Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra seriamente

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra seriamente en el contexto de una oración.

Término seriamente: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "seriamente" aquí tienes una selección de 17 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra seriamente para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Todo seriamente.
  • Hablamos muy seriamente largo rato.
  • , pensó seriamente Ana, que no era supersticiosa.
  • Se acostó decidido a consultar seriamente lo de su mujer.
  • Estas moscas fastidiosas contestó el campesino seriamente.
  • Pensó seriamente en llevar a su infeliz sobrino a un manicomio.
  • Eso no se puede decir aunque se sepa contestaba seriamente Yurrumendi.
  • Ramoncita pensaba seriamente en que debía llamarse a la Guardia Civil.
  • Sesenta dijo ella seriamente con la reserva mental de que se quedaba algo corta.
  • Uno hubo (después llegó a cardenal), que pensó seriamente en excomulgar a don Pompeyo.
  • Convinieron, hasta los más prudentes, en que era preciso fundar seriamente aquella sociedad propuesta por Foja.
  • Algo le tranquilizaba la idea de que le tostasen con símbolos en el caso desesperado de no salvarse, como deseaba seriamente.
  • Pero los tres pensaron seriamente en que había que socorrer al pobre enfermo, y los tres se encaminaron a su casa, cada uno por distinto camino.
  • Algunos, creyendo sin duda que lo que allí se trataba más era broma que otra cosa, se fueron al salón a hablar seriamente de política y negocios.
  • Finge que se alborota por defender su honor que, en resumidas cuentas, aquí nadie se atreve a amenazar seriamente, y lo que en rigor la irrita, es mi frialdad.
  • Como el pobre Don León Pintado tenía que vivir de aquello, lo oía seriamente, y hacía que tomaba muy en consideración aquellos pecados tan superfirolíticos que no había cristiano que los comprendiera.
  • Sus hermanas le oían cantar paseando por las habitaciones, y ¡caso raro! él, tan despreocupado en materias de adorno, enfadóse dos veces porque le planchaban mal las camisas, y pidió seriamente a la mamá que le comprase una corbata, pues la que llevaba era un asco, de deshilachada y mugrienta.