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Ejemplos de oraciones con la palabra seductor

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra seductor en el contexto de una oración.

Término seductor: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "seductor" aquí tienes una selección de 18 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra seductor para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Imposible, pensaba el seductor.
  • ¡Cobarde, seductor de meretrices!
  • Pero eso no quita que tenga un aire seductor, capaz de.
  • La mamá comenzaba a no encontrar tan seductor a aquel espantanovios.
  • El arte del seductor se extendía sobre aquel mantel, ya arrugado y sucio.
  • En tales casos era cuando la virtud le mostraba su rostro apacible y seductor.
  • Detrás de la tentación no estaba ya sólo el placer prohibido, desconocido, seductor a su modo para la imaginación.
  • Don Víctor había desaparecido y el seductor de oficio y la dama se habían ocultado poco a poco entre los árboles, en un recodo de un sendero.
  • Era, según él, muy justo respetar los escrúpulos de aquella adúltera primeriza (otra frase grosera del seductor), que no podía avenirse a tomar por encubridora a Petra.
  • Don Álvaro clavó los ojos en el rostro de Ana con audacia y ella levantó los suyos, grandes, suaves, tranquilos y miró sin miedo al seductor, a la tentación de años y años.
  • Las dos ofrecían un seductor grupo mirándose en el espejo del tocador, despechugadas, con los brazos al aire y oliendo a carne refrescada por una valiente ablución de agua fría.
  • Con toda la diplomacia que pudo emplear un hombre que se creía principalmente político y era seductor de oficio, ofreció a la doncella la nueva posición, que sería divertidísima, y lucrativa como pocas.
  • Pero la misma ofendida no extremaba mucho, como parecía natural, los anatemas contra el seductor, por cuya razón tuvo Maximiliano que redoblar su furia contra él, llamándole monstruo y otras cosas muy malas.
  • Ana que se dejaba devorar por los ojos grises del seductor y le enseñaba sin pestañear los suyos, dulces y apasionados, no pudo en su exaltación notar el amaneramiento, la falsedad del idealismo copiado de su interlocutor.
  • Criminal más perverso que los asesinos y ladrones era, según él, el señorito seductor de doncella pobre, que le hacía creer que se iba a casar con ella, y después la dejaba plantada en medio del arroyo con su chiquillo o con las vísperas.
  • ¡Y qué horrorizado se quedaba oyendo contar lo mal que se portó el seductor de aquella hermosura! El honradísimo aprendiz de farmacéutico no comprendía que pudieran existir hombres tan malos, y las penas todas del infierno parecíanle pocas para castigarles.
  • Frígilis opinaba que todo aquello estaba bien en las comedias, pero que en el mundo un marido no está para divertir al público con emociones fuertes, y lo que debe hacer en tan apurada situación es perseguir al seductor ante los tribunales y procurar que su mujer vaya a un convento.
  • En el rostro del seductor, en sus ademanes, en las sonrisas, en la voz, se reflejaban, por virtud del recuerdo, la bondad suave, el aire bonachón y entrañable, la franqueza sencilla, noble, familiar, la habilidad casera, todas las artes y cualidades que hacían vencer a Mesía en lides tales.