Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "seas" aquí tienes una selección de 36 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra seas para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- No seas así.
- No seas boba.
- No seas tonta.
- No seas tonto.
- No seas salvaje.
- Tú no seas boba.
- No seas aprensivo.
- Anda, no seas tonto.
- Mira, no seas tonta.
- Hombre, no seas tonto.
- No seas tonto, muchacho.
- Vamos, no seas imbécil.
- Pues chica, no seas pava.
- Nucha, no seas chiquilla.
- Tú date tono, no seas boba.
- No seas estúpido dijo Aracil.
- ¡Víctor, no seas majadero! El otro.
- (Tellagorri, Galchagorri, bien venido seas aquí.
- Vamos, vamos, no seas chiquilla y no lo tomes así.
- Que tú seas buena, honrada y leal es lo que importa.
- Quiero que seas leal conmigo, como yo lo soy contigo.
- ¡Maldito seas, bellaco monjil!, y otras cosas peores.
- No seas niña, ea, que eres ya toda una señora mamá.
- No seas bobito, ni fíes tanto en la virtud de tu mujer.
- Nelet, no seas bruto y a ver si das gusto a las siñoras.
- Pero no pongo yo mi mano en el fuego porque seas el número uno.
- No seas bárbaro, Primitivo murmuró el marqués entre placentero y grave.
- No pasará mucho tiempo en que seas tú el que te vayas y yo el que me quede.
- Cuando yo me case, te llevaré conmigo para que seas la doncella de mi señora.
- Como que cuando seas mañosa, no te dirán que viene el coco, sino que viene tu madre.
- Bendito seas, Dios mío pensaba para sí, pues me has permitido cumplir una obra buena, grata a tus ojos.
- Es preciso que aprendas a leer, para que seas mujer completa dijo Rubín esforzándose en parecer juicioso.
- Adiós, Ricardo, que seas feliz y hagas felices a otros, y ten por seguro que nunca, nunca te olvidará GERTRUDIS.
- Tú no seas tonta, que no sabes la ganga que es tener un hombre y una chapa decorosa en el casillero de la sociedad.
- Chica, no seas tonta, no te rebajes, no le tengas lástima, que ella no la tuvo de ti cuando te birló lo que era tuyo y muy tuyo.
- ¡Antoñito, Antoñito, yo quiero que seas un gran artista! Y se marcha rápido, voluble, ondulante, hablando sin volver la cabeza, poniéndose al revés el sombrero, que después torna a ponerse a derechas, volviendo por el bastón que se había dejado olvidado en la sala.