Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra salgo

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra salgo en el contexto de una oración.

Término salgo: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "salgo" aquí tienes una selección de 27 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra salgo para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • No, no salgo.
  • Bastante salgo.
  • Salgo al momento.
  • Salgo de la plaza.
  • Salgo de la plaza.
  • Salgo poco, querida.
  • Yo no salgo de Madrid.
  • Yo no salgo, no puedo salir.
  • Yo encargo de comer y salgo.
  • Señorito, yo no salgo del paso.
  • Camino dos pasos más y salgo al campo.
  • Con que firmes por mí, salgo de apuros.
  • Y si yo salgo con hacerla representar, será cosa famosa.
  • ¡No faltaba otra cosa! Si salgo solo, se me agua la fiesta.
  • Soy feliz en mi hogar, no entro ni salgo en la vida pública.
  • Aunque salgo de entre tojos, no soy tan mal criado como todo eso.
  • Cuando hace buen tiempo salgo por las mañanas y recorro el pueblo.
  • XIV EN INFANTES Salgo, después de comer, a las afueras del pueblo.
  • Y si salgo de la cárcel yo le haré desdecir cien veces al bellaco.
  • Entonces yo cojo mi equipaje, salgo de la estación y me voy a casa, ¿eh?
  • A ti ya no te necesito en esta casa, porque yo entro y salgo ya sin guías.
  • Vamos pensó la fundadora, ¿a que tirando por la calle de en medio salgo bien?
  • Francamente, no quisiera que me viera nadie, porque empezarán a decir que si salgo o no salgo, y no me gustan refirencias.
  • Hija de mi alma, yo no tengo ni un clavo ni una astilla, pero le juro a usted por mi salvación que un domingo me salgo por las afueras y robo una teja para llevársela a usted.
  • Y yo, señoras, quiero más una mujer limpia en cueros que una judía poderosa, que por bondad de Dios, mi mayorazgo vale al pie de cuatro mil ducados de renta, y si salgo con un pleito que traigo en buenos puntos, no habré menester nada.
  • Veremos si al fin me salgo con la mía, que es un grano de anís, nada menos que levantarles un edificio de nueva planta, un verdadero palacio con la holgura y la distribución convenientes, todo muy propio, con departamento de esto, departamento de lo otro, de modo que me quepan allí doscientos o trescientos huérfanos, y puedan vivir bien y educarse y ser buenos cristianos.
  • Salgo a paseo, y siempre que vuelvo la cabeza veo tras de mí al moscardón, con un aspecto que no parece sino que cualquier día va a subir al Miguelete para tirarse de cabeza, ¡Pero, hombre, tú que tienes amistad con él y te hace caso, dile que no sea tan pesado! Dile que yo le querré siempre como un buen amigo, pero que no me importune más, pues su testarudez la pago yo.