Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "salud" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra salud para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- La salud.
- ¿Y salud?
- ¿Y la salud?
- Que haya salud.
- Que haya salud.
- Me lo da la salud.
- ¿Cómo va la salud.
- Lo primero es la salud.
- Y querrá curar en salud.
- Estoy segura de mi salud.
- Es bueno curarse en salud.
- La bondad nace de la salud.
- Pero mi mujer tenía poca salud.
- Lo primero es que tengamos salud.
- Ya no pedía más que salud, reposo.
- ¡También esto era cosa de la salud!
- Siempre tuvo la de Rubín buena salud.
- Habrás visto que mi salud no es buena.
- Allá va una a la salud de don Pompeyo.
- Así la salud volverá con más fuerza.
- Ahora si que estaba la salud asegurada.
- Pero tal vez es demasiado para mi salud.
- La salud me ha hecho más independiente.
- Todo esto es salud, nada más que salud.
- Todo esto es salud, y otro tanto ingenio.
- La salud del cuerpo, ¿dónde la dejamos?
- Usted tiene en su mano su salud y su vida.
- Lo que dudo es que usted tenga buena salud.
- No habla más que de la salud la pobrecita.
- Mi salud no necesita de semejantes indecencias.
- Mi salud, pensaba, exige que yo sea como todas.
- Se han propuesto sin duda hacerme perder la salud.
- Más va en vuestra salud que en haberos ensuciado.
- A un árbol la salud ha de entrarle por las raíces.
- Mientras más me azoten aquí, más salud tendré allá.
- Si no es verdad esto, que no llegue a la noche con salud.
- ¡Ay!, yo tengo menos salud que tú, y no me quejo tanto.
- El cerebro recobraba los dominios de la lógica, su salud.
- Y cuando bajaba por la calle de la Salud, iba pensando así.
- Trabajar mucho y ahorrar más, pues esto es lo que da salud.
- Toda su voluntad la empleó en procurar cuanto antes la salud.
- Que Dios nos conserve a todos la salud, para ver la procesión.
- Pero con la salud había vencido la piedad activa, irreflexiva.
- En nosotros está la salud, y nosotros curaremos a este hombre.
- No era pintura, ni el color de la salud, ni pregonero del alcohol.
- Entretanto Ana recobraba el apetito, la salud volvía a borbotones.
- Amigo mío, es preciso que usted se cuide, y mire más por su salud.
- Alto, delgado y de muy mal color porque estaba muy delicado de salud.
- Por muchos días lo olvidó todo para no pensar más que en su salud.
- Tiembla Fortunata, y él le coge una mano preguntándole por su salud.
- El aire y el sol le habían dado un aspecto de salud que la embellecía.
- El hermano pequeño, Luisito, de cuatro o cinco años, tenía poca salud.
- Aquel verano en Palomares había hecho una especie de bancarrota de salud.
- Tomé una poción de quina, y a los quince días había recobrado la salud.
- Y tiene el amor de la vida alegre, de la naturaleza, la manía de la salud.
- La ciencia ofrece la salud de Rosita con aires de aldea, allá junto al mar.
- Salud, amor, riqueza, paz y otras ventajas no satisfacían el alma de Jacinta.
- Lo que te enfermó te sana y da salud, y otros donaires que a mi gusto no lo eran.
- El Magistral padecía mucho siempre que Ana le hablaba de la salud que él perdía.
- Anita, ahora ya tiene usted bastante salud para empezar a darse tormento a sí misma.
- He cuidado mucho a mi hermanito Gabriel, que era delicado de salud y no tenía madre.
- Paso a paso volvía la salud a enseñorearse del cuerpo siempre hermoso de Ana Ozores.
- Lo malo era que su salud no fuese del todo buena y su desarrollo difícil y hasta doliente.
- Había resuelto hacer muy pocas visitas de despedida, pretextando el mal estado de su salud.
- Porque había visto que estos hombres eran sus hermanos y que la verdadera salud estaba en ellos.
- Parece que el peso del chiquillo la rindió y por eso quedó más delicada de salud que las otras.
- Cuando la segunda arremetida del mal, que fue tan peligrosa, cedió el paso poco a poco a la salud.
- ¡Salud, salve! A ti debo las ideas nuevas, este vigor del alma, este olvido de larvas y aprensiones.
- Ana vive ahora en un equilibrio que es garantía de la salud por la que tanto tiempo hemos suspirado.
- Pero ni él quería, ni Refugio se lo hubiera permitido, atenta siempre a cuidar de su preciosa salud.
- ¡Y qué color de salud! ¡Vetusta, Vetusta encerraba aquel tesoro! ¿Cómo no sería Obispo el Magistral?
- Temió que aquel estado de ánimo influyese desfavorablemente en su salud, y para prevenirlo metiole miedo.
- Lo aseguraba Paula, el mozo lo deseaba, y sobre todo la salud quebrantada del aprendiz de jesuita lo exigía.
- Había mejorado mucho su salud y al mismo tiempo no ponía tanto cuidado como antes en el adorno de su persona.
- Ana quería fuerzas, salud, colores, carne, hermosura, quería poder librar pronto a sus tías de su presencia.
- Era blanco, sonrosado, pero sin rastro de afeminamiento, porque tenía hermosa piel, buena sangre, mucha salud.
- Mas la amarillez biliosa de su rostro, la lividez y secura de sus delgados labios, no prometían salud robusta.
- Algo de esto pasa, chulita, y una cosa es hablar desde la altura de una salud perfecta y otra al borde del hoyo.
- Para disimular le preguntaron a él por su salud, y a poco dijo Quevedo al farmacéutico en tono muy misterioso.
- ¡Oh, no, eso no! Pues si no hemos de suicidarnos, tenemos que cuidar el cuerpo, y la salud del cuerpo exige otra vez.
- Pero se informaba de la salud de Feliciana, como si fuera una señora, y Olmedo también tomaba esto en serio, diciendo.
- Ellos determinaron la crisis violenta que puso en peligro la vida de Ana, pero al volver la salud no volvieron con ella.
- Me llevaron a una casa cercana, y allí, junto al fuego, y cuidado por una vieja, recobré la salud, aunque no las fuerzas.
- Ejemplo los de Santa Cruz, que gozaban de salud cabal, eran ricos, estimados de todo el mundo y se querían entrañablemente.
- Asegurábase que tenía la culpa el ron y una panadera de Cebre, con salud para vender y regalar cuatro doctores higienistas.
- ¡Qué alegría, qué salud, qué apetito! Se acabaron las cavilaciones, la devoción exagerada, las aprensiones, los nervios.
- IV Un curso de filosofía práctica i Dos o tres veces fue Don Evaristo al siguiente día a enterarse de la salud de Fortunata.
- Pero ¿a dónde irían a pasar aquellos meses de campo que Benítez exigía como condición indispensable para la salud de Ana?
- Recobraste la salud gracias a la fuerza de los alimentos, pero la melancolía mal disimulada seguía, los nervios erre que erre.
- Se negaba a madrugar mucho, y alegando como si se tratase de cosa santa, las exigencias de la salud, los caprichos de sus nervios.
- Y cerca de Ana nerviosa, aprensiva, febril, semejaba el símbolo de la salud queriendo contagiar con sus emanaciones a la enferma.
- La salud había vuelto, purificada con cierta unción de idealidad, al cuerpo de arrogante transtiberina de aquel modelo de madona.
- Maximiliano saludó a Don Evaristo, preguntándole con mucho interés por su salud, a lo que respondió el anciano con mucha viveza.
- XXVI Desde el día en que presidió el entierro de don Santos Barinaga, don Pompeyo no volvió a tener hora buena, de salud completa.
- La ventana estaba abierta, y doña Lupe la cerró para que el pobrecillo no se constipase, pues una cosa es la salud y otra la justicia.
- Y además, las revelaciones de Frígilis respecto a la salud de Ana le habían caído al pobre ex regente como una maza sobre la cabeza.
- Después de oír, acerca de su salud, todas las vulgaridades hipocráticas con que el sano trastea al enfermo, como aquello de es nervioso.
- Y entonces fué ésta la que sintió que brotaba en sus entrañas un manadero de salud, pues tenía que cuidar a la que le había dado vida.
- Por esto se comprenderá que Doña Francisca tenía razones poderosas, además de la poca salud de su marido, para impedirle ir a la escuadra.
- Gozaba de la naturaleza, de la salud y del relativo lujo que habían acumulado los Vegallana en su famosa quinta, sin fijarse en nada más que gozar.