Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "sentí" aquí tienes una selección de 35 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra sentí para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Me sentí mal.
- Y sentí aquel terror.
- Sentí una gran alegría.
- Cuando sentí a mi espalda.
- Cuando entré te sentí toser.
- Sentí cierta pena de verle sano y salvo.
- Pero yo sentí pasos, yo sentí cuchicheos.
- ¡Vaya un escándalo! Lo sentí mucho por ti.
- Cuando pisé Cádiz, sentí un verdadero placer.
- En cuanto el lotero me lo entregó, sentí la corazonada.
- Pero ¡cosa singular!, despierto, sentí también cañonazos.
- Dios sabe lo que sentí el dejar tantos amigos y apasionados, que eran sin número.
- Sentí verlo, porque después, durante mucho tiempo, se me venía su imagen a la memoria.
- Cuando comenzó a amanecer sentí que mi corazón se aligeraba, y mi pecho respiró con desahogo.
- Un violento golpe de mar sacudió la proa del navío, y sentí el azote del agua sobre mi espalda.
- Yo estaba absorto en la contemplación de tanta maravilla, cuando sentí un fuerte golpe en la nuca.
- Apenas me enteré de todo sentí ganas de irme a la cama, donde todavía estaba Antonio, para arañarle.
- Sentí el espantoso rumor de la refriega, y gritos que anunciaban una gran actividad en la tripulación.
- Miré a los marineros, que con gran algazara se ocupaban en aquella faena, y por un instante me sentí cobarde.
- Hallábame ocupado en poner a Don Alonso una venda en el brazo, cuando sentí que apoyaban una mano en mi hombro.
- Intenté respirar, la boca se me llenó de sangre y sentí el ruido del aire al entrar por el agujero de la herida.
- Nos dieron las pistolas, disparamos, y al mismo tiempo que oí el fogonazo sentí un golpe que me derribó al suelo.
- Puse lo menos cien papeletas, y después sentí en mí una sed muy rara, sed espiritual que no se aplaca en fuentes de agua.
- Sentí fuertes pasos en las galerías altas, y aún no había tenido tiempo de decir una palabra, cuando me abrazaron estrechamente.
- Mirando nuestras banderas rojas y amarillas, los colores combinados que mejor representan al fuego, sentí que mi pecho se ensanchaba.
- Tanta lástima haya Dios de mí como yo había dél, porque sentí lo que sentía, y muchas veces había por ello pasado y pasaba cada día.
- Sentí que les había dado mi libertad algún seguro de algo de la tienda, y yo, como quien no aventuraba a perder nada, ofrecílas lo que quisiesen.
- Ahora mismo, no hace mucho, cuando vi a ese diablo de hombre cometiendo una nueva infamia, sentí otra vez la debilidad de espíritu que creía vencida.
- Y como le sentí de qué pie coxqueaba, dime priesa, porque le vi en disposición, si acababa antes que yo, se comediría a ayudarme a lo que me quedase.
- Me sentí despertar, y vi a mi amo arrojado sobre uno de los sofás de la cámara, con la cabeza oculta entre las manos en ademán de desesperación y sin cuidarse de su herida.
- No puedo negar que sentí mucho la nueva afrenta, pero holguéme en parte (tanto pueden los vicios en los padres, que consuela de sus desgracias, por grandes que sean, a los hijos).
- Sentí un frío intensísimo, y sólo este accidente me dio a conocer la propia existencia, pues ningún recuerdo de lo pasado conservaba mi mente, ni podía hacerme cargo de mi nueva situación.
- El considerarme, no ya espectador, sino actor decidido en tan grandiosa tragedia, disipó por un instante el miedo, y me sentí con grandes bríos, al menos con la firme resolución de aparentarlos.
- Yo mismo me sentí transportado, y cuando mi nublado espíritu se aclaró un poco, me vi en una lancha, recostado sobre las rodillas de mi amo, el cual tenía mi cabeza entre sus manos con paternal cariño.
- Pues estando una noche desvelado en este pensamiento, pensando como me podría valer y aprovecharme del arcaz, sentí que mi amo dormía, porque lo mostraba con roncar y en unos resoplidos grandes que daba cuando estaba durmiendo.