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Ejemplos de oraciones con la palabra sentó

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra sentó en el contexto de una oración.

Término sentó: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "sentó" aquí tienes una selección de 94 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra sentó para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Obdulia le sentó a su lado.
  • Andrés se sentó en su sitio.
  • El patrón se sentó a la popa.
  • Se sentó en un banco de piedra.
  • Se sentó, escribió dos pliegos.
  • Se sentó en una de las mecedoras.
  • Don Fermín se sentó en un sofá.
  • En su despacho se sentó un momento.
  • Le dijo Rubín, apenas ella se sentó.
  • Se sentó Andrés cerca de la muchacha.
  • No bien se lo dijeron, cuando se sentó.
  • Saltó al suelo y se sentó en el banco.
  • El Magistral se sentó dentro de la cabaña.
  • Manolo el Chafandín se sentó, algo escamado.
  • Don Robustiano se sentó, y prosiguió diciendo.
  • Entró en el cenador y se sentó en una mecedora.
  • Ana se sentó sobre una piedra cerca del cauce seco.
  • No tuvo valor para marcharse, y se sentó en el sofá.
  • La muchacha se sentó y yo comencé el interrogatorio.
  • La samaritana se sentó en un sillar y se quitó la bota.
  • El Magistral encogió los hombros y se sentó en el lecho.
  • El Magistral no se sentó en el sillón de la presidencia.
  • De Pas se sentó en la butaca al lado de aquella tela floja.
  • Ana se sentó a su lado, al verle dejarse caer en una butaca.
  • Andrés se sentó en la cama atónito, asombrado de sí mismo.
  • Martín se sentó a la mesa y escribió con lápiz en un papel.
  • Bermúdez, en cuanto se sintió solo, se sentó sobre la yerba.
  • Ana se sentó en el sofá, el Magistral a su lado en un sillón.
  • Quintanar se sentó sobre una peña que dejaba descubierta el prado.
  • Abrazole Don Alonso con mucho cariño, y él se sentó a nuestro lado.
  • Y cansada de estar en pie, se sentó en el más alto escalón del tramo.
  • Maximiliano se sentó a la mesa sin decir nada, muy grave y algo azorado.
  • Tu padre, el tío Sentó, tendrá un disgusto si faltas a la obligasión.
  • Se sentó al lado del enfermo y por primera vez vio lo que tenía delante.
  • Dicho esto se sentó cerca de la ballenera a charlar con el doctor Cornelius.
  • Maxi se sentó en la mesilla en que tenía algunos libros y recado de escribir.
  • Después de decir esto y estrecharme la mano, el holandés se sentó a mi mesa.
  • Se fue pian pianino, y se sentó en la puerta, en un guardacantón que hay allí.
  • A la derecha de doña Rufina se sentó Ripamilán y a su izquierda, el Magistral.
  • Se sentó Ipintza, el Loco, a la mesa y le dió el posadero las sobras de la cena.
  • Diciendo esto se sentó en la silla, y quitándose el sombrero lo puso sobre la cama.
  • Doña Paula se sentó junto a la mesa, de lado, como los cómicos malos en el teatro.
  • Se sentó en la cama, para dejar a Guillermina la única silla que en la alcoba había.
  • Ana se sentó sobre las raíces descubiertas de un castaño que daba sombra a la fuente.
  • Fortunata tomó su costura y se le sentó al lado, esperando a ver en qué paraba aquello.
  • Se sentó a su lado, eso sí, y al poco rato hablaban aislados de la conversación general.
  • Fortunata se sentó a su lado, dejando la mesa a medio poner y la comida a punto de quemarse.
  • ¡Qué dicha, siempre solitos! Juan se sentó junto a la ventana y Jacinta sobre sus rodillas.
  • Él se sentó en el sofá, dejó el sombrero a un lado y se limpió la frente con el pañuelo.
  • Guillermina, movida de gran curiosidad, se sentó, y tomándole una mano, le dijo en voz queda.
  • Andrés saludó a la madre, que le recibió secamente, y se sentó en una silla lejos de Lulú.
  • Se sentó de soslayo en una silla para dar a entender al cura que estaba allí como en su casa.
  • Inconscientemente se sentó en el brocal de la fuente y estuvo mirando los espumarajos del agua.
  • Don Pedro tomó en brazos a su esposa y la sentó en la albarda, arreglándole la ropa con esmero.
  • Mauricia salió al corredor, y atravesándolo todo, se sentó en el primer peldaño de la escalera.
  • Don Víctor se sentó sobre la cama y depositó un beso paternal en la frente de su señora esposa.
  • Juanito la sentó sobre sus rodillas y empezó a saltarla como a los niños cuando se les hace el caballo.
  • Fué poco á poco retrocediendo hasta llegar al camino y se sentó en un ribazo con la escopeta á sus pies.
  • ¡eres un loco! Se sentó fatigada y con el pañuelo que traía a la cabeza improvisó una banda para las sienes.
  • Se sentó en la cama, entreviendo, a pesar de lo ofuscado que su espíritu estaba, las dificultades de la empresa.
  • Ana se sentó al lado de la marquesa de Vegallana, única persona que le era simpática entre todas las del corro.
  • Cayose más bien que se sentó en una silla, y su mujer y Patricia acudieron a él creyendo que le daba algún accidente.
  • Ballester mandó a la criada que quitara la luz, que acaloraba mucho la alcoba, y se sentó donde antes había estado Maxi.
  • Se dirigió a la catedral y se sentó sobre la tarima que había en medio del crucero, desde el coro a la capilla del Altar mayor.
  • ¡Qué alegre está el tiempo! Es que ha llegado el marqués, y desde que se sentó en la mesa empezaron Aparisi y él a tirotearse.
  • El muchacho se sentó en la silla que junto a la cama estaba, y apoyando el codo en esta, aguantó el achuchón, sin mirar a su juez.
  • Izquierdo les ofreció las dos sillas que en la estancia había, y él se sentó sobre un baúl, poniendo al Pituso sobre sus rodillas.
  • Andrés avanzó por la calle, pasó por delante de la garita de consumos, iluminada, dejó la maleta en el suelo y se sentó encima a esperar.
  • Pasó Rubín a la salita, y dejando su capa, se sentó en un sillón de hule cuyos muelles asesinaban la parte del cuerpo que sobre ellos caía.
  • Visita se sentó al piano y tocó la polka de Salacia, un baile fantástico de gran espectáculo que se representaba aquellas noches en Vetusta.
  • Pidió luz para el despacho, se sentó a su mesa, y separando libros y papeles, dejó encima del pupitre un envoltorio que tenía debajo del brazo.
  • Jacinta le sentó sobre sus rodillas y trató de ahogar su desconsuelo, estimulando en su alma la piedad y el cariño que el desvalido niño le inspiraba.
  • Completamente aturdido, cual si le hubieran descargado una maza sobre el cuello, Izquierdo se sentó sobre la cesta, y esparció sus miradas por el suelo.
  • Se la puso, envolviéndose la cabeza, echando miradas a un espejo de marco negro que sobre la cómoda estaba, y después se sentó en una silla a hacer tiempo.
  • III Doña Lupe la de los Pavos i Maximiliano no se sentó, doña Lupe sí, y en el centro del sofá debajo del retrato, como para dar más austeridad al juicio.
  • Fortunata estaba en pie, delante de él, y luego se sentó en una banqueta, fijando los ojos en su amante, como en expectativa de algo muy grave que de él esperaba oír.
  • Dos horas después volvió á salir, y se sentó en el banco de piedra, entre el grupo de los parroquianos, para oír otra vez al maestro mientras llegaba la hora del mercado.
  • Sus cejas se fruncieron, y arrancándole a Julián el chiquillo, con brusco movimiento le sentó en sus rodillas, palpándole las manos, a ver si las tenía mordidas o lastimadas.
  • Cuando Ana Ozores se sentó en el palco de Vegallana, en el sitio de preferencia, que la Marquesa no quería ocupar nunca, en las plateas y principales hubo cuchicheos y movimiento.
  • El rapaz se sentó sin soltar a la nena, diciéndole mil chuscadas y zalamerías a fin de acallarla, abusando del diminutivo que tan cariñosa gracia adquiere en labios del aldeano.
  • Por último, recelando cansarla, la cogió en brazos, se sentó a la turca, y comenzó a mecerla y arrullarla blandamente, con tanta suavidad, precaución y ternura como pudiera su propia madre.
  • Una vez que le miró bien de lejos, Fortunata, sin hacer maldito caso de persona tan respetable como su tía política, volvió a la sala, que ya estaba medio a oscuras, y se sentó en una silla.
  • Doña Paula se sentó en el borde de una silla, apoyó los codos sobre la mesa, que era de las llamadas de ministro, y emprendió la difícil tarea de envolver un cigarro de papel, gordo como un dedo.
  • Como la silla en que doña Guillermina se sentó empezase a exhalar ciertos quejidos y a hacer desperezos, anunciando quizás que se iba a deshacer, Don José salió corriendo a traer una de la vecindad.
  • Lo cierto es que, apenas el primo se sentó a platicar con don Manuel, cada niña se escurrió bonitamente, ya a arreglar su tocado, ya a prevenir alojamiento al forastero y platos selectos para la mesa.
  • Él no se sentó, y después de aquel saludo tan campechano que le echó al usurero, se puso de espaldas al balcón con las manos en los bolsillos, mirando a todos como quien espera recibir felicitaciones.
  • Y como el aseo es el lujo del pobre, se sentó en un banco de piedra, esperando que le llegara el turno para limpiarse de unas barbas de dos semanas, punzantes y duras como púas, que ennegrecían su cara.
  • Llegó a su despacho el señor vicario general, y sin saludar a los que allí le esperaban, se sentó en un sillón de terciopelo carmesí detrás de una mesa de ministro cargada de papeles atados con balduque.
  • Para evitar que se la jugasen, don Eugenio, valiéndose del derecho de intervención, sentó en la mesa a un labriego de los más adictos suyos, con orden terminante de no separar la vista un minuto de la urna.
  • Cuando estuvo acabado, Allen se sentó varias veces en la parte de afuera de la pared agujereada por nosotros a tocar el acordeón, y con el dedo untado en alquitrán fué tapando las rendijas que podían verse.
  • Pero no habían pasado diez minutos cuando entró Don Evaristo, con su criado, que le sostenía por el brazo derecho, y Fortunata le condujo hasta la sala en una de cuyas butacas se sentó el anciano pesadamente.
  • Después de decirle que su enfermedad no había sido nada, la chulita se sentó junto a él, haciendo propósito de contarle la verdadera dolencia que sufría, que era puramente moral, y con los más graves caracteres.
  • Después se sentó en una mecedora junto a su tocador, en el gabinete, lejos del lecho por no caer en la tentación de acostarse, y leyó un cuarto de hora un libro devoto en que se trataba del sacramento de la penitencia en preguntas y respuestas.
  • Cansada de su inútil escrutinio y guardando las llaves, que formaban apretado racimo, digno del arsenal de una compañía de ladrones, doña Lupe se sentó a meditar, y poniéndose una mano sobre el pecho de algodón y acariciándoselo, se rascó con los dedos de la otra la frente, allí donde principia el cabello, como quien estimula la generación de una idea, y dijo.