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Ejemplos de oraciones con la palabra siguieron

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra siguieron en el contexto de una oración.

Término siguieron: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "siguieron" aquí tienes una selección de 48 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra siguieron para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Y siguieron viéndose.
  • Siguieron los ejercicios corporales.
  • Los de la orilla siguieron disparando.
  • Diéronse las manos y siguieron juntos.
  • Dorotea, la niña y Andrés le siguieron.
  • Pero aquello pasó, y siguieron charlando.
  • Capistun y Bautista siguieron su enumeración.
  • Todos la siguieron con la mirada hasta que dobló la esquina.
  • Luego, terminada la Rua, siguieron por la calle de Curtidores.
  • Los ojos del Magistral siguieron mientras pudieron el carruaje.
  • Siguieron el camino en silencio, separándose cerca de la barraca.
  • Pero tía y sobrino siguieron hablando muy bajito, y nada pudo percibir.
  • Las de Pajares y sus dos acompañantes siguieron por una acera del Mercado.
  • Feijoo mejoró sensiblemente en los días que siguieron al arrechucho aquel.
  • Después no oyó nada, y sus improperios siguieron sonando en un silencio desesperante.
  • ¡Qué cosa más digna que vivir del trabajo! Siguieron hablando Andrés y Lulú largo rato.
  • Siguieron paseando, pero al alejarse un poco, un centinela les dió el alto y volvieron a la plaza.
  • Y siguieron picoteando de este modo hasta que entró Maximiliano, y doña Lupe mandó sacar la sopa.
  • Lope asesinó también al teniente Vargas y dirigió un manifiesto a los rebeldes, que le siguieron.
  • Bautista tuvo que ir a un rincón a reirse, y la superiora y el sargento siguieron su conversación.
  • Pero dos de ellos siguieron adelante, y Churruca no tuvo que hacer frente más que a fuerzas triples.
  • Un individuo de los que la siguieron se aventuró a detenerla en toda regla, llamándola por su nombre.
  • Los del guardacostas no nos vieron o creyeron que se trataba de un bote abandonado, y siguieron adelante.
  • Quedaban solo tres hábiles, y, retrocediendo y arrimándose a los árboles, siguieron haciendo disparos.
  • Y siguieron cada cual por su lado, pero a la mañana siguiente no volvieron al Paseo Grande ni uno ni otro.
  • En ellas había escrito la historia de los días que siguieron al de la procesión, famosa en los anales de Vetusta.
  • Aquella noche Don Alonso y Marcial siguieron conferenciando en los pocos ratos que la recelosa Doña Francisca los dejaba solos.
  • Martín y Bautista siguieron a los mozos armados, pasaron de Alzate a Vera y se detuvieron en una casa, en cuya puerta había un centinela.
  • Ambos personajes reconocieron en seguida su mutua importancia, y a este reconocimiento siguieron evidentes señales de concordia y regocijo.
  • Atravesaron este pueblecillo que tiene dos barrios, uno español y otro francés, en las orillas de un riachuelo, y siguieron hasta Valcarlos.
  • Siguieron luego depresiones horribles, ganas de morirme, manía religiosa, ansias de anacoreta, y el delirio de la abnegación y el desprendimiento.
  • Las demás, repuestas de la sorpresa, siguieron hablando, como si nada hubiera pasado, no queriendo conceder á la intrusa ni el honor del silencio.
  • Siguieron por una calle ancha, de caserones blancos, con su balcón central lleno de geranios, y su reja afiligranada, con una cruz de Calatrava en lo alto.
  • Se detuvieron en Lasao, en la posesión de un barón carlista, a hacer que su administrador firmara un documento y siguieron bordeando el Urola hasta Azpeitia.
  • ¡Una cosa tan inferior a su categoría y a su nacimiento! ¡Una triste criada de cocina! Siguieron andando, acercándose a la linde del bosque, donde concluía el huerto.
  • Pero los aldeanos, que no entienden de agnaciones, hechos a que los Pazos de Ulloa diesen nombre al título, siguieron llamando marqueses a los dueños de la gran huronera.
  • En los días que siguieron a la primera visita del administrador de la casa, no pudo la prójima apartar de su pensamiento a la que por tan breve espacio de tiempo fue su amiga.
  • No siguieron estas conversaciones filosóficas, porque sobrevino lo de Sagunto, y este suceso absorbió la atención general en todos los cafés, desde el más grande al más chico.
  • Siguieron su movimiento y Ana sintió un peso, y oyó el estrépito de cristales que se quebraban en el pavimento al caer en compañía de otros objetos, resonantes al chocar con el piso.
  • Deseosa de llegar antes, abandonó á la vaca y al ternerillo, y las dos bestias siguieron su marcha tranquilamente, como quien no se preocupa de las cosas ajenas y tiene el establo seguro.
  • Pasaron entonces por el recuerdo todos los días que siguieron al entumecimiento del rigoroso temporal, cuando el espíritu de Ana había dejado aquella especie de vida de culebra invernante.
  • Las de Pajares dejaron que se alejase la cabalgata con su estruendo de tamboriles y dulzainas y siguieron su marcha por las calles cubiertas con espesa capa de arena para el paso de las rocas.
  • Al fin dejó de oírse la voz cavernosa del sacerdote, y en cambio se percibió un silbido rítmico, al que siguieron pronto mugidos como los del aire filtrándose por los huecos de un torreón en ruinas.
  • La esposa de Cuadros recibió con satisfacción infantil los dos sonoros besos de doña Manuela, y ella, lo mismo que Juanito, siguieron con amorosa mirada a la gallarda señora en su marcha entre el gentío del Mercado.
  • Con éstas y otras cosas nos anocheció en Chiclana, y mi amo, atrozmente quebrantado y molido a causa del movimiento del fementido calesín, se quedó en dicho pueblo, mientras los demás siguieron, deseosos de llegar a Cádiz en la misma noche.
  • Siguieron ambas bailando a lo largo de la sala, deslizándose sobre el ya pulimentado piso, como los patinadores sobre el hielo, y Fortunata, a quien le escarbaba en el interior lo que referente a ella habla dicho Mauricia la Dura, quiso aclarar un punto importante, diciéndole.
  • A los barrenderos les hizo aquello mucha gracia, y poniéndose en marcha con las carretillas por delante y las escobas sobre ellas, siguieron detrás de Mauricia, como una escolta de burlesca artillería, haciendo un ruido de mil demonios y disparándole bala rasa de groserías e injurias.
  • La señora la hizo callar, muy contrariada por el escándalo, y siguieron la marcha, mientras Nelet, alegre por este incidente que rompía lo monótono de las compras, preguntaba como un testarudo a la muchacha en qué sitio la habían pellizcado, y sentía un escalofrío de gusto cada vez que ella, ruborizándose, le llamaba animal y descarado.