Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra sal

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra sal en el contexto de una oración.

Término sal: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "sal" aquí tienes una selección de 36 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra sal para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • El agua ama la sal.
  • Junto con la sal está la idea.
  • El ácido y la base se estrechan en la sal.
  • Si tú eres aragonesa yo soy navarra y con sal.
  • Pero la sal está aprisionada en el menudo tejido de la planta.
  • Tráigame usted un codillo como el del otro día, para ponerlo en sal.
  • Para hacerle salir de su escondrijo había que echarle un poco de sal.
  • El agua cae sobre las anchas y porosas hojas y busca a su amiga la sal.
  • En la cantidad de sal que le iba a echar a la merluza del señorito Nicolás.
  • Caliente está este caldo, y que el porquero se llevó el puño de sal, diciendo.
  • Es que usted es navarra y con sal y yo quiero probar de esa sal replicó Martín.
  • ¡Angelito! Lloró bien cuando le pusieron la sal y cuando sintió el agua fría.
  • Lo que tú tienes, nena negra, es toda la sal de Dios (besándola con romanticismo).
  • Le echas bastante sal, y después la cargas de harina todo lo que puedas y la fríes.
  • La cual, como es tan inocente, tan medrosica, abandona a la sal y huye toda asustada.
  • La sopa no había cristiano que la pasara de tanta sal como le echó aquella condenada.
  • Junto al cubierto de don Fermín había un palillero, un taller con sal, aceite y vinagre.
  • ¡Mojigata, sal de mi presencia! Como hay Dios en los cielos, abomino de ti y de tu clerigalla.
  • Una fuente de chorizos y huevos fritos desencadenó la sed, ya alborotada con la sal del cerdo.
  • El agua llama hacia sí la sal, y la sal, toda llena de ternura, se deshace en los brazos del agua.
  • Y la sal, enternecida, hace un esfuerzo por salir de su prisión y se une en un abrazo con su amada.
  • Sal después de cenar, como salías de casado últimamente, y no vuelvas a casa hasta que sientas sueño.
  • Entonces el agua se lamenta de los desdenes de la sal, le reprocha su inconstancia, la amenaza con olvidarla.
  • Y para colmo de contrastes, era la señora del comadrón una mujer chistosísima, que contaba las cosas con mucha sal.
  • ¡Ah! exclama en ese tono con que se dicen estas cosas en las comedias ¡ah! ¿Conque estás hablando de amores con la sal?
  • Mandaba a la tienda por azúcar, pasas, pimienta, sal, ¡diablos coronados! si el señor Pedro no abría los cajones de sus armarios.
  • ¡Señor mío! gritaba Ripamilán, mientras disolvía sal en el plato de doña Rufina batiendo el aceite y el vinagre con la punta de un cuchillo.
  • Mas para todo hay remedio menos para la muerte, y Juanito vio con asombro, a poco de intentar la metamorfosis, que las dificultades se desleían como la sal en el agua.
  • Andando hacia la calle del Ave María, iba discurriendo que debía poner en la carta mucha severidad, y un ligero matiz de indulgencia, un grano nada más de sal de piedad para sazonarla.
  • Atravesó la Plaza Mayor, desde la calle de Felipe III a la de la Sal, y en aquel ángulo no pudo menos que pararse un rato, mirando hacia las fachadas del lado occidental del cuadrilátero.
  • Creía ella que los curas de mucho saber y virtud debían de conocerse en el poco uso que hacían del agua y jabón, y también en que su alimento no podía ser sino yerbas cocidas y sin sal.
  • Con ayuda de doña Lupe, que se horripilaba oyendo contar el paso de la noche anterior, pusieron en cada papelillo cantidad proporcionada de sal o azúcar molida, y bien dobladitos como estaban, volvieron a meterlos en la mesa de noche.
  • Las tocinerías tenían el frontis adornado con pabellones de morcilla y la blanca manteca en palanganas de loza, formando puntiagudas pirámides de sorbetes, y los despachos de los atuneros exhibían los aplastados bacalaos que rezuman sal.
  • Vistazo histórico sobre el comercio matritense i Don Baldomero Santa Cruz era hijo de otro Don Baldomero Santa Cruz que en el siglo pasado tuvo ya tienda de paños del Reino en la calle de la Sal, en el mismo local que después ocupó Don Mauro Requejo.
  • , a no ser lo que era, una matrona respetabilísima con toda la sal de Dios en su corazón, habría visto acudir los hombres como acuden las moscas a una de esas frutas que, por lo muy maduras, principian a arrugarse, y les chorrea por la corteza todo el azúcar.
  • El marquesado allí se había deshecho como la sal en el agua, merced a la malicia de un viejecillo, miembro del maldiciente triunvirato, a quien correspondía, por su acerada y prodigiosa memoria y años innumerables, el ramo de averiguación y esclarecimiento de añejos sucedidos, así como al más joven, que conocemos ya, tocaban las investigaciones de actualidad, viniendo a ser cronista el uno y analista el otro de la metrópoli.