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Ejemplos de oraciones con la palabra servido

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra servido en el contexto de una oración.

Término servido: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "servido" aquí tienes una selección de 43 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra servido para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • De nada te ha servido caer.
  • ¿para qué había servido?
  • Había servido en muchas casas principales.
  • El criado anunció que el almuerzo estaba servido.
  • ¡Adiós, Pimentó! Bien servido te alejas del mundo.
  • Yo he servido en el cuarto montado, he visto de cerca la guerra.
  • El producto de tan mala venta había servido para pagar deudas antiguas.
  • Don Pedro Manuel de Jáuregui había servido en el Real Cuerpo de Alabarderos.
  • Pero cariñosa y fraternalmente amado por mi amo Don Alonso, con quien había servido.
  • Como el Señor se ha servido llevarme con Él, y ahora se me alcanza lo mala que he sido.
  • Decían ellos que presto podrían decir que habían servido a su Rey por mar y por tierra.
  • Nunca fuera caballero De damas tan bien servido Como fuera Lanzarote Cuando de su aldea vino.
  • Zaldumbide me contó que, estando en el servicio, parece que había servido en la marina danesa.
  • Entró el sietemesino muy tarde, cuando su tía estaba ya comiendo y se había servido el cocido.
  • Y las más veces son los pagamentos a largos plazos, y las más y las más ciertas, comido por servido.
  • No dejó ni rastro replicó la muchacha, enseñando a su ama la fuente en que había servido la merluza.
  • Quiza a alguno de los marineros que vive ahora en el viejo caserón le habrá servido para encender el fuego.
  • Todas las perrerías de él y los demás vecinos sólo habían servido para quitar la vida á un pobre chicuelo.
  • Ella era también como aquel cigarro, una cosa que no había servido para uno y que ya no podía servir para otro.
  • Había nacido en lo más alto de la montaña y hasta los veinte años había servido en los Puertos, cuidando ganado.
  • De los veinte o treinta negros tomados en Mozambique habían muerto y servido de pasto a los tiburones más de la mitad.
  • , que no hay más pelo en ellas que en un guijarro, que es Dios servido de dárnosle en la barba y quitárnosle en la capa.
  • Vestía con mucho esmero y limpieza, y su palabra era sumamente instructiva, porque había viajado y servido en Cuba y en Filipinas.
  • ¡Mire usted que pensar un hombre de su carácter y sus años que estaría mejor servido con una chica así que con su vieja Vicenta.
  • ¡El Niño Jesús! ¡Qué dulce emoción despertaba aquella imagen! ¿Pero por qué había servido el evocarla para dar tormento al cerebro?
  • En un cuartucho que había servido de tahona y que daba a un corralillo, había una tinaja grande cortada por la mitad y hundida en el suelo.
  • Pero tú no irás, Alonso, tú no irás, porque estás enfermo y porque has servido bastante al Rey, quien por cierto te ha recompensado muy mal.
  • Vea cuál está aquella sotana y manteo, que ha servido de pañizuelo a las mayores narices que se han visto jamás en paso, y mire estas costillas.
  • Dirigía a los holandeses Ryp, el cocinero de El Dragón, un hombre que tenía todo el cuerpo tatuado con la figura de los barcos en donde había servido.
  • Además, doña Paula, cuando su hijo era un humilde seminarista, había servido en calidad de ama de llaves a Camoirán, a la sazón canónigo de Astorga.
  • Había trabajado en las fábricas, había servido á una familia como doméstica, pero al fin sus hermanas le dieron el ejemplo, cansadas de sufrir hambre.
  • Cerciorose de que a Maximiliano se le había servido conforme a sus órdenes, y después de cambiar de ropa, dispuso su propia comida, que era de lo más frugal.
  • Don Víctor le tenía miedo, doña Ana también, cada cual por su motivo, y él, don Álvaro, sería mucho mejor servido si Petra consentía en salir de la casa.
  • VI Había abandonado la mesa la familia y aún duraban los elogios a Visanteta por el mérito de la paella que les había servido, cuando comenzaron a llegar los amigos.
  • Fue verdadero festín de cardenales, con desmedida abundancia de peces, mariscos y de cuanto cría la mar, todo tan por lo fino y tan bien aderezado y servido que era una gloria.
  • Guardábanse en el desván mil cachivaches arrumbados que habían servido en otro tiempo a la pompa, aparato y esplendor de los Pardos de la Lage, y hoy tenían por compañeros al polvo y la polilla.
  • Un refresco a la antigua española, con almíbares, sorbetes, chocolate, vino generoso, bizcochos, dulces variadísimos, todo servido en macizas salvillas y bandejas de plata, con gran etiqueta y compostura.
  • En los insomnios, en las exaltaciones nerviosas, que tocaban en el delirio, las visiones místicas, las intuiciones poderosas de la fe, los enternecimientos repentinos le habían servido de consuelo unas veces y de tormento otras.
  • El ama, viejecilla llorona, estorbosa e inútil, que andaba dando vueltas como un palomino atontado, y otra ama bien distinta, de rompe y rasga, la del cura de Cebre, que en sus mocedades había servido a un canónigo compostelano, y era célebre en el país por su destreza en batir mantequillas y asar capones.
  • Soltero y con fortuna suficiente para quien no tiene mujer ni chiquillos ni familia próxima, Feijoo vivía en dichosa soledad, bien servido por criados fieles, dueño absoluto de su casa y de su tiempo, no privándose de nada que le gustase, y teniendo todos los deseos cumplidos en el filo mismo de su santísima voluntad.
  • Tellagorri era de la familia de los Galchagorris, la familia de los pantalones colorados, y este consonante, entre el mote de su familia y su nombre había servido al padre de la sacristana, viejo chusco que odiaba a Tellagorri, de motivo a una canción que hasta los chicos la sabían y que mortificaba profundamente a Tellagorri.
  • Y cuando dábamos sacramento a los enfermos, especialmente la extrema unción, como manda el clérigo rezar a los que están allí, yo cierto no era el postrero de la oracion, y con todo mi corazón y buena voluntad rogaba al Señor, no que la echase a la parte que más servido fuese, como se suele decir, mas que le llevase de aqueste mundo.
  • ¡Cosa más rara! ¡Y ella había tenido en su mano, días antes, para limpiarle unas gotas de cera, aquel mismo manto que había servido para pagar, digámoslo así, la salvación del chico de Santa Cruz! Y no obstante, todo era muy natural, sólo que a ella se le revolvían los pensamientos y le daba qué pensar, no el hecho en sí, sino la casualidad, eso es, la casualidad, el haber tenido en su mano objetos relacionados, por medio de una curva social, con ella misma, sin que ella misma lo sospechara.