Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "sacaban" aquí tienes una selección de 17 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra sacaban para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Ya sacaban los dientes, como en otro tiempo.
- Y había, finalmente, otros que no la sacaban nunca.
- Estos pobres hombres no la sacaban porque jamás la tuvieron.
- Los primos, que me sacaban de tantos apuros, ya habían hecho los imposibles.
- En algunas puertas había mujeres que sacaban esteras a que se orearan, y sillas y mesas.
- Soñaba con las calles de Nueva York que nunca había visto y si le sacaban este argumento.
- Había otros que la sacaban de cuando en cuando, por capricho o para que no se enmoheciese.
- Sacaban de taba como de naipe para la fábrica de la sed, porque había siempre un jarro en medio.
- La urbanidad era un dogma para el Magistral lo mismo que para Bermúdez, pero sacaban de ella muy diferente partido.
- El capitán dijo que no había agua, y nos mandó a nosotros quitar las bombas de mano que sacaban el agua de los aljibes.
- Rafael y Roberto sacaban a bailar, una tras otra, a todas las señoritas, y el señor Cuadros, ¡oh asombro! entró de refuerzo.
- Y entonces recordó que su madre era quien le empujaba a todos aquellos actos de avaricia que ahora le sacaban los colores al rostro.
- Entonces la sacaban de sus éxtasis naturalistas una atención delicada de Mesía o una salida de buen humor intempestivo de Quintanar.
- Se sacaban cincuenta negros, se les ponía en círculo, y Tommy hacía saltar a Mari Zancos, vestida de rojo, y a nuestro perro le hacía pasar por un aro.
- Los cadáveres que aparecieron en la costa de Santa María sacaban de dudas a muchas familias, y otras esperaban aún encontrar entre los prisioneros conducidos a Gibraltar a la persona amada.
- Mientras él se perdía en sus recuerdos y en sus sueños pretéritos, que daba por realizados, sus compadres interrumpiéndole, entre alabanzas y admiraciones, le sacaban pellejos y más pellejos de vino pagaderos.
- Y Roseta, que ya no era inocente después de su entrada en la fábrica, dejaba correr su imaginación hasta los últimos límites de lo horrible, viéndose asesinada por uno de estos monstruos, con el vientre abierto y rebañado por dentro lo mismo que los niños de que hablaban las leyendas de la huerta, á los cuales unos verdugos misteriosos sacaban las mantecas, confeccionando milagrosos medicamentos para los ricos.