Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "sangre" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra sangre para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- La sangre.
- La sangre.
- Era sangre.
- Era sangre.
- ¿Y la sangre?
- Charco de sangre.
- No tenía sangre.
- Olían á sangre.
- ¿Te hizo sangre?
- Cosa de la sangre.
- He quedado sin sangre.
- Usted me quema la sangre.
- Sintió hervir la sangre.
- Y echaba la mar de sangre.
- Pero tú no tienes sangre.
- Pero habrá, habrá sangre.
- Fortalecerse, criar sangre.
- Parece que me voy en sangre.
- Esta badila llena de sangre.
- ¿Qué no hubiera sangre, eh?
- La sangre nueva no los traía.
- ¡Jesús!, sangre en la cabeza.
- Cierto que duele y hace sangre.
- Sus ojos se vetearon de sangre.
- Pero tenía la sangre requemada.
- Del pico caían gotas de sangre.
- Y la sangre le dio gozoso vuelco.
- Esta curiosidad me quema la sangre.
- Se habían batido a primera sangre.
- Aquel chico no desmentía su sangre.
- Ya se me subía la sangre a la cabeza.
- Volvía la sangre, aunque poco a poco.
- ¡Virgen del Carmen, si se va en sangre!
- Verle expirar revolcándose en su sangre.
- La niña misma nació envuelta en sangre.
- Ni Frígilis ni Quintanar querían sangre.
- Toda la sangre de sus abuelos estaba allí.
- Tiene usted sangre en la frente le dijo una.
- Dió a luz una niña, pero se iba en sangre.
- De don Primitivo, que nada era de su sangre.
- ¿Diríale algo la voz misteriosa de la sangre?
- Tiene usted mala sangre, negra le dijo Casares.
- Pero de su brazo izquierdo manaba mucha sangre.
- Es para la sangre me contestó con indiferencia.
- ¡Aquello pedía sangre! Sí, pero esta era otra.
- Lástima que la sangre no se compre en la tienda.
- ¡Sí, ella y tú! Y porque no tenéis mi sangre.
- En Alcolea había pocos robos y delitos de sangre.
- Era robusto, la sangre bulló dentro con energía.
- Me tiembla la lengua, me la muerdo y escupo sangre.
- Pero esa sangre inquieta se ha cruzado en mi camino.
- Estaba pálida como si se hubiera quedado sin sangre.
- Tenemos la religión semítica, tenemos sangre semita.
- Una ola de sangre encendió a Julián hasta el cogote.
- Y no creo que le hayas envenenado la sangre a tu mujer.
- Las puertas de las tabernas también de color de sangre.
- No les suponía valor, ni fuerza, ni sangre en las venas.
- Tú a estudiar, tú vas a ser cura y no debes ver sangre.
- Hay problemas que sólo lo son planteados a sangre fría.
- Y más si llegaba a darme hijos de mi carne y de mi sangre.
- Llevose la mano a la cabeza y la retiró manchada de sangre.
- Sus ojos estaban inflamados, como si fuesen á manar sangre.
- Según el doctor, la sangre de los Aguirres me ha estropeado.
- El barco estaba sucio, lleno de basura, de manchas de sangre.
- La sangre de las heridas le manchaba el uniforme y las manos.
- En aquel silencio oía los latidos de la sangre de su cabeza.
- Si ese marido indigno, de sangre de horchata, la perdona, yo.
- Una ola de rebeldía se movía en su sangre, camino del cerebro.
- Es un vampiro espiritual, que chupa la sangre de nuestras hijas.
- Es de casta honrada, tiene la formalidad en la masa de la sangre.
- En sus ojos inyectados de sangre brillaba la fiebre del asesinato.
- Con mujeres de aquellas carnes y de aquella sangre no luchaba él.
- Que el Pituso es de la propia sangre de los señores de Santa Cruz.
- Lo que más me molesta es el ruido de la circulación de la sangre.
- Tenía la cabeza bañada en sangre y había perdido el conocimiento.
- Para doña Celestina, la sangre del quincallero suizo me ha perdido.
- Procedía de Mallorca y probablemente había en él sangre semítica.
- Al principio la sangre negra, coagulada, no salía de la vena abierta.
- Señorita Marcelina, aquí está mi sangre a la disposición de usted.
- ¿Es que tú no tienes sangre en las venas, sacristán de los demonios?
- Latidos en las sienes, sangre en las mejillas, angustia en la garganta.
- Pero tú no eres un niño, y das tu sangre, y los ojos y la salvación.
- Así como bebemos este vino hemos de beberle la sangre a todo acechador.
- Tu madre te da su sangre, se arranca los ojos por ti, se condena por ti.
- Esto es una especie de contribución de sangre que pagamos al fanatismo.
- O trae la cara arañada, o trae sangre o quizás piel humana en las uñas.
- No se había podido encontrar el bacilo de Koch en la sangre del pañuelo.
- Vida sedentaria, para ingurgitarlas y criar linfa a expensas de la sangre.
- Ni sangre! Fango hay en el Purgatorio, fango ardiente, que quema y limpia.
- ¡Para la sangre! repetí yo sin poder reprimir un estremecimiento de terror.
- Sus músculos eran de acero, y su sangre fogosa se avenía mal con la quietud.
- Y casi al tiempo mismo advirtió otra cosa, que le cuajó la sangre de horror.
- ¡Cuánta sangre! La muchacha palideció, haciendo esfuerzos para no desmayarse.
- No pregunte por mí ni me nombre, porque me importa negar la sangre que tenemos.
- Chorizos tostados, chorreando sangre, unas migas, huevos fritos, cualquier cosa.
- Estaba en efecto amenazada de un arrebato de sangre, y la cosa no era para menos.
- Luego sintió que se le iban las fuerzas, al perder la sangre, y cayó desmayado.
- También tengo un preparado de fósforo, que mata por envenenamiento de la sangre.
- Por lo menos si la sangre faltaba, las inclinaciones de la raza estaban íntegras.
- Te quería demasiada, hubiera dado su sangre por ti, y eso es lo que le ha perdido.