Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra sentaba

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra sentaba en el contexto de una oración.

Término sentaba: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "sentaba" aquí tienes una selección de 42 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra sentaba para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Allí se sentaba ella.
  • ¡Le sentaba tan mal la carne.
  • Pero no se sentaba casi nunca.
  • Se sentaba en un banco y meditaba.
  • Allá se sentaba hasta que se hacía de noche.
  • Les dije que hoy no se sentaba el señor Magistral.
  • Nunca se sentaba a comer sin rezar antes el Benedicite.
  • Díjome que por qué no me quitaba el manteo y me sentaba.
  • Allí, en la obscuridad y a la fresca, se sentaba y hablaba.
  • Se sentaba en los bancos, entablaba conversación con la gente.
  • El espectro venía y se sentaba con ella y con ella se levantaba.
  • La tengo dijo el salvaje mirando al cofre sobre el que se sentaba Rafaela.
  • Nuevas sin duda, pues no sabían que aquella tarde no se sentaba don Fermín.
  • A Manolita le sentaba a maravilla el uniforme de coronel, por su tipo hombruno.
  • En cambio, Don Basilio Andrés de la Caña, que era vulgo, se sentaba siempre en el diván.
  • Pero de pronto vieron que la Dura volvía y se sentaba de nuevo sobre el montón de mantillo.
  • Rubín se sentaba y se levantaba, dando botes en el asiento, como un jinete que monta a la inglesa.
  • Por las tardes, después de las horas de bochorno, se sentaba en el patio a hablar con la gente de casa.
  • Cuando pasaba la fuerza del día, Andrés salía al patio y se sentaba a la sombra del emparrado a leer.
  • Su paso era difícil, lento y pesado, y cuando se sentaba, no había medio de que se levantara sin ayuda.
  • Casi nunca se sentaba, y hasta llegó a fastidiarle el registro de medicinas y demás pormenores íntimos.
  • En el salón sentaba mal lo capitoné, según su dogma, pero la Marquesa se reía de estas imposiciones oficiales.
  • Se había cansado pronto de hacer el galán y paulatinamente había pasado al papel de barba que le sentaba mejor.
  • Aparentó indignarse en el primer momento, pero al fin dijo, con aquel tono de inmensa bondad que tan bien le sentaba.
  • Dirigía el paso gravemente hacia las mesas de la derecha y se sentaba siempre en el propio sitio con matemática exactitud.
  • Y luego se sentaba la tía Tula junto a la cama de la enferma y se estaba allí, y ésta no hacía sino mirarle en silencio.
  • Hay que dar a la juventud lo suyo, y ella ¡ay! recordaba enternecida cuando el doctor Pajares era estudiante y se sentaba a su lado en la mesa.
  • Visitación se confesaba cada dos o tres meses, no conocía a punto fijo los días fastos y nefastos, ignoraba cuándo se sentaba el Provisor y cuándo no.
  • Estupiñá abría todas las mañanas, barría y regaba la acera, se ponía los manguitos verdes y se sentaba detrás del mostrador a leer el Diario de Avisos.
  • Muchas veces, Andrés se sentaba en la calle Ancha en el escalón de una puerta y miraba las dos filas de luces eléctricas que brillaban en la atmósfera turbia.
  • Se enteró bien de las tardes que se sentaba en el confesonario, y se daba una vuelta por allí, mirando por entre las rejas con disimulo para ver si estaba la otra.
  • Era el cómico alto, rubio aquella noche flexible, elegante y suelto, lucía buena pierna, y le sentaba de perlas el traje fantástico, con pretensiones de arqueológico, que ceñía su figura esbelta.
  • Y para que no se le antojase volar más en toda la tarde, se presentó en el parque Visitación Olías de Cuervo, a quien el verano sentaba bien, y dejaba lucir trajes de percal fantásticos y baratos.
  • Pero él echaba la culpa de todo a la maldita ambición, que la sumía en los enredos y trampas, donde dejaba a jirones poco a poco, por sostener el boato de familia, aquella altivez que tan bien le sentaba.
  • Afortunadamente, el viejecillo antipático no se sentaba a la mesa y en cambio estaban un legitimista francés, el conde de Haussonville, de la legación extranjera, y un joven comandante carlista llamado Iceta.
  • Abultaban su volumen una docena de zagalejos bajo la rameada falda, y cuando se sentaba abría las piernas de tal modo, que, combándose las ropas, formábase entre sus muslos de yegua rolliza un abismo insondable.
  • Pero el segundo no se sentaba nunca en el diván, porque le daba calor la pana, sino en una de las sillas de fuera, tomando café en un ángulo de la mesa y volviendo la espalda a los individuos de la mesa inmediata.
  • Su posición junto a tan noble familia era entre amistad y servidumbre, pues si Barbarita le sentaba a su mesa muchos días, los más del año empleábale en recados y comisiones que él sabía desempeñar con exactitud suma.
  • Yo necesitaba estar solo para saborear mi felicidad, y en vez de ir al casino o a mi casa, me marchaba al Rompeolas, me sentaba en el pretil con las piernas para afuera y miraba el mar a la luz de la luna o a la luz de las estrellas, retorciéndose en torbellinos furiosos.
  • Pasando con desdén por junto a los espiritistas, se sentaba en el círculo de los empleados, oyendo más bien que hablando, y permitiéndose hacer tal cual observación con voz de ultratumba, que salía de su garganta como un eco de las frías cavernas de una pirámide egipcia.
  • Teresa abrazó á su hija, que, olvidando el peligro, estremecíase de vergüenza al verse en camisa en medio de la huerta, y se sentaba en un ribazo, apelotonándose con la preocupación del pudor, apoyando la barba en las rodillas y tirando del blanco lienzo para que le cubriera los pies.
  • En el Casino se sentaba a su lado, tenía la paciencia de verle jugar al dominó o al ajedrez, y terminada la partida le cogía del brazo, y, como solía llover, paseaban por el salón largo, el de baile, obscuro, triste, resonante bajo las pisadas de las cinco o seis parejas que lo medían de arriba abajo a grandes pasos, que tenían por el furor de los tacones, algo de protesta contra el mal tiempo.