Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra salón

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra salón en el contexto de una oración.

Término salón: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "salón" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra salón para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Marcha al salón.
  • Volvió al salón.
  • Parecía el salón fatigado.
  • El salón está casi vacío.
  • ¡Al salón! dijo la señora.
  • No había nadie en el salón.
  • Entró Carraspique en el salón.
  • Los del salón se habían enterado.
  • Una nueva visita entró en el salón.
  • Pero en su salón no había de tocar.
  • Un ángulo del salón de la izquierda.
  • Después se pasa a un salón octógono.
  • Después hubo gran tertulia en el salón.
  • Se oía a lo lejos la música del salón.
  • En el salón se hablaba de política local.
  • Lo mejor es lo que conocemos todos, el salón.
  • Pensaba el tío, paseando su vista por el salón.
  • Atravesó un gran salón que se llamaba el estrado.
  • Tenían un salón algo anticuado, con tres balcones.
  • En el salón estaban votando ya las filas de arriba.
  • Lo mejor de Vetusta llenaba el salón y el gabinete.
  • Se abrió la puerta del salón y pasaron dos bultos.
  • Realmente, el viejo capitán era un hombre de salón.
  • Tampoco los señores del salón comprendían aquello.
  • Todas las puertas del salón estaban atestadas de socios.
  • El salón estaba ahora empapelado de azul y oro a cuadros.
  • ¡y válgate Dios por salón! A la moda del rey que rabió.
  • Pasaron todos al salón donde estaban los demás convidados.
  • De todos modos entró en el salón triunfante con su pareja.
  • Moreno siguió a Jacinta hasta el salón y de allí al gabinete.
  • Don Juan fue casi llevado en triunfo al salón por sus sobrinas.
  • La fragata me pareció un salón, tan limpia, tan arreglada estaba.
  • Había de ser en el salón amarillo, en el célebre salón amarillo.
  • En el salón se oyó la voz de algunos que decían adiós al Marqués.
  • Y aun el salón medio se veía porque estaba poco menos que a obscuras.
  • A la puerta del salón le cerraba el paso una cosa tendida en el suelo.
  • Durante un largo rato no se oía en el salón más que envido a la chica.
  • A la hora en que los dos amigos conferenciaban estaba desierto el salón.
  • Leyó libros de higiene, hizo gimnasia de salón, paseó mucho a caballo.
  • Generalmente el salón de baile se enseñaba a los forasteros con orgullo.
  • Llegó al salón don Robustiano y salió Fulgencia hablando entre dientes.
  • Despidiéndose brevemente de las dos señoras, atravesó el salón a prisa.
  • ¡Qué cara va a poner mamá cuando la vea entrar en el salón con esa facha.
  • Los más, al salir de una junta del Salón de Antigüedades, solían exclamar.
  • El capitán Bedoya, el gran anticuario, murmuraba del salón amarillo diciendo.
  • Juan, quédate en el salón mientras yo voy a la cocina a vigilar los preparativos.
  • Además, junto a ella hay un gran salón donde gritan y corren jugando a la pelota.
  • La gran lámpara del salón, reservada para las solemnidades, había sido encendida.
  • Y en el salón daba gritos, mientras los mozos colgaban los tapices de los balcones.
  • No había más santos en el salón ni otra cosa que revelase la morada de un mitrado.
  • Corro al salón a tocar la donna é movile, con el dedo índice, mi único dedo músico.
  • En tanto, el salón amarillo estaba en una discreta obscuridad, si había pocos tertulios.
  • Le saludó con la finura que le era característica y se dispuso a acompañarle al salón.
  • Álvaro, en cuanto vio a la Regenta en el salón, sintió lo que él llamaba la corazonada.
  • Frente a los del salón las sombras de la pared eran más pequeñas, pero muchas y confusas.
  • Pasaron al salón después de la comida, para la cual las muchachas se habían emperejilado.
  • Las del Marqués, cuando eran de cumplido, se morían de frío en el salón de antigüedades.
  • Que sus muebles Enrique II del salón de antigüedades, eran menos viejos que el mismo Marqués.
  • Allí tenía número sobrado de habitaciones, todas en un solo andar desde el salón a la cocina.
  • Saturnino Bermúdez, que tenía frac, y clac y todo lo necesario, llegó un poco tarde al salón.
  • Estaba en la cocina del Marqués como en el salón amarillo, a sus anchas y sin tropezar con nada.
  • Y Ana, sin querer, como siempre, mientras iba a tientas por el salón, pero sin tropezar, pensaba.
  • Barbarita no tenía sosiego hasta no enterarse del por qué de aquel tumulto que en el salón había.
  • ¡A comer, a comer! gritó la Marquesa desde la puerta del salón donde acababa de recibir la noticia.
  • Veterano del Casino había que llevaba andado en aquel salón camino suficiente para llegar a la luna.
  • Y dama y clérigo se vieron solos en el salón sombrío, de damasco verde obscuro y de papel gris y oro.
  • Cuando pasaban de media docena, se encendía una lámpara de cristal tallado, colgada en medio del salón.
  • Al comedor llegaba la música que hacían en el salón las niñas de doña Manuela para entretener al tío.
  • Doña Manuela y las niñas pasaron al salón, donde estaba don Eugenio García, el fundador de Las Tres Rosas.
  • Aquel humilde Obispo a quien el Provisor en cuanto entró en el salón reprendió con una mirada como un rayo.
  • El Magistral, que había salido del salón, se presentó con dos paraguas grandes de aldea, verdes, de percal.
  • Se encontraron a poco en el salón de doña Petronila Rianzares donde habían muchas señoras y tres clérigos.
  • El salón de antigüedades y el despacho del Marqués, constituían, como él decía, la parte seria de la casa.
  • ¡Pero qué hermosísima está hoy esta rosa de Jericó! ¡A la catedral, a la catedral! gritaron los del salón.
  • En el salón sentaba mal lo capitoné, según su dogma, pero la Marquesa se reía de estas imposiciones oficiales.
  • De las paredes del salón de antigüedades pendían tapices más o menos auténticos, pero de notoria antigüedad.
  • Cuando Carmen, la tristona, vio a sus hermanas entretenidas, se escabulló del salón, donde ya no apareció más.
  • Como pasaba el tiempo, y ya gabinete y salón quedaban poco a poco despejados, el Magistral creyó que debía irse.
  • Hizo como que no los veía, y con un poco de fuego en las mejillas, se dejó llevar por don Saturnino hasta el salón.
  • Agotado todo lo que en el salón había que enseñar al primo, le mostraron la casa desde el desván hasta la leñera.
  • No siguió este diálogo, que prometía dar mucho juego, porque del salón llamaron a Moreno con enérgica insistencia.
  • Y don Juan, empujando dulcemente a Tónica y Micaela, las sacó del salón, mostrando con ellas una solicitud paternal.
  • Los dejaba solos en el salón obscuro, y ella, con permiso de sus amigos, se iba a arreglar sus cuentas o lo que fuese.
  • XIII El sol entraba en el salón amarillo y en el gabinete de la Marquesa por los anchos balcones abiertos de par en par.
  • Se le había figurado que aquella señora, a quien estaba seguro de gustar en el salón del Marqués, allí le despreciaba.
  • Jacinta pasó al salón, más que por enterarse de las noticias, por ver a su marido que aquel día no había comido en casa.
  • El matrimonio tomó asiento en el sofá, lugar preferente del salón, honra que hizo enrojecer de orgullo a la antigua criada.
  • Pero el amor de la Marquesa a lo mullido y almohadillado había ido introduciendo grandes modificaciones en el salón Regencia.
  • Pero una noche había entrado palpando las paredes para atravesar el salón y llegar al gabinete, cuya puerta estaba entornada.
  • Los diputados y el presidente abandonaron el salón por la puerta del reloj y aguardaron en la biblioteca a que les dejaran salir.
  • En el salón de baile, donde no se permitía jugar ni tomar café, se paseaban los señores de la Audiencia y otros personajes, v.
  • La de Olías de Cuervo soltó el brazo de Ana y desapareció entre los grupos que dificultaban el tránsito por el salón estrecho.
  • Cuando llegó a su casa y Visanteta le abrió la puerta, no pudo contener un gesto de asombro al ver que el salón estaba iluminado.
  • ¡ni esto! Bailaba con ella, y a lo mejor abandonaba a su pareja y salía del salón, para no reaparecer hasta la hora del galop final.
  • En el salón amarillo veía el galán un libro de memorias, de memorias dulces y alegres, no cuando Dios quería, sino ahora y siempre.
  • ¡Comerciante hasta la muerte! Y después de repetir estas palabras golpeándose el pecho, salió del salón escoltado por las señoras.
  • Subimos por la antigua escalera, hasta llegar a un salón con cierto aire entre abandonado y señorial, un cuarto sin luz, húmedo y frío.
  • En Vetusta y toda su provincia la sabiduría no deslumbraba a casi nadie, y así la mayor parte de las visitas pasaban al salón inmediato.
  • Apareció el señor de la Lage, llenando con su volumen la antesala, y don Pedro abrazó a su tío, que le llevó casi en volandas al salón.
  • Después de cruzar salas y pasadizos llegó al salón claro, como se llamaba en Palacio el que destinaba el Obispo a sus visitas particulares.