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Ejemplos de oraciones con la palabra seso

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra seso en el contexto de una oración.

Término seso: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "seso" aquí tienes una selección de 12 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra seso para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • El Delfín afectaba una gravedad y un seso propios de su talento y reputación.
  • Pero Izquierdo, como hombre de más seso, despreciaba la novela para volver a la grave historia.
  • Y otros ratos parece que me vuelvo el hombre de más seso del mundo, ¡y se me ocurren unas cosas.
  • Semos ! Mi amigo Rubín, con esas apariencias que ahora tiene de hombre de seso, está más tocati que nunca.
  • Aquella amistad era como la de un padre joven y un hijo que le trata como a un camarada respetable y de más seso.
  • ¡calcule usted qué atracción ejercía sobre mí! Me tengo por hombre de seso, y sin embargo, yo me iba derecho al abismo.
  • El poco seso de estas, y otras damas, les hacía ser irreverentes, groseras, sí, groseras, con el sacramento y en general con todo el culto.
  • Una salvaje le había trastornado el seso, demostrando que en las islas de la Polinesia se dan casos de coquetería no menos refinada que la de los salones europeos.
  • Cualquiera que sea la secta o escuela que le sorbe el seso a tu marido, tenemos ya noventa y seis probabilidades contra cuatro de que te reciba con los brazos abiertos.
  • Estaba tranquilo, y como hablara de algo distinto de aquellas manías de la emanación del alma y de la doctrina que iba a predicar, se expresaba con seso y hasta con donaire.
  • Le observo a usted singularidades que me hacen temer que está entrando en la chochera de una vejez prematura, y para médico necesitamos un hombre con el seso bien despejado y despierto.
  • Yo presumí por sus últimas palabras que mi amo había perdido el seso, y viéndole rezar me hice cargo de la debilidad de su espíritu, que en vano se había esforzado por sobreponerse a la edad cansada, y no pudiendo sostener la lucha, se dirigía a Dios en busca de misericordia.