Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "secretario" aquí tienes una selección de 37 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra secretario para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Votó el secretario.
- Creo que me dan el secretario hecho.
- Me lo ha dicho su secretario particular.
- Aquí le llaman un rezo dijo el secretario.
- Bajaron el secretario y Andrés del cerrillo.
- El secretario brindó en seguida su protección a Andrés.
- Pues subiremos aquí, a este cerrillo indicó el secretario.
- Están quemando orujo en alguna alquitara dijo el secretario.
- Leopoldo Montes aspiraba a que Rubín le llevase de secretario.
- Era un primo del Magistral que hacía allí veces de secretario.
- La del secretario era de una cursilería verdaderamente venenosa.
- Mientras el secretario se prevenía, el abogado no se dormía en las pajas.
- El secretario, el médico y Andrés salieron de la casa para dar una vuelta.
- En este intervalo el secretario de la mesa verificaba el trueque de pucheros.
- Preguntó el gobernador, que a su pesar se divertía con los chismes del secretario.
- El secretario era un tipo un poco petulante, con el pelo negro rizado y los ojos vivos.
- Cada viaje era una viña para el bueno del secretario, y muy beneficioso para los suyos.
- Las dos señoritas que trataba un poco eran la hija del médico Sánchez y la del secretario.
- Lo que es a mí, ya me amenazó el secretario con formarme siete causas y meterme en chirona.
- La mujer del secretario del Ayuntamiento y presidenta de la Sociedad del Perpetuo Socorro, le dijo un día.
- Al dar esta hora, Andrés salió de casa y se fué a visitar al secretario del Ayuntamiento y al otro médico.
- En el aquel mismo año de 1859 fui nombrado secretario general de la Academia de Legislación y Jurisprudencia de Valencia.
- Gobernaban a la sazón el país los dos formidables caciques, abogado el uno y secretario el otro del ayuntamiento de Cebre.
- Se despidieron de él, y el secretario y Andrés comenzaron a subir un cerro rojo, que tenía en la cumbre una torre antigua, medio derruída.
- Es vino de la Rioja solían decir en broma, al llegar a los pueblos golpeando los toneles, y el alcalde y el secretario cómplices los dejaban pasar.
- ¿Pues no decía usted gritó un día el Gobernador con vehementes impulsos de mandar al infierno al gran secretario que la elección no sería muy costosa.
- Realmente acababan los bienaventurados músicos de agotar una redonda corambre, que en la Casa Consistorial les había brindado la munificencia del secretario.
- La mujer del secretario del Ayuntamiento, una mujer muy remilgada y redicha, quería convencer a Hurtado de que debía casarse y quedarse definitivamente en Alcolea.
- Siendo de advertir que este acceso de virtud se notaba únicamente en los satélites del secretario, gente en su mayoría de la cáscara amarga y nada edificante en su conducta.
- Ayudaba al secretario del pueblo cercano en los trabajos extraordinarios, preparaba con hierbas de él tan sólo conocidas ciertos cocimientos que operaban milagros en las barracas.
- Durante muchísimos años, don Fermín desempeñó el cargo de secretario del Ayuntamiento de Urbia, hasta que se retiró, cuando su hija se casó con un labrador de buena posición.
- ¡Pedirme dinero un hombre que, cuando debe, no hay medio de sacarle un real, y se enfada si una reclama lo suyo! Dice que le van a hacer secretario de un gobierno de provincia y qué sé yo qué.
- En tales ocasiones, el secretario, calculando que hombre prevenido vale por dos, ni olvidaba las pistolas, ni omitía hacerse escoltar por sus seides más resueltos, pues no ignoraba que Barbacana tenía a sus órdenes mozos de pelo en pecho, verbigracia el temible Tuerto de Castrodorna.
- Verdad es que todos los tesoros del Rey se emplean en pagar sus sueldos a los señores de la Corte, y entre éstos el que más come es el Príncipe de la Paz, que reúne 40.000 durazos como Consejero de Estado, como Secretario de Estado, como Capitán General y como Sargento mayor de guardias.
- Trampeta en persona, que daba sus vueltas por allí, llegó a impacientarse viendo al inmóvil testigo, pues ya otra olla rellena de papeletas, cubiertas a gusto del alcalde y del secretario de la mesa, se escondía debajo de ésta, aguardando ocasión propicia de sustituir a la verdadera urna.
- A menudo se juntaban ambas mesas, la de abajo y la de arriba, y se discutía, y se reía y se contaban cuentos subidos de color, y se despellejaba a azadonazos porque no cabe nombrar el escalpelo a Trampeta y a los de su bando, removiendo entre risotadas, cigarros e interjecciones, el inmenso detritus de trampas mayores y menores en que descansaba la fortuna del secretario de Cebre.
- ¡Se gana! Mientras el secretario cabildeaba con la primera autoridad civil de la provincia, Barbacana daba audiencia al Arcipreste de Loiro, que había querido ir en persona a tomar noticias de cómo andaban los negocios por Cebre, y se arrellanaba en el despacho del abogado, sorbiendo, por fusique de plata, polvos de un rapé Macuba, que acaso nadie gastaba ya sino él en toda Galicia, y que le traían de contrabando, con gran misterio y cobrándole un dineral.