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Ejemplos de oraciones con la palabra servía

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra servía en el contexto de una oración.

Término servía: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "servía" aquí tienes una selección de 97 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra servía para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Aquel libro no servía para tanto.
  • Una misma cartilla servía á todos.
  • Hasta el mozo que le servía, dábale este apodo.
  • Que le servía de trotaconventos, digámoslo así.
  • Luego, mientras nos servía la cena, nos preguntó.
  • Por ahora a quien servía con lealtad era a Mesía.
  • Él no servía para ver morir a una persona querida.
  • Eso de los noviazgos sólo servía para disgustos y lloros.
  • Distinguieron los agujeros en el muro que servía de escalera.
  • Lulú volvía de la tienda y la Venancia les servía la comida.
  • Seria y solícita, la novia atendía y servía a todo el mundo.
  • Pichía, digno compinche de Tellagorri, le servía de contraste.
  • Mi amo, desde hace muchos años, no servía más que para rezar.
  • Y rezaba, rezaba porque el meditar ya no servía para nada bueno.
  • Todo lo que le daban de comer no le servía más que de aperitivo.
  • ¡Perfectamente! y en tanto se servía un buen plato de sopa de tortuga.
  • El pretendiente traía su uniforme de Marina, en cuyo honroso Cuerpo servía.
  • Si salía antes y después no le servía, podía echarla de casa por inútil.
  • Pero no tenía afición a la política y más servía de adorno que de otra cosa.
  • El gabinete de lectura, que también servía de biblioteca, era estrecho y no muy largo.
  • Al entrar en su casa, pidió más té, y mientras Tom se lo servía, le dijo en español.
  • Nos sustituímos llevando el fajo de tablas, que nos servía para nadar con menos fatiga.
  • Seguía con la mirada disimuladamente las idas y venidas de Petra, que servía a la mesa.
  • En el fondo, esta actitud suya servía para citar trozos de Marcial, de Juvenal, de Quevedo.
  • Platón descubrió al fin la ley de su sino, aquello para que exclusiva y solutamente servía.
  • Como ignoraba cuál era la que servía de abrigo a los adúlteros, resolvió vigilarlas todas.
  • El oficial accedió y pasó a los dos a un cuarto destartalado que servía para los oficiales.
  • La envidia de aquel pobre clérigo le servía para ver, como en un espejo, los propios méritos.
  • Un buen muchacho, que servía de criado al carnicero de Alboraya, cuyo rebaño cuidaba el anciano.
  • La tinta le servía a Perucho para meter en ella la mano toda y plantarla después sobre el silabario.
  • Barbacana servía mejor para preparar desde su habitación una emboscada, hurtando el cuerpo después.
  • El Chato, el clérigo que servía de esbirro a doña Paula, tenía el vicio de ir al teatro disfrazado.
  • Destinósele una habitación contigua a la alcoba de la señora, y que le servía a esta de guardarropa.
  • Trajeron la leche, y cuando Encarnación se la servía a su ama, esta vio que habían caído dos moscas.
  • Dieron orden de bajarme abajo y lo hicieron por una ventana que caía a una pieza que servía de cocina.
  • En siendo San Francisco es día de gala y se cuelga! Así entendía él que servía a las Instituciones.
  • De preguntar para qué servía esto y aquello y lo de más allá, y cuánto costaba y a cómo se vendía.
  • Y decretó que fuese encerrada en el cuarto que servía de prisión cuando alguna recogida se insubordinaba.
  • La santa se corrió en el cofre que le servía de asiento para aproximarse a la silla en que estaba la otra.
  • Es que Fortunata no servía para cortesana, y sus fingimientos eran tan torpes que daba lástima verla fingir.
  • Ya le pesaba de haber entregado su hija a la gazmoñería inglesa que, según él, no servía para la raza latina.
  • La blandura de sus ojos no servía para tales trances, y contestó mirando con chispas de que él no se dio cuenta.
  • Parecíale entonces la humanidad compuesto casual que servía de juguete a una divinidad oculta, burlona como un diablo.
  • ¿No decían que su vocación religiosa era falsa, que ella no servía para esposa de Jesús porque no le amaba bastante?
  • Torquemada les recomendó una que servía para todo y que guisaba muy bien, mujer de edad mediana, formal, limpia y sentada.
  • En los dobleces del cuerpo, las rodillas juntábanse a ratos con el pecho, y una de las manos servía de almohada a la nuca.
  • Teresina quedó a solas con su amo y mientras le servía agua dejando caer el chorro desde muy alto, suspiró discretamente.
  • Notaba el Magistral que su poder se tambaleaba, que el esfuerzo de tantos y tantos miserables servía para minarle el terreno.
  • Don Cayetano, incapaz de temer a nadie, le servía y le amaba porque, según él, era el único hombre superior de la catedral.
  • Santa Cruz la amparaba también, y ella se servía de su mendicidad para introducir en la morada de Rubín los mensajes de amor.
  • ¡Hablar del Don Juan Tenorio como si se tratase de un estreno! ¡Si el Don Juan de Zorrilla ya sólo servía para hacer parodias!
  • Cuando viniese por el estiércol ya subiría a ver a Amparito, y de paso, si no les servía de molestia, podían darle cualquier cosilla.
  • Para Visita era el tiempo siempre el mismo, no pensaba en él, y sólo le servía de tópico de conversación en las visitas de cumplido.
  • Pero en buena reciprocidad, todo lo que comprendía que le gustaba al muchacho o servía para su educación, lo hacía si estaba en su mano.
  • Y le parecía que el pecado de querer a un Mesía era ya poco menos que nada, sobre todo si servía para huir de los amores de un Magistral.
  • Aquellos martillazos, aquellos silbidos, aquellas nubecillas ligeras que cruzaban el cuadrado azul a que servía de marco el alero del tejado.
  • Le conocía, ¡cosa más rara!, en la manera de empujar, en la manera de rasguñar la fechadura en la manera de probar una llave que no servía.
  • La orla de álamos que se veía desde lejos servía como de muralla para hacer el lugar más escondido y darle sombra a la hora de ponerse el sol.
  • Y así luego (aunque señora le rogó por mí, movida de lo que yo la servía, no aprovechó), mandóme desatacar y azotándome, decía tras cada azote.
  • No supo contestar al cura y este declaró al aya que no servía la niña para el caso todavía, porque por ignorancia o por malicia, ocultaba sus pecadillos.
  • Y mientras el padre reconocía así su autoridad superior, la hija le servía diligente y humilde, con pegajosa dulzura de animal doméstico que implora caricias.
  • Era un agujero, sin duda hecho en otro tiempo por los soldados de la batería, para guarecerse de la lluvia, y que a nosotros nos servía para jugar a los Robinsones.
  • La bandera que les servía de ilustre mortaja parecía ponerles fuera de aquella esfera de responsabilidad, de mengua y desesperación en que todos nos encontrábamos.
  • Sobre una mesa de mármol brillaba entre humo espeso de tabaco, como una estrella detrás de niebla, la llama de una bujía que servía para dar lumbre a los cigarros.
  • Era el que servía ordinariamente al Marqués en sus excursiones por la provincia, para llevar y traer electores unas veces y otras para cazar acaso en terreno vedado.
  • Supo el mal, y tomóla y aderezó una melecina, y haciendo llamar una vieja de setenta años, tía suya, que le servía de enfermera, dijo que nos echase sendas gaitas.
  • La mañana venida, levantámonos, y comienza a limpiar y sacudir sus calzas y jubón y sayo y capa y yo que le servía de pelillo y vístese muy a su placer de espacio.
  • Probó el Marqués a encaramarse sobre una escalera de mano de pocos travesaños, que servía al jardinero para recortar la copa de los arbolillos y las columnas de boj.
  • Servía de Celestina para estas comunicaciones la tía de Fortunata, Segunda Izquierdo, que en Mayo último se le había presentado, miserable y llorosa, a que le diera una limosna.
  • De poco servía ya mi escaso auxilio, pues ni aun se trasladaban los heridos a la bodega, por ser muchos, y las piezas exigían el servicio de cuantos conservaban un poco de fuerza.
  • A veces me daban ganas de dar un puntapié a aquella gente, que después de todo no me servía para nada, y mandar a paseo a don Matías, a su mujer, a la niña y a todos sus amigos y amigas.
  • Me ha dicho el chico de Orgaz, que acabó la carrera de médico en San Carlos, que estos últimos años Obdulita servía en Madrid a su prima Tarsila Fandiño, la célebre querida del célebre.
  • Pero sin duda el actual abad de Ulloa consideraba artículo de lujo los enseres de tocador, pues no vio Julián por allí más que una palangana de hojalata, a la cual servía de palanganero el poyo.
  • Más que los dolores reumáticos molestaba al enfermo el no tener con quién hablar, pues la mujer que le servía, una tal doña Brígida, patrona o ama de llaves, era muy displicente y de pocas palabras.
  • Y ahora don Santos moría escandalosamente, moría como un perro, habría que enterrarle en aquel pozo inmundo, desamparado, que había detrás del cementerio y que servía para los enterramientos civiles.
  • Los dos carros con jaulas en donde iban las fieras los colocaron dejando entre ellos un espacio que servía de puerta al circo, y encima y a los lados pusieron los saltimbanquis tres carteles pintarrajeados.
  • Un buen muchacho, que servía de criado al carnicero de Alboraya, y de quien se burlaban las hilanderas al encontrarle en el camino, complaciéndose en ver cómo enrojecía, volviendo la cara, á la menor palabra.
  • Que a él le importaba un bledo la tienda, y se burlaba de aquel comercio a la antigua, que sólo servía para que los hombres de capacidad financiera se matasen trabajando como unos burros, para comer sopas a la vejez.
  • La crueldad de la vida en Alcolea, la explotación inicua de los miserables por los ricos, la falta de instinto social, nada de esto para él existía, y si existía tenía un carácter de cosa libresca, servía para decir.
  • Grande fue su terror cuando empezó a desfilar interminable serie de platos, los veintiséis tradicionales en la comida del patrón de Naya, no la más abundante que se servía en el arciprestazgo, pues Loiro se le aventajaba mucho.
  • Pero después he visto que es un grabado de la época, en el cual se ponía al pie una leyenda explicativa, y servía a los marinos vascos de ex voto para llevarlo a la iglesia de Begoña, a la Virgen de Guadalupe o a Nuestra Señora de Iciar.
  • Jugaba al escondite con los niños, les fabricaba pajaritas de papel, jugaba al dominó con la abuela, servía a la madre de devanadera, oía con paciencia y fingida atención las lucubraciones socialistas y humanitarias del padre, encantaba a todos.
  • En efecto, por los desgarrones y aberturas del sucio calzón de estopa del chico hacían irrupción sus fresquísimas y lozanas carnes, cuya morbidez no alcanzaba a encubrir el fango y suciedad que les servía de vestidura, a falta de otra más decorosa.
  • Como yo servía la mesa, pude oír la conversación, y entonces conocí mejor el carácter del viejo Malespina, quien si primero pasó a mis ojos como un embustero lleno de vanidad, después me pareció el más gracioso charlatán que he oído en mi vida.
  • El padre, siempre sentado en una silleta de esparto bajo el emparrado de la puerta, fumaba cigarro tras cigarro, impasible como un oriental, volviendo la espalda á su vivienda, cual si temiera ver el blanco catafalco que servía de altar al cadáver de su hijo.
  • Además, aquella mancha de desolación y miseria en medio de la vega servía para que los otros propietarios fuesen menos exigentes, y tomando ejemplo en el vecino no aumentaran los arrendamientos y se conformasen cuando los semestres tardaban en hacerse efectivos.
  • Sabel, por su parte, a medida que el banquete se prolongaba y el licor calentaba las cabezas, servía con familiaridad mayor, apoyándose en la mesa para reír algún chiste, de los que hacían bajar los ojos a Julián, bisoño en materia de sobremesas de cazadores.
  • Pero en aquel lance, parecíale ridículo volver sobre aquella idea verdadera o falsa del amor, porque en su buen instinto comprendía que toda aquella hojarasca de leyes divinas, principios, conciencia y demás, servía para ocultar el hueco que dejaba el amor fugitivo.
  • Quedaba la chica, una mocetona que, terminado el arreglo de la barraca, no servía para gran cosa, y gracias á la protección de los hijos de don Salvador, que se mostraban contentísimos con el nuevo arrendatario, acababa de conseguir que la admitiesen en una fábrica de sedas.
  • Para lo que servía Petra era para vigilar, para evitar que don Álvaro pudiera ser sorprendido al entrar o al salir, y para darse tales trazas que doña Ana creyese que ella, la doncella, no había estado durante toda la noche en circunstancias de poder notar la presencia del amante.
  • Para lo que servía aquel supersticioso respeto que inspiraba a Vetusta la virtud de la Regenta era, bien lo conocía él, para aguijonearle el deseo, para hacerle empeñarse más y más, para que fuese poco menos que verdad aquello del enamoramiento que le estaba contando a su amiguito.
  • ¿De qué le servía resistir en vela, luchar con valor y fuerza todo el día, llegar a creerse superior a la obsesión pecaminosa, casi a despreciar la tentación, si la flaca naturaleza a sus solas, abandonada del espíritu, se rendía a discreción, y era masa inerte en poder del enemigo?
  • Los únicos que mantenían la algazara de la fiesta eran los que, tostados y sudorosos, salían por las puertas del sol golpeándose amigablemente con las arrugadas botas y las vacías calabazas, dando a entender a gritos que el contenido de aquéllas se hallaba en lugar seguro y servía para algo.
  • Púseme de un cabo y él del otro y hecimos la negra cama, en la cual no había mucho que hacer, porque ella tenía sobre unos bancos un cañizo, sobre el cual estaba tendida la ropa que, por no estar muy continuada a lavarse, no parecía colchón, aunque servía dél, con harta menos lana que era menester.
  • La mamá era siempre para él un ídolo, un ser superior, y los hermanos, al verlos tan elegantes, le hacían recordar la época en que él, pequeño, pero avispado por el desvío maternal, les servía de niñera cuidadosa, llevándolos en sus brazos y sufriendo con sublime abnegación sus infantiles caprichos.
  • Cuantos géneros de seda se despachaban en la tienda procedían de la fábrica de don Manuel, y de esto resultaba una continua comunicación entre el establecimiento de don Eugenio y el caserón del barrio de las Escuelas Pías, relaciones en las que servía de intermediario Melchor Peña, como dependiente de confianza.
  • Cuando era preciso se calaba el chacó, martirizaba el pecho con el asfixiante correaje, y servía a la nación y a la libertad, yendo a pasar la noche en el Principal, donde comía melones en verano, se calentaba al brasero en invierno, en la santa y pacífica compañía de algunos otros comerciantes del Mercado, que, olvidándose de la marcialidad de su uniforme, pasaban las horas de la guardia hablando de las fábricas de Alcoy o del precio del azúcar y de la seda.