Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "severa" aquí tienes una selección de 20 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra severa para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Toda la estancia se llenó de una negrura triste y severa.
- Era la verdad severa, noble, inmaculada del amor místico.
- La persona más severa y amiga de censurar no encontraría qué.
- Y una voz interior severa y algo pedantesca gritaba después de todo aquello.
- Y los pequeñuelos se apegaban con ciego cariño a aquella mujer severa y grave.
- Han visto ustedes el panteón, de severa arquitectura románica, sublime en su desnudez.
- ¡Las diez dadas! dijo con aquella voz tan severa que habría hecho estremecer a una piedra.
- Tiene razón el maestro Curtis dijo la fundadora, poniendo la cara más severa que le fue posible.
- Pero vio con mucho disgusto que Barbarita continuaba tan severa y suspicaz como el día precedente.
- De pronto, se le acercó Arizmendi y con voz más que severa, iracunda, en un terrible ab irato, le dijo.
- Donde hay muchas mujeres, tiene que haber ese rumor de colegio, que se hace superior a la disciplina más severa.
- Pero esta virtud para damas se rige por leyes de una moral privilegiada, mucho menos severa que la desabrida moral del vulgo.
- Relativamente decía el Marqués que con la gota que le empezaba a molestar iba echando una moralidad severa y un humor negro como un carbón.
- Al cumplirse el novenario de la encerrona, que algo tenía de arresto, doña Anuncia se presentó tranquila, digna, severa a leer la sentencia.
- En su fachada severa desafinaba una galería de nuevo cuño, ideada por don Manuel Pardo de la Lage, que tenía el costoso vicio de hacer obras.
- La ceñida levita de Mesía, correcta, severa, ostentaba su gravedad con no menos dignas y elegantes líneas que el manteo ampuloso, hierático del clérigo, que relucía al sol, cayendo hasta la tierra.
- Los primeros meses de escuela mi madre me enviaba a la Iñure, a la salida, y aunque la buena vieja no era muy severa conmigo, tenía que marchar a su lado, mientras mis camaradas campaban solos por donde querían.
- Poco tiempo iba transcurrido desde la severa reprimenda, cuando una tarde, mientras Julián leía tranquilamente la Guía de Pecadores, sintió entrar a Sabel y notó, sin levantar la cabeza, que algo arreglaba en el cuarto.
- ¡Un señor venerable, con cara de santito, entretenerse en tales porquerías! Doña Manuela lanzó una mirada tan severa al vejete de rostro bondadoso, que el sátiro retrocedió, levantando el embozo de la capa con sus audaces manos.
- La alegría del campo, al verse libres de la mirada interrogante y severa de las mamas, convertíalas en niñas revoltosas, y a pesar de sus altos peinados, de sus faldas largas y ajustadas, correteaban, enseñando sus lindos pies y aleteando con sus enaguas como una bandada de pájaros.