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Ejemplos de oraciones con la palabra sacrificio

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra sacrificio en el contexto de una oración.

Término sacrificio: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "sacrificio" aquí tienes una selección de 44 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra sacrificio para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • , el sacrificio.
  • Completa tu sacrificio.
  • ¿por qué no continuar el sacrificio?
  • ¿Y el sacrificio que había prometido?
  • Fué un culto, un sacrificio, casi un sacramento.
  • No sabía qué sacrificio podría hacer por usted.
  • Y la idea de su sacrificio se le apareció de nuevo.
  • Aquel era el sujeto del sacrificio, como diría don Cayetano.
  • A pesar de tan gran sacrificio, fuimos arrastrados a la guerra.
  • La forma del sacrificio, el día, la ocasión, todo estaba señalado.
  • Necios, tenéis en la mano la facultad del sacrificio y no la aprovecháis.
  • Se entregaba a su suerte adversa, como un cordero que llevan al sacrificio.
  • Este sacrificio, esta lucha es más grande que cualquier aventura del mundo.
  • Repito que me quedo, ¡vaya! Si no hay en ello mérito alguno, ni sacrificio.
  • Su conciencia le gritaba que no era aquél el sacrificio que ella podía hacer.
  • No ha habido sacrificio, o es tan insignificante, que no merece se hable de él.
  • ¿Aquel gran sacrificio que yo andaba buscando para pagar lo que debo a ese hombre?
  • Te advierto que yo como siempre a las doce, y bastante sacrificio es esperar una hora.
  • Sus padres, haciendo un sacrificio, podían pagarle los libros, las matrículas y la ropa.
  • Sería virtuosa siempre, consumaría el sacrificio, su don Víctor y nada más, es decir, nada.
  • La Libre Hermandad se hubiera muerto de consunción sin el valeroso sacrificio de su Presidente.
  • Amaba a mi patria hasta el sacrificio, y me sentía poeta y dueño de una palabra fácil y atractiva.
  • No era ni podía ser el hombre por quien la mujer da su vida, encontrando espiritual goce en este sacrificio.
  • Otras veces decía aquella sequedad se convierte en llanto, en ansia de sacrificio, en propósitos de abnegación.
  • Sí, sí, pensaba, yo combatiré la inclinación al mal, enamorándome de este bien, de este sacrificio, de esta abnegación.
  • No pensaba ni en Dios, ni en Cristo, ni en María, ni siquiera en la eficacia de su sacrificio para restaurar la fama del Magistral.
  • Aquella publicidad devota le parecía una especie de sacrificio babilónico, algo como entregarse en el templo de Belo para la vigilia misteriosa.
  • Doña Petronila, a quien ya no miraba como tercera repugnante de aventuras sacrílegas, se había ofrecido a preparar el traje y todos los pormenores del sacrificio.
  • Recordaba que de rodillas ante el Magistral le había ofrecido aquel sacrificio, aquella prueba pública y solemne de su adhesión a él, al perseguido, al calumniado.
  • De suerte que celebraba el sacrificio esmerándose en perfilar la menor ceremonia, temblando cuando alzaba, anonadándose cuando consumía, siempre con recogimiento indecible.
  • Iba la Regenta edificando al pueblo entero con su humildad, con aquel sacrificio de la carne flaca, de las preocupaciones mundanas, y era esto por él, se le debía a él sólo.
  • Pensó en sí misma, en su vida consagrada al sacrificio, a una prohibición absoluta del placer, y se tuvo esa lástima profunda del egoísmo excitado ante las propias desdichas.
  • Limpiaba los botellines, cocía los pisgos cada vez que los había empleado, preparaba y esterilizaba la leche con el ardor recatado y ansioso con que una sacerdotisa cumpliría un sacrificio ritual.
  • Todas estas rutinas del pensamiento y de la acción fueron perturbadas por la mudanza de casa, que se efectuó en Diciembre del 74, y no hay que decir cuán gran sacrificio fue para doña Lupe este cambio.
  • Aquella sumisión exterior, aquel sacrificio de la vida ordinaria, de las relaciones vulgares a las preocupaciones y a las injusticias del mundo no eran hipocresía en Anita, no eran la careta del orgullo.
  • ¿Por qué en día semejante, cuando su espíritu acababa de entrar en vida nueva, vida de víctima, pero no de sacrificio estéril, sin testigos, si no acompañado por la voz animadora de un alma hermana.
  • Sus padres habían muerto, y el fabricante de sedas, en vista de su ingenio despierto, encantado por sus agudezas y recordando que lo sostuvo en la pila bautismal, hizo el inaudito sacrificio de recogerlo y darle carrera.
  • La otra criada de la casa, que la echaba de sensible y ejercía cerca de las señoritas las funciones de doncella, volvía la espalda al sacrificio y vigilaba las marmitas y cazuelas que hervían sobre los fogones del banco.
  • ¡Buena misa sería la que dijese, con la cabeza hecha una olla de grillos! Hasta reprimir los amotinados pensamientos que le acuciaban, hasta adoptar una resolución firme y valedera, Julián no se atrevía ni a pensar en el santo sacrificio.
  • De joven había sido novicio en una orden religiosa, pero ahorcó los hábitos el año 8 para batirse contra el francés, sacrificio que no le libró de ser conocido con el apodo de el Fraile entre los comerciantes y las gentes de su industria.
  • Oh, si ella tuviese todavía aquel espíritu sinceramente piadoso de otro tiempo, esta nueva mortificación, este escarnio, esta saturación de ridículo le hubiera agradado, porque así el sacrificio era mayor, la fuerza de su abnegación sublime.
  • Y créete que lo poco que hice tiene mérito, porque en mí es un sacrificio cualquier niñería de este género, mientras que en esa señora no lo es, por estar muy acostumbrada a revolverse entre enfermos y difuntos, como las hermanas de la caridad.
  • Mataré, gozaré después de aquel amor inefable, infinito, que no he catado nunca y que ella me ofreció en cambio del sacrificio que le hice de mi razón, y luego nos consagraremos ella y yo a hacer penitencia y a pedir a Dios perdón de nuestra culpa.
  • La viuda de Jáuregui no hacía gran sacrificio, y su determinación estaba calculada con habilidad, pues como una de las vecinas le dijera que Guillermina pensaba echar un guante al día siguiente para atender a las apremiantes necesidades de algunos inquilinos de la casa, doña Lupe pensó de esta suerte.