Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra sencilla

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra sencilla en el contexto de una oración.

Término sencilla: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "sencilla" aquí tienes una selección de 42 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra sencilla para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Muy sencilla.
  • Va muy sencilla.
  • Y es cosa muy sencilla.
  • Una manera muy sencilla.
  • Una sencilla secularización.
  • ¡Qué sencilla, pero qué hermosa!
  • Perdía una sencilla y acertaba doce maliciosas.
  • ¡Cuidado que no ocurrírsele una cosa tan sencilla.
  • La vida de aquella gente era muy sencilla y muy pobre.
  • Usted, Pepita, es sencilla y natural espontáneamente.
  • Hace cuarenta años la vida en Urbia era pacífica y sencilla.
  • La biografía mercantil de este hombre es tan curiosa como sencilla.
  • Andrés se hubiera casado con cualquiera, con una muchacha sencilla.
  • Y para educarnos le bastó la trasparencia de su vida, tan sencilla, tan clara.
  • La cosa era bien clara, la religión no podía ser más sencilla, más evidente.
  • Sesenta me dieron los de hoy y llevaron unos azotes de amigo, con penca sencilla.
  • En la cosa más sencilla e inocente encontraba motivo para una reflexión lúgubre.
  • Contenía una sortija de oro muy sencilla, y una cartulina figurando tarjeta, que decía.
  • Pero en vano pugnó la sencilla labradora por abrir desmesuradamente sus flojos párpados.
  • Más enternecida estaba la Regenta, que seguía en su libro la sencilla y sublime narración.
  • La casa era pequeña, de dos pisos, sencilla, casi mezquina, sin requilorios arquitectónicos.
  • Aquella delicada criatura, tan sencilla, tan ingenua, murió en mis brazos después de lenta agonía.
  • ¡La Regenta! ¡La Regenta! ¡Quién lo diría! ¡Pobre Magistral! ¡Y qué hermosa! ¡Pero qué sencilla!
  • Aquel garrote, la sencilla americana y el hongo flexible de anchas alas eran la garantía de su popularidad en las aldeas.
  • Había allí una narración tan sencilla, tan ingenua de la vida hospitalesca, contada con tanta gracia, que le dejó emocionado.
  • Pero la mayor parte fueron echados al mar sin ningún atavío y sin bala a los pies, por la sencilla razón de que no había para todos.
  • Y el zapato era de esmerada labor y piel muy fina y lucía hebilla de plata, sencilla pero elegante, que decía muy bien sobre el color de la media.
  • Esta idea de la utilidad, que al principio parece sencilla, inofensiva, puede llegar a legitimar las mayores enormidades, a entronizar todos los prejuicios.
  • Entró la pecadora en la sala, que hacía también las veces de comedor, a poner la mesa, operación en extremo sencilla y que quedaba hecha en cinco minutos.
  • Tal ascendiente tenía la señora de Santa Cruz sobre aquella alma sencilla y con fe tan ciega la respetaba y obedecía él, que si Barbarita le hubiera dicho.
  • Era la justicia patriarcal y sencilla del buen rey de las leyendas saliendo por las mañanas á la puerta del palacio para resolver las quejas de sus súbditos.
  • Todo era dicha y tranquilidad en casa de doña Manuela, y el contento de la familia repercutía en Las Tres Rosas, donde la sencilla Teresa considerábase feliz.
  • Esta arenga, tan elocuente como sencilla, que hermanaba el cumplimiento del deber militar con la idea religiosa, causó entusiasmo en toda la dotación del Nepomuceno.
  • Aquí se ha resuelto el problema sencilla y pacíficamente, gracias al temple democrático de los españoles y a la escasa vehemencia de las preocupaciones nobiliarias.
  • Porque no tenía duda de que Juan andaba algo distraído, y esto no lo podían notar sus padres por la sencilla razón de que no le veían nunca tan cerca como su mujer.
  • En aquella idea estampaba con sencilla fórmula el perfil más hermoso y quizás menos humano de su carácter, para dejar tras sí una impresión clara y enérgica de él.
  • El domicilio del hablador era un misterio para todo el mundo, pues nadie había ido nunca a verle, por la sencilla razón de que Don Plácido no estaba en su casa sino cuando dormía.
  • ¡Apenas llevo rezado desde ayer! De tan sencilla confesión tomó pie el médico para contar mil graciosas historietas, donde se mezclaban donosamente la devoción y la obstetricia y desempeñaba San Ramón papel muy principal.
  • Ya había completado la hija de Arnaiz su educación (que era harto sencilla en aquellos tiempos y consistía en leer sin acento, escribir sin ortografía, contar haciendo trompetitas con la boca, y bordar con punto de marca el dechado), cuando perdió a su padre.
  • Además, sin que él quisiera pensar en ello, le halagaba la esperanza de encontrar a menudo en la catedral, en las Conferencias de San Vicente, en el Catecismo, a su amiga, que allí le vería triunfante luciendo su talento, su ciencia y su elegancia natural y sencilla.
  • En el rostro del seductor, en sus ademanes, en las sonrisas, en la voz, se reflejaban, por virtud del recuerdo, la bondad suave, el aire bonachón y entrañable, la franqueza sencilla, noble, familiar, la habilidad casera, todas las artes y cualidades que hacían vencer a Mesía en lides tales.
  • Hablaba, siempre que podía, al oído del interlocutor, guiñaba los ojos alternativamente, gustaba de frases de segunda y hasta tercera intención, como cubiletes de prestidigitador, y era un hipócrita que fingía ciertos descuidos en las formas del culto externo, para que su piedad pareciese espontánea y sencilla.