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Ejemplos de oraciones con la palabra seguían

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra seguían en el contexto de una oración.

Término seguían: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "seguían" aquí tienes una selección de 59 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra seguían para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Seguían abandonadas, ¿verdad?
  • No le seguían ni con los ojos.
  • Primitivo y Julián le seguían.
  • Estos hombres sin duda le seguían.
  • Hasta seguían llamándole borracho.
  • Los pies también seguían su diálogo.
  • Hubo más, se le figuró que le seguían.
  • Su padre y él seguían tan hostiles como antes.
  • Otros le seguían por interés, muchos por miedo.
  • Seguían las confidencias acompañadas de cerveza.
  • seguían aullando de los cuatro lados de la plazoleta.
  • Dudaba ya si las leyes del mundo seguían siendo las mismas.
  • Las velas seguían ardiendo, y el capellán volvió a arrodillarse.
  • Les advertí que, si seguían riñendo, les abandonaba y me iba solo.
  • Los árboles seguían hablándose al oído, murmurando con todas las hojas.
  • Al ver que la seguían, Paula corrió por la callejuela que bajaba al valle.
  • Pero eran las ridículas, así como los maridos que seguían conducta análoga.
  • Pero los ojos de Quintanar seguían preguntando pasmados, y don Fermín habló.
  • Las barracas se cerraban á su paso, y desde lejos les seguían miradas hostiles.
  • Seguían las Filomenas con cierto orden, las más diligentes dando prisa a las perezosas.
  • A los escritores seguían los chicos de caminos, que ocupaban las tres mesas del ángulo.
  • A la mesa de los presbíteros seguían dos de escritores, periodistas y autores dramáticos.
  • Carmen y Nucha solían ir delante, y las seguían Rita y Manolita, acompañadas por su primo.
  • Mientras tanto, los tres hermanos seguían su camino rascándose las descalabraduras de la lucha.
  • Los curiosos, enardecidos por el tiroteo, seguían con mirada ansiosa al pájaro que lograba escapar.
  • Seguían a las chicas, y a la salida se sentaban a tomar horchata o limón en algún puesto del Prado.
  • Ellos seguían en su casa, en sus dominios, haciendo como que no notaban la presencia de los intrusos.
  • Luego seguían todos mis compañeros, en los overos de echar agua, sin sombreros y las caras descubiertas.
  • Gertrudis sufría al ver la atención con que los pequeños, sus sobrinos, seguían los juegos del averío.
  • Las mejillas, un poco más redondeadas, seguían tiñéndose del carmín de la vergüenza por el menor motivo.
  • Los disparates seguían, y al servir la mesa ponía los platos sobre ella sin considerar que no eran de hierro.
  • Las parejas de mulas iban a la labranza, y los campesinos, de negro, montados en las ancas de los borricos, les seguían.
  • Corrió la gente curiosa, agrupándose en torno á Batiste y el gitano, que seguían con sus miradas la marcha del animal.
  • En medio de este cuarto había un brasero, una badila sucia y una serie de manchas de sangre que seguían hasta la ventana.
  • Los que les seguían disparaban también, pero la noche estaba negra y ni Martín ni los perseguidores afinaban la puntería.
  • La madre lloraba automáticamente, y los demás, con una expresión triste, seguían dedicándose á sus habituales ocupaciones.
  • Seguían hablando de cosas indiferentes y Ana esperaba con temor que don Fermín abordase el motivo de su extraordinaria visita.
  • Los demás seguían cabizbajos, oyendo por centésima vez la relación del señor Cuadros, que parecía enloquecido por la ruina.
  • La alcoba de los pollos se comunicaba con habitaciones de servicio, y le seguían dos grandes piezas que Jacinta destinaba a los niños.
  • El trastorno general no se hacía esperar, ansiedad, náuseas, ganas de moverse, a las que seguían inmediatamente ganas más vivas todavía de estarse quieto.
  • Temía por su cosecha, por el trigo, que era la esperanza de la familia, y cuyo crecimiento seguían todos los de la barraca silenciosamente con miradas ávidas.
  • Las calles adyacentes seguían vomitando nuevas muchedumbres, y iodos cabían a fuerza de codazos y empujones, como si fuesen elásticas las paredes de las casas.
  • No había razón para que ella, que sabía presentarse como la primera, dejase de alternar con las damas que seguían a Guillermina cual las ovejas siguen al pastor.
  • Los demás seguían inmóviles, puestos á la defensiva, capaz cada uno de despedazar al vecino sin saber por qué, pero no queriendo ser el primero en la agresión.
  • Todos, las baronesas inclusive, se reían de los plebeyos que allá fuera seguían bailando y tenían que contentarse con los helados que se servían sobre las mesas de billar.
  • Los palos seguían en alto, relucían las navajas en los grupos, pero nadie se aproximaba á Batiste, y éste retrocedió lentamente de espaldas, enarbolando el ensangrentado taburete.
  • Y seguían detrás las dansetes, escuadrones de pillería disfrazada con mugrientos trajes de turcos y catalanes, indios y valencianos, sonando roncos panderos e iniciando pasos de baile.
  • Y seguían mirando con nostalgia y despecho la larga fila de carruajes, experimentando la misma impresión de nuestros bíblicos padres ante las puertas del Paraíso cerradas para siempre.
  • Las palabras de Pimentó tranquilizaban á los vecinos, y éstos seguían con mirada atenta los progresos de la maldita familia, deseando en silencio que llegase pronto la hora de su ruina.
  • ¡De buena se habían librado! Allí estaban tan ricamente, y no se acordaban de lo que dejaron atrás más que para compadecer a las infelices que aún seguían entre las uñas del demonio.
  • Despedímonos de los compañeros, que nos seguían con los deseos y con los ojos, haciendo las lástimas que hace el que queda en Argel viendo venir rescatados por la Trinidad sus compañeros.
  • Le temblaban las piernas, pasaban tenues nubecillas ante sus ojos y veía confusamente a los dueños de las tiendas, que le seguían con un gesto de compasión o le llamaban con amistosas señas.
  • Y seguían en él viviendo, con más dulce imperio que cuando respirando llenaban con sus cuerpos sus sitios, los tres que le dieron a Gertrudis masa con que fraguarlo, Ramiro y sus dos mujeres de carne y hueso.
  • De repente, una, por hacer algo, corría a la sala, y todas la seguían con alegre taconeo, riendo, formando parejas, hasta que al poco rato iniciábase la fuga en sentido opuesto, y el gracioso trotecillo las devolvía otra vez al espectáculo de la plaza.
  • Temiendo á las compañeras que seguían su mismo camino, entreteníase en la fábrica algún tiempo, dejándolas salir delante como una tromba, de la que partían escandalosas risotadas, aleteos de faldas, atrevidos dicharachos y olor de salud, de miembros ásperos y duros.
  • Los dos criados encontraban cada vez más pesadas sus cestas, y seguían con dificultad a la señora al través del gentío compacto e inquieto que se agitaba a la entrada del Mercado Nuevo, cuyos pórticos, en plena tarde de sol, tenían la lobreguez y humedad de una boca de cueva.
  • Martín y Bautista, por ese sentimiento de fraternidad que se siente en las carreteras solitarias, quisieron acercarse al coche y ponerse al habla con el cochero, pero sin duda el cochero tenía razones para no querer compañía, porque, al notar que le seguían, puso los caballos al trote largo y luego los hizo galopar.
  • Las dos hermanas, inclinadas y recogiéndose las faldas entre las piernas para evitar rozamientos con el suelo grasoso, contemplaban atentamente el degüello, contaban las convulsiones de la agonía y seguían las últimas gotas de sangre desde que asomaban a la herida, erizada de pelos coagulados, hasta que caían en una cazuela.
  • Los recuerdos de la niñez seguían despertándose en él a la vista de la vieja escalera con su pasamano de caoba, rematado por un leoncito borroso y gastado, y de sus peldaños de azulejos del siglo anterior, en los cuales veíanse navios sobre un mar morado, con banderas más grandes que el casco, embozados de gruesas pantorrillas blancas con sombrero de picos y huertanas con cestos de frutas, todo en colores tostados y chillones.