Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra secos

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra secos en el contexto de una oración.

Término secos: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "secos" aquí tienes una selección de 25 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra secos para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Los brazos secos.
  • Los ojos brillaban secos.
  • Andrés la miraba con los ojos secos.
  • Dios les haga felices y les conserve los pies secos.
  • Suenan los recios y secos golpes de las portezuelas.
  • Preguntó la señora de Rubín con los labios muy secos.
  • Nucha se volvió, con los ojos secos y los nervios domados ya.
  • Los pámpanos, secos, rojos, corren en remolinos por los bancales.
  • El agua, en estos pueblos secos, es un señuelo hoy como en los tiempos de Cervantes.
  • Contestaba con secos monosílabos á las reflexiones de aquel terne, que ahora las echaba de bonachón.
  • ¡Pero esto es divino! dijo volviéndose hacia su marido, mientras pasaba la lengua por los labios secos.
  • Los campos secos de Sagunto recordábalos como un infierno de sed, del que afortunadamente se había librado.
  • Y vuelve a suspirar y a invocar al Señor, mientras entre sus dedos secos van pasando los granos del rosario.
  • La otra tenía un jardín abandonado, con dos cipreses secos, y luego una huerta, que se continuaba con un prado.
  • Si hubieras tenido un adarme de sangre de hombre, cuando viste a ese y a esa, les habrías pegado seis tiros, dejándoles secos a los dos.
  • La cocina era un cubil frío donde había mucha ceniza, pucheros volcados, tinajas rotas y el artesón de lavar lleno de trapos secos y de polvo.
  • No era la fortaleza, más o menos fantástica, de otras veces quien la sacaba del desierto de los pensamientos secos, fríos, desabridos, infecundos.
  • Cuando el padre se retiraba ya, murmurando Adiós, Nuchiña, hija querida, la novia le asió la diestra y se la besó humildemente, con labios secos, abrasados de calentura.
  • Eran pisadas humanas, bien distintas de la corrida de la liebre por entre las hojas, o de los golpecitos secos y reiterados que sacuden las patas unguladas del zorro o del perro.
  • La falsa calma del hombretón, sus ojos secos agitados por nervioso parpadeo, la frente inclinada sobre su hijo, ofrecían una expresión aún más dolorosa que los lamentos de la madre.
  • No quería gastar los fósforos en intentar encender hierbas demasiado húmedas, y fui cortando las zarzas y los hierbajos más secos con el cortaplumas, y los puse en una concavidad de la roca resguardada del viento.
  • Llevaba cada una un cestito de flores, hacían una escobilla con los hierbajos secos, limpiaban el suelo de las lápidas en donde estaban enterrados los muertos de su familia y adornaban las cruces con rosas y con azucenas.
  • Los gitanos, secos, bronceados, de zancas largas y arqueadas, zamarra con remiendos y gorra de pelo, bajo la cual brillaban sus ojos con resplandor de fiebre, hablaban sin cesar, echando su aliento á la cara del comprador como si quisieran hipnotizarle.
  • Encerróse con él en un cuarto y sacando uno de sus pechos secos, uno de sus pechos de doncella que arrebolado todo él le retemblaba como con fiebre, le retemblaba por los latidos del corazón era el derecho, puso el botón de ese pecho en la flor sonrosada pálida de la boca del pequeñuelo.
  • Dirigió algunas palabras a su cuñado Ruiz de Apodaca, y después de consagrar un recuerdo a su joven esposa, y de elevar el pensamiento a Dios, cuyo nombre oímos pronunciado varias veces tenuemente por sus secos labios, expiró con la tranquilidad de los justos y la entereza de los héroes, sin la satisfacción de la victoria, pero también sin el resentimiento del vencido.