Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "sienta" aquí tienes una selección de 18 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra sienta para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Así me sienta mejor.
- No sienta usted nada.
- La niña simple se sienta al piano.
- Es natural que sienta dejar al pobre papá y.
- Pero me sienta bien, conozco que me sienta bien.
- El día que cada alcoleano se sienta a sí mismo y diga.
- No sabe usted lo mal que me sienta verle y hablar con él.
- Aunque no por eso, claro está, me sienta menos hombre que otro cualquiera.
- Azorín se sienta, lee un momento, baja, sale, también de cuando en cuando, a la puerta.
- ¡Ay, Señor! Luego se sienta en el comedor, junto a la ventana que da al solitario y diminuto patio.
- Cerca, en la aguda colina a cuyo pie se sienta el pueblo, un castillo sombrío se oculta entre gigantescos olmos.
- Entra en la tribuna de la prensa y se sienta con mucho cuidado, levantándose el gabán, sosteniendo en alto el sombrero.
- Esto quien lo hace bien es Guillermina, que le saca a Manolo Moreno las pesetas del bolsillo del chaleco sin que él lo sienta.
- El hombre justiciero le pega un tiro a la hiena, aplasta con la bota a la araña y se sienta a la sombra del árbol, y cree que hace bien.
- Si esta pavisosa pensó Santa Cruz mirándola también, viera con qué donaire se sienta en un puff Sofía la Ferrolana, tendría mucho que aprender.
- Es como cuando se sienta una, sin pensarlo, sobre un sombrero de copa, que no hay manera, por más que se le planche después, de volverlo a poner como estaba.
- Hechos que los sabios presienten, que los expertos vaticinan sin poder decir en qué se fundan, y que llegan a ser efectivos sin que se sepa cómo, pues aunque se les sienta venir, no se ve el disimulado mecanismo que los trae.
- Pero como hubiera tenido el honor años atrás de ser elegido presidente de un Ateneo de infantería, y vístose en la necesidad de estudiar y pronunciar un discurso, se encontró con gran sorpresa excelente orador en su opinión y la de los jefes, y de una en otra vino a parar en hombre de letras, hasta el punto de jurarse solemnemente y con la energía que tan bien sienta en los defensores de la patria, ser un erudito.