Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "serenidad" aquí tienes una selección de 74 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra serenidad para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Con gran serenidad habló así.
- Tenía Martín serenidad y calma.
- Pero Juanito tuvo serenidad para mentir.
- ¿Crees tú en la serenidad del salvaje?
- La serenidad del cacique le sacó de tino.
- El me miró, algo asombrado de mi serenidad.
- Tengamos serenidad y no chocheemos hasta ver.
- Su voz sola era un consejo de serenidad amorosa.
- Usted se pasmará de la serenidad que nota en mí.
- Las dos cosas afirmó el otro con serenidad y energía.
- ¿Digerir, guerrear, cazar, con la serenidad de un salvaje?
- La serenidad del capitán no se desmintió en aquel instante.
- Por de pronto, serenidad, y concluye de peinarte, que es tarde.
- Pero hizo un esfuerzo por aparentar que no perdía su serenidad.
- Sonrió un momento Trabuco, pero recobrando la serenidad exclamó.
- La serenidad le salvó al capitán y quizá también nuestros informes.
- Recorrer con el pensamiento esos cráteres de la Luna y el mar de la Serenidad.
- La serenidad de toda su persona, semejante al caer de una tarde apacibilísima.
- Al levantarse Andrés al día siguiente, ya no tenía la serenidad de costumbre.
- Pero la fuerza del ataque había pasado, y pronto vendría la completa serenidad.
- Esta compañía tendría la misión de enseñar el valor, la serenidad, el reposo.
- Aquel estado de serenidad le daba una gran lucidez y mucho método en sus trabajos.
- Con gran serenidad, Juan Pablo, oficiando de maestro de filosofía, dijo lo siguiente.
- Suéltese usted, y cuando salude a las visitas, hágalo con serenidad y sin atropellarse.
- La energía y serenidad de su carácter querían salir a flote en tan deshecha tempestad.
- Ello es que yo he dormido, amigo Ballester dijo Rubín con relativa serenidad levantándose.
- La de Santa Cruz recobró la serenidad, y entrando en la sala, volvió a ponerse en el sofá.
- Otras, suspensa la mano sobre el bastidor, miraban a las monjas y se pasmaban de su serenidad.
- ¡Qué risita, qué serenidad, y qué contestación tan admirable! Me dejó pegado a la pared.
- Entre tanto, Churruca, que era nuestro pensamiento, dirigía la acción con serenidad asombrosa.
- El uno, la serenidad y la inteligencia del montañés, el otro, el furor y el brío del ribereño.
- En aquella aldea se encontraba admirablemente, con una serenidad y una alegría desconocidas para él.
- Y recobrando su serenidad, revolvió en la mesa y cogió El Imparcial que, en efecto, traía la noticia.
- Era uno de esos odios profundos, que llegan a dar serenidad al que lo siente, un desprecio épico y altivo.
- El cielo se ensanchaba y se elevaba por virtud de la serenidad y transparencia casi boreales de la atmósfera.
- Pero alguna vez tenemos que dejar de ser niños, alguna vez tenemos que mirar a nuestro alrededor con serenidad.
- Yo, realmente repuso Maximiliano con serenidad, que más le asombró a él mismo que a doña Lupe, no me he sofocado.
- Zalacaín y el vasco francés, dueños de la situación, guardaban una serenidad completa, corrían elásticamente y reían.
- Sentíase atada y sin libertad, y esto la ponía fuera de sí, destruyendo aquella serenidad soberana que normalmente tenía.
- Había quedado blanca, como si fuera de mármol, con un aspecto de serenidad y de indiferencia, que a Andrés le sorprendió.
- Pimentó, acostumbrado á que le temblase toda la huerta, se mostraba cada vez más desconcertado por la serenidad de Batiste.
- El motivo de haber dicho esto la chiquilla con relativo juicio y serenidad, fue que se oyeron los pasos de doña Lupe, y su voz temerosa.
- Zalacaín se fiaba en su serenidad, en su buena vista y en la fuerza de su brazo, que le permitía coger la pelota y lanzarla a lo lejos.
- Aquel hombre siniestro se encontró sorprendido ante la presencia y la serenidad de Zalacaín y de Bautista, y sin mirarles les preguntó.
- Bajarlo, hijas, bajarlo dijo desde el patio la Superiora, mirando hacia arriba y ya recobrada la serenidad con que daba siempre sus órdenes.
- Pero nunca la playa de las Ánimas da una impresión de serenidad, de belleza, como en otoño, después de pasar las tormentas equinocciales.
- Había perdido su serenidad de ebrio inquebrantable, y al levantarse, tambaleando, tuvo que hacer un esfuerzo para sostenerse sobre sus piernas.
- Después de lo que pasó en Noviembre del año pasado prosiguió la viuda con serenidad que espantaba, después de tu enmienda verdadera o falsa.
- Con ella pude llegar a considerarte mujer extraña, madre de hijos que yo no podía tener, y con ella me he revestido de serenidad y conformidad.
- Y la joven se expresaba con serenidad, con frescura, como si se tratase de la honra de otra y aquel Roberto fuese un infeliz a quien calumniaban.
- Serenidad para no dejarse engañar por la astuta gitanería que pasaba ante él con sus bestias, descendiendo luego por una rampa al cauce del río.
- Después tomó parte en la conversación, expresándose con tanta serenidad y con juicios tan acertados, que se maravillaban de oírle todos los presentes.
- Ballester no se saciaba de contemplarla, observando la serenidad de aquellas facciones que la muerte tenía ya por suyas, pero que no había devorado aún.
- Las carcajadas atronaban el café, y Rubín se acercó al grupo principal, diciendo con la mayor serenidad del mundo y en tono de benevolencia y compasión.
- ¡Cuántas veces sentía tentaciones de quemar aquellas cartas, no llevándolas a su destino! Pero por mi suerte, tuve serenidad para dominar tan feo propósito.
- Y hablaba de la muerte con la serenidad de una vejez tranquila y honrada, bromeando, riéndose y dejando escapar agudos chillidos por entre sus encías desdentadas.
- Conservar la serenidad mientras las granadas caen, estallando a pocos pasos, y caracolear en el caballo delante de la partida, marchando todos al compás del tambor.
- Expresábase él con admirable serenidad y con fácil y aun ingeniosa palabra, sin atropellarse ni vacilar un instante, las facciones reposadas, todo cortesía y aplomo.
- Iriartea y Cisneros recibieron aquella noticia con calma y serenidad, demostrando que no hallaban gran diferencia entre morir en la casa propia o ser prisioneros en la extraña.
- ¡Dichosos los que se consuelan así! ¡Dichosos mil veces, amigo mío! exclamó Rubín con entusiasmo, los que han llegado, como yo, a este grado de serenidad en el pensamiento.
- ¡Ah!, recordando yo después la serenidad y estoicismo de Don Francisco Javier Uriarte, he podido comprender todo lo que nos cuentan de los heroicos capitanes de la antigüedad.
- No se cansaba de admirarla, de devorarla con los ojos, de considerar sus pupilas líquidas y misteriosas, como anegadas en leche, en cuyo fondo parecía reposar la serenidad misma.
- Aquella mirada desmayada y vidriosa, fija con expresión agradecida en el grupo de mujeres, acabó con la falsa serenidad de éstas, y estallaron los sollozos y las exclamaciones de desconsuelo.
- Batiste sonreía irónicamente mientras hablaba Pimentó, y éste, al fin, pareció confundido por la serenidad del intruso, anonadado al encontrar un hombre que no sentía miedo en su presencia.
- La previsión, la serenidad, la inquebrantable firmeza, caracteres propios de las organizaciones destinadas al mando de grandes ejércitos, no las tuvieron sino Don Cosme Damián Churruca y Don Dionisio Alcalá Galiano.
- Iba perdiendo la serenidad de su carácter, y se lamentaba de que a un hombre tan grave y bien equilibrado como él le trastornase tanto un mero capricho, una tenacidad del ánimo, desazón de la curiosidad no satisfecha.
- Mi compañero suspira, levanta los ojos al cielo, se pasa la mano por la ancha frente como para disipar una pesadilla terrible, cruza los brazos en las largas esperas de plato a plato como pidiendo a sí mismo serenidad y calma.
- Toda esta serenidad, toda esta placidez se cambia en agitación y en violencia cerca de la costa, junto al acantilado del Izarra, con sus lajas pizarrosas, negras, hendidas, y sus rocas diseminadas como monstruos marinos entre las aguas.
- ¡Mi Antonio, un hombre tan serio, con esa mala piel! ¡Ay, doña Manuela de mi alma, yo creo que me va a dar algo! Y la pobre mujer, no pudiendo resistir más, cubríase con el abanico los lacrimosos ojos, mientras doña Manuela le recomendaba la serenidad.
- Yo, puesto en el lugar donde creía estorbar menos, no cesaba de contemplar al comandante, que mandaba desde el alcázar con serenidad heroica, y me admiraba de ver a mi amo con menos calma, pero con más entusiasmo, alentando a oficiales y marineros con su ronca vocecilla.
- Y se puso a trabajar en las operaciones aritméticas con tanta serenidad, y un temple tan equilibrado, que doña Lupe salió de la estancia haciéndose cruces y diciendo que si lo que acababa de oír se lo hubieran contado los cuatro Evangelistas, no les habría dado crédito.
- El estertor fatigoso, la inmovilidad del enfermo, las sombras cadavéricas que se extendían sobre el rostro, marcando sus huecos con triste negrura y haciendo destacar fúnebremente el perfil de la nariz, acabaron con la serenidad del pobre viejo, arrancándole un grito que parecía salirle del alma.
- Tembló el aire y el delantero cerró los ojos, mientras Celedonio hacía alarde de su imperturbable serenidad oyendo, como si estuviera a dos leguas, las campanadas graves, poderosas, que el viento arrebataba de la torre para llevar sus vibraciones por encima de Vetusta a la sierra vecina y a los extensos campos, que brillaban a lo lejos, verdes todos, con cien matices.
- Aparte de la manía de referir en las sobremesas y entre amigos de confianza mil anécdotas, no contrarias al pudor, pero sí a la serenidad del estómago de los oyentes, era don Manuel persona cortés y de buenas formas para presidir, verbigracia, un duelo, asistir a una junta en la Sociedad Económica de Amigos del País, llevar el estandarte en una procesión, ser llamado al despacho de un gobernador en consulta.