque conocen el drama desde antes de tener criterio para saborearle y ya no les impresiona, o porque tienen el gusto de madera de tinteros.
- El catedrático de Psicología, Lógica y Ética, que saben ustedes que es muy amigo mío, aunque partidario de no sé qué endiablada escuela escocesa, y que se pasa la vida en el mercado cubierto, como si aquello fuese la Stoa o la Academia, pues ese filósofo dice que jamás ha visto a la criada del Provisor comprar salmón, y besugo sólo cuando está barato, muy barato.